Actualidad

Juegos a dos bandas

En vísperas del encuentro entre Vladimir Putin y Xi Jinping en Samarcanda, capital del antiguo sultanato de Uzbekistán y corazón de Asia, estalló otra guerra. La de Azerbaiyán y Armenia por Nagorno Karabaj. Un desafío para Rusia, garante del cese el fuego acordado después de seis semanas de combates y de 6.500 muertos en 2020. Si bien ninguno de los dos se atribuyó el primer tiro, el presidente azerí, Ilham Aliyev, con el apoyo de su par turco, Recep Tayip Erdogan, aprovechó la ocasión para marcar el terreno y desnudar la debilidad del primer ministro armenio, Nikol Pashinian, asediado en casa por su plan de ceder el territorio en disputa. El precio para Armenia significaría renunciar a un enclave cuyos habitantes consideran propio desde siempre. En especial, desde que terminó la guerra separatista en 1994, más allá de que en los papeles pertenezca a Azerbaiyán. La tregua precaria, tras dos días y más de 200 muertos, no supuso el final de una causa delicada que ambos asocian con la reivindicación de sus derechos. El conflicto (leer más)

Catalejo

Una ambigüedad inquietante

La decisión de Vladimir Putin de reconocer la independencia de las provincias ucranianas de Donetsk y Luhansk y de lanzar al rato su mentada operación militar especial contra Ucrania siguió un patrón. El de “desnazificar” a un país con un presidente judío. Absurdo, pero real, excusa de la propaganda de guerra. El descalabro no comenzó en 2022, sino en 2014, cuando Putin ordenó a los suyos ocupar y anexar la península de Crimea. O mucho antes, en realidad, cual réplica de la táctica de Rusia en las últimas dos décadas para mantener su influencia en los dominios de la antigua Unión Soviética. El resentimiento de Putin encuentra un eje en la “ampliación de la OTAN hacia el sur de Europa central”, de modo de rodear a Rusia y uno de sus aliados, Serbia, como expone Alberto Hutschenreuter, doctor en Relaciones Internacionales, en el libro Ni guerra ni paz, publicado por la Editorial Almaluz. Se trata de una “anomalía estratégica” y de “un factor de inestabilidad continental”, señala Hutschenreuter “La expansión, agrega Hutschenreuter, conferenciante de la (leer más)

Economía

Guerra de desgaste

En los primeros 23 días de la invasión a Ucrania, iniciada el 24 de febrero, Rusia gastó algo así como 19.900 millones de dólares, según economistas y asesores del gobierno ucraniano enrolados en el Center for Economic Recovery. Un dineral. La ofensiva relámpago, como pretendía Vladimir Putin que fuera la mentada operación militar especial, pasó a ser una guerra de desgaste contra el gobierno de Volodymyr Zelensky, privándolo de suministros, bloqueando su acceso al Mar Negro y provocando una estampida de millones de refugiados. Una campaña de largo aliento. La única artillería disponible de Estados Unidos, Europa y sus aliados para frenar las ínfulas de Putin, ante el impedimento de una respuesta militar por no verse agredido ningún país miembro de la OTAN, se concentró en las sanciones contra Rusia y la ayuda a Ucrania. Parte significativa de las reservas rusas, más de 600.000 millones de dólares, quedó bloqueada por el paquete de restricciones comerciales y financieras. El costo económico creció en forma considerable, así como el más importante, el humano, con miles de muertos, (leer más)

Actualidad

Propaganda de guerra

Palabras prohibidas en los medios de comunicación de Rusia: invasión, ofensiva y guerra. El Roskomnadzor, Servicio Federal para la Supervisión de Telecomunicaciones, Tecnologías de la Información y Medios de Comunicación del gobierno de Vladimir Putin, apela a la censura ante cualquier intento de distorsionar la embestida contra Ucrania y, por las dudas, restringe en acceso a las redes sociales. No vaya a ser que los ciudadanos de a pie se enteren de las víctimas de la brutal agresión de sus bravos militares contra civiles desprotegidos o armados de apuro. Lo han visto, de todos modos. Réplica de Europa: bloqueo en Google, Facebook, Instagram, YouTube y otras plataformas de la agencia de noticias Sputnik y del canal de televisión Russia Today (RT). No vaya a ser que los ciudadanos de a pie se dejen convencer por la versión rusa del TEG a través de los medios de propaganda del gobierno Putin, emparentados con la ultraderecha europea y con los oligarcas de finanzas congeladas que mantienen el status quo del Kremlin. Represalia de Rusia: bombardeo de la (leer más)

Política

La versión rusa del TEG

Primero se mezclan las cartas. Luego, los jugadores ponen fichas de colores, que representan ejércitos, en un mapamundi alternativo. No puede haber dos ejércitos en el mismo país. Cada jugador debe cumplir dos objetivos. Gana el primero en alcanzarlos. Las reglas del Plan Técnico y Estratégico de la Guerra, juego de mesa más conocido como TEG, cuadran con la estrategia de Vladimir Putin: fijar el límite de facto de Rusia al depositar buena parte de sus fichas en las provincias ucranianas de Donetsk y Lugansk mientras acumula otras en la península de Crimea y Bielorrusia. ¿China ataca a Kamchatka?, como en el juego de mesa. Peor aún: Europa asiste a uno de sus mayores conflictos bélicos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Putin tiró los dados y ordenó la embestida contra bases militares y defensas antiaéreas en toda Ucrania, así como el desplazamiento de tropas en Mariupol, a la vera del mar de Azov, y el puerto sureño de Odessa. Pese a estar en las hipótesis de las agencias de inteligencia ucranianas y (leer más)

Actualidad

Punto de inflexión

El punto de inflexión en matemáticas es el momento en el cual la función cambia de tendencia. Una función puede tener varios puntos de inflexión o, quizá, ninguno. La recta no tiene un punto de inflexión. En la recta, Rusia desplegó fuerzas militares y realizó ejercicios en Bielorrusia para torcer la voluntad de los ucranianos de Kiev de estrechar lazos con la OTAN. El eventual asalto, descafeinado por Vladimir Putin, chocó con el escepticismo de su par de Estados Unidos, Joe Biden, y con las dudas de la Unión Europea. El intríngulis mantiene en vilo a todo el mundo frente a la posibilidad de una guerra que, en realidad, nadie quiere. El Ministerio de Defensa de Rusia ilustra la supuesta desescalada con imágenes de trenes que llevan vehículos blindados y tanques por un puente de Crimea, la península anexada en 2014. No hay carteles. ¿Vuelven a Rusia o van a Ucrania? Otra inquietud, planteada por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg: ¿por qué no se repliegan también las tropas? Porque Putin se resiste (leer más)

Política

La madre de todas las ciudades rusas

Pocas veces Ucrania estuvo en el foco de los conflictos internacionales, excepto cuando Rusia decidió arrebatarle la península de Crimea, en 2014, y comenzó a incitar y armar a los separatistas de la región sudeste de Donbas. Por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial un Estado se apropió del territorio de otro en Europa o, en ese caso, en el límite difuso entre los dominios de la Unión Europea y los retazos de la antigua Unión Soviética. Fue la guerra más sangrienta desde las balcánicas de los noventa: murieron más de 14.000 personas. Rusia amenazó varias veces a Europa con cortarle el gas en respuesta a las sanciones mientras esgrimía la defensa de los suyos en la región ucraniana llamada Novorossiya (Nueva Rusia), partidaria de la secesión. En papel mojado se convirtieron los acuerdos de Minsk, negociados por Francia y Alemania en 2015 para exigir el cese el fuego, el retiro de las armas pesadas y el control de Ucrania sobre su frontera con Rusia, así como elecciones locales y un (leer más)

Política

Amor sin fronteras

Rusia despliega tropas en su frontera con Ucrania. Aviones militares de China sobrevuelan el espacio aéreo de Taiwán con el fin de anexarla a la fuerza y mostrar músculo en el mar de China Meridional. Turquía regatea sin pudor el precio de tecnología militar rusa en abierta contradicción con su membresía en la OTAN y con la caída de su moneda, la lira. Irán, liberado del acuerdo nuclear debido a los pataleos del gobierno de Donald Trump, negocia con ventaja su eventual retorno a los carriles de 2015. ¿Hechos aislados o pulseada entre la supuesta debilidad de unos y la no menos supuesta pujanza de los otros? El tono de la confrontación de potencias “no occidentales” con Occidente, observa Josep Piqué, exministro de Asuntos Exteriores de España, en el portal Política Exterior, refleja el desafío a la hegemonía adquirida por Estados Unidos tras su victoria en la Guerra Fría. No se trata de una nueva versión de la disputa que dividió en dos al mundo durante décadas, sino de una proxy war (guerra por delegación) (leer más)

Política

¿En qué manos queda Afganistán?

Desde la ejecución de Osama bin Laden en su madriguera de Pakistán, en 2011, tanto el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como su sucesor, Donald Trump, barajaron la posibilidad de poner punto final a la guerra más larga de la historia de su país. La declarada en 2001 por George W. Bush contra el régimen talibán en Afganistán, vecino de Pakistán, en represalia por la voladura de las Torres Gemelas. Veinte años después del comienzo, Joe Biden ha decidido el retiro de las últimas tropas norteamericanas antes de una fecha simbólica, el 11 de septiembre. El contingente, de 100.000 efectivos cuando Obama asumió la presidencia, ronda entre 2.500 y 3.000 en la actualidad. La guerra en sí, un escudo ante la amenaza de atentados en Estados Unidos, perdió interés entre los norteamericanos, enfocados en la crisis sanitaria, puertas adentro, y en la recomposición de la imagen nacional ante los desafíos de China y Rusia, puertas afuera. Un eventual resurgimiento de Al-Qaeda, engendro terrorista con sello talibán y firma de Bin Laden, figura entre (leer más)

Política

Trump 2020, modelo 2016

En síntesis, Donald Trump abusó de su poder con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, que “está en guerra con un adversario” de Estados Unidos, Rusia, para “hacer el trabajo político sucio”. El de embarrar la cancha del exvicepresidente Joe Biden, precandidato para las presidenciales de 2020, según la lectura demócrata. Pero, recalculando, según la lectura republicana, no lo amenazó con el bloqueo de un paquete de ayuda militar por 391 millones de dólares, algo así como la décima parte del presupuesto de defensa de ese país, ni quiso seducirlo con una invitación a todo trapo a la Casa Blanca. La virtual usurpación de la política exterior, a la luz del informe del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes sobre el proceder de Trump en plan de someterlo a un juicio político, va más allá de la pose de víctima en una “caza de brujas” en la cual incluye a los medios de comunicación o de una suerte de complot universal después de haberse peleado hasta con sus vecinos más cercanos, México y (leer más)

Catalejo

Cuando Bush daba la hora

A mediados de 2007, George W. Bush sufrió un percance en la ciudad de Fushe Kruje, Albania. Comenzó a estrechar manos con el reloj puesto y terminó de hacerlo sin él. ¿Se lo habían robado? “Lo encontró uno de sus guardaespaldas y se lo entregó a su mujer”, repuso el gobierno albanés, alérgico al escándalo. Antes de partir, desde la puerta del Air Force One, el presidente de Estados Unidos saludó con el brazo izquierdo en alto. Dejó a la vista la correa de cuero negra de su Timex. La misma marca que usaba Osama bin Laden. Sospechas y suspicacias al margen, el gobierno albanés suspiró con alivio en aquella ocasión. Iba ser embarazoso que Bush perdiera en su país el reloj, un modelo barato, y que sospechara que Bin Laden estuviera detrás del posible robo para tener uno de repuesto. Cuatro años después, Fushe Kruje erigió una estatua de tres metros de altura en honor a su héroe (Bush, no Bin Laden). Bush saluda con el brazo izquierdo en alto, como en su única (leer más)

Política

¿Son verosímiles las amenazas de Trump?

De haber cumplido con sus amenazas, Donald Trump no hubiera cancelado 10 minutos antes un bombardeo contra Irán con aviones en el aire y buques en posición. Tampoco hubiera dado marcha atrás con la imposición de un arancel del cinco por ciento a todos los productos importados de México si no frenaba la migración de centroamericanos. Ni hubiera permitido más ensayos nucleares de Kim Jong-un. Ni hubiera descartado la “opción militar” ante la permanencia de régimen de Venezuela. Ni hubiera soslayado la interferencia de piratas informáticos de Rusia en las legislativas norteamericanas de 2018, revelada por él mismo, sospechoso de haberse beneficiado de ese artilugio en 2016. Así como Trump insiste en la guerra tecnológica y comercial contra China y fustiga a la Unión Europea con su apoyo al Brexit y su reclamo de mayores aportes económicos a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), también aplica en la faz doméstica su táctica, la de la negociación empresarial, en campaña para ser reelegido en 2020 mientras una veintena de precandidatos demócratas procura curarse en (leer más)

Política

Trump está solo y no espera

Con un par de tuits, Donald Trump desmoronó al mundo. Otra vez. Tres días antes de la reunión con las autoridades de China para evitar la guerra comercial y tecnológica, les advirtió que iba a elevar nuevamente los aranceles a los productos importados de ese país y que la negociación iba “demasiado lenta”. ¿Renegociar? “¡No!”, se respondió. Las bolsas de Asia iban en alza. Cerraron en rojo. Aquello que comenzó con la búsqueda del equilibrio en la balanza comercial con el acero y el aluminio se extendió a toda la economía en un santiamén. Siguió el credo de los acuerdos con México y Canadá y con Corea del Sur, así como la salida del pacto transpacífico. En una palabra, Terminator. Trump repite la historia como si Estados Unidos no hubiera aprendido de sus errores. En 1920, después de haber contribuido al final de la Primera Guerra Mundial, no ratificó el Tratado de Versalles, firmado un año antes. También se retiró de la Sociedad de las Naciones, émulo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), (leer más)

Otras voces

¿Es el fin del orden mundial que conocíamos?

Por Peter S. Goodman | The New York Times LONDRES — Se suponía que la historia no tomaría este rumbo. Después de la Segunda Guerra Mundial, los victoriosos países de Occidente forjaron instituciones —la OTAN, la Unión Europea y la Organización Mundial del Comercio— que tenían como objetivo mantener la paz por medio del poderío militar colectivo y la prosperidad compartida. Promovieron los ideales democráticos y el comercio internacional al mismo tiempo que invirtieron en la noción de que las coaliciones eran el antídoto para el nacionalismo destructivo. Sin embargo, en la actualidad, el modelo que ha dominado las relaciones geopolíticas durante más de setenta años parece ser cada vez más frágil. Un arrebato nacionalista está desafiando sus principios y algunas de las mismas potencias que lo construyeron lo están atacando —en particular, Estados Unidos bajo el mandato del presidente Donald Trump—. En lugar de tener estrategias comunes para resolver problemas sociales —desde disputas comerciales, pasando por la seguridad, hasta el cambio climático—, los intereses nacionales se han vuelto una prioridad. El idioma de la (leer más)

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Merkel se encamina hacia otra victoria

En esta edición: El bloque conservador de la canciller de Alemania, Angela Merkel, sigue liderando en intención de voto en vísperas de las elecciones generales del 24 de septiembre. Las encuestas sitúan al tope a la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su socia bávara, la Unión Socialcristiana (CSU), con un 37 por ciento. En segunda posición se encuentra el Partido Socialdemócrata (SPD), cuyo candidato es Martin Schulz, con el 23 por ciento, calcando su peor resultado en unos comicios generales, el cosechado en 2009 con Frank-Walter Steinmeier, el actual presidente alemán, como candidato. Merkel lleva 12 años en el poder. Además: Otro atentado en Londres. Un segundo hombre, de 21 años de edad, ha sido detenido por su presunta implicación en el ataque terrorista con una bomba casera que dejó una treintena de heridos el viernes en la estación de metro de Parsons Green. El sábado, un primer sospechoso de 18 años de edad había sido arrestado en la zona del puerto de Dover. El Daesh, ISIS o Estado Islámico se adjudicó el ataque. “La Constitución es (leer más)