Política

El humor es cosa seria en Ucrania

En una palabra, desilusión. Cinco años y 12.000 muertos después de la anexión rusa de la península de Crimea, Ucrania dio un volantazo y amaneció frente a la posibilidad de que la ficción se haga realidad. La ficción de una serie televisiva, Sluga Narodu (Servidor del Pueblo), la más popular del país. En ella, un profesor de historia modesto y gracioso, Vasil Holoborodko, encarnado en el comediante Volodymyr Zelensky, se convierte en forma inesperada en presidente y emprende una cruzada contra un mal endémico, la corrupción, y otros abusos del poder. El poder encarnado, a su vez, en una minoría. La desilusión de la sociedad con esa minoría llevó a Zelensky a duplicar los votos del presidente Petro Poroshenko y los de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, líder de la Revolución Naranja de 2004, en las elecciones de Ucrania. Zelensky disputará la segunda vuelta con Poroshenko el domingo 21. El resultado fue otro síntoma de la epidemia global de desencanto con los partidos y los políticos tradicionales. En Ucrania, por las promesas incumplidas de (leer más)

Economía

Bolsonaro se casa con Trump, pero no se separa de Xi

De paso por España, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, celebró el rumbo económico de Jair Bolsonaro. Aún no se había realizado la segunda vuelta en Brasil. Piñera descontaba el desenlace “en un país que ha conocido todos los escándalos posibles de corrupción” en el cual “la gente votó [en la primera vuelta] más en contra de los políticos que a favor de Bolsonaro”. El elogio tuvo premio. Contra la tradición de los presidentes electos de Brasil, Bolsonaro no visitará en primer término a su principal socio del Mercosur, Argentina, sino a Chile. Y aprovechará la ocasión para avanzar en la unión del Atlántico con el Pacífico a través de un corredor bioceánico que excluirá a Bolivia. El proyecto de conectar al puerto brasileño de Santos con la costa chilena, más allá del impacto económico, tiene un sesgo ideológico. En palabras de Bolsonaro, “no seguir coqueteando con el socialismo, el comunismo y el populismo, y con el extremismo de izquierda”. En esa categoría inscribe al presidente de Bolivia, Evo Morales, perdidoso en la Corte Internacional (leer más)

Política

Cambio de época en Brasil

La expansión de la clase media, con 40 millones de personas que salieron de la pobreza desde 2003, no sólo implica un éxito político, sino, también, un compromiso mayor. En 2013, durante el gobierno de Dilma Rousseff, comenzaron las protestas en Brasil. ¿Qué reclamaban en las calles? La mejora de los servicios públicos, más seguridad y menos corrupción. Lo normal en medio del aumento de los servicios bancarios y del uso de las tarjetas de crédito, así como de las ventas de bienes. Era el correlato del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, sostenido como el de su sucesora por el boom de los precios internacionales de las materias primas. La fiesta había terminado. La última en enterarse pareció ser Rousseff, destituida por un Congreso dominado por legisladores involucrados en escándalos de corrupción y fraudes electorales. El vocero de la Cámara de Diputados y arquitecto del impeachment, Eduardo Cunha, iba a ser condenado a 24 años y 10 meses de prisión por corrupción, lavado de dinero y violación del secreto profesional por medio de (leer más)