Rusia vende armas y adquiere liderazgo
Pocos después de recibir a Donald Trump en Riad, el rey Salmán estuvo con Vladimir Putin en Moscú. Fue una visita histórica: nunca antes un monarca saudita había ido a Rusia. Los contactos rindieron sus frutos, más allá de las diferencias políticas. En una misma semana, Arabia Saudita les compró a Estados Unidos el escudo de derribo de misiles Thaad (siglas en inglés de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud) y a Rusia un poderoso sistema de misiles antiaéreos. En ambos casos alegó como amenaza el programa balístico de su archienemigo Irán. Estados Unidos, a su vez, le vendió aviones de combate a Qatar, sancionado por Arabia Saudita. El pragmatismo en un mercado tan sensible o insensible como el de las armas traza vías que, en algún punto, se bifurcan. La política va por un lado y los negocios van por el otro. La operación de Estados Unidos con Qatar, valuada en 12.000 millones de dólares, contaba desde 2016 con la aprobación del Capitolio. En el momento de la firma desentonó con el aliento (leer más)
