Fuego cruzado en el Atlántico Sur
De Borges quedó una reflexión: “Malvinas fue una pelea entre dos calvos por un peine”. Treinta años de la guerra entre la Argentina y Gran Bretaña por «ese montoncito de tierra congelada de allá abajo», como definió a las islas el presidente norteamericano Ronald Reagan, los calvos se han soltado el pelo. Echan fuego por la boca; por fortuna, lejos están de crear otro polvorín. La renovada contienda comenzó con la decisión de los miembros del Mercosur de bloquear el ingreso en sus puertos de barcos con bandera de las Falklands (nombre británico). La medida involucra a la Argentina, Brasil, Uruguay y, aunque no tenga costas marítimas, Paraguay. Dos provincias argentinas hicieron lo mismo con barcos de bandera británica. El primer ministro David Cameron acusó a la Argentina de “colonialismo”. La presidenta Cristina Kirchner recordó que Gran Bretaña soslaya cada año la recomendación del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas de debatir la soberanía de las Malvinas y, a su vez, denunció en ese ámbito la presencia de armas nucleares frente a las costas (leer más)
