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La falta de confianza de Donald Trump en María Corina Machado para tomar las riendas de Venezuela después la operación militar con la que Estados Unidos arrestó a Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, abre un nuevo paradigma. A sus ojos, la líder de la oposición y premio Nobel de la Paz “no tiene apoyo ni respeto dentro del país”, más allá de haber apoyado el despliegue norteamericano en el Caribe. Trump echa por tierra con esa declaración la posibilidad de que asuma la presidencia Edmundo González Urrutia, ganador en nombre de Machado de las elecciones del 28 de julio de 2024.
Trump sigue al dedillo los lineamientos de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), presentada en diciembre. Se trata de una reformulación de la Doctrina Monroe, aquella que puso a raya la influencia de Europa en el hemisferio occidental en el siglo XIX. Cuatro ítems titulados Corolario Trump validan la consigna America First con un mensaje controvertido: América para los norteamericanos. “Ahora la llaman la Doctrina Donroe”, se ufana Trump del juego de palabras entre Donald y Monroe creado por el tabloide The New York Post. En pocas palabras, los vecinos de Estados Unidos son algo así como inquilinos bajo vigilancia.
Con Maduro detenido en Nueva York, Estados Unidos asume la tutela provisional de Venezuela, cual eje de una transición “segura, adecuada y juiciosa”, y explotará sus reservas de petróleo para venderlas a otras naciones. Mientras tanto, explica Trump con una ambigüedad inquietante, el secretario de Estado, Marco Rubio, negocia la transición con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, dispuesta a “hacer lo que creemos que es necesario” para avanzar hacia un nuevo escenario. Curiosa alabanza de Trump hacia la compañera de ruta del preso por narcotráfico, aunque no figure en la lista de buscados de la DEA.
La doble vara con los narcos quedó plasmada en el insólito indulto por decreto del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de prisión por haber facilitado la entrada de 400 toneladas de cocaína en Estados Unidos. El narcotráfico o su hermano mayor, el narcoterrorismo, fue la excusa inicial para hundir en forma ilegal barcos pequeños que supuestamente llevaban drogas por el Caribe. En los ataques murieron más de 100 civiles sin justificación de legítima defensa ni venia del Consejo de Seguridad de la ONU. Lo cual viola el derecho internacional.
El mapa regional empieza a hablar el idioma de Texas: mano dura, disciplina fiscal e invectivas contra el socialismo
Trump retoma el Gran Garrote de Theodore Roosevelt con esteroides digitales y retórica MAGA. Ya no consiste en evitar que potencias extranjeras pongan un pie en la región, sino en hacer respetar su presunto título de propiedad. Mira a Iberoamérica como Vladimir Putin a sus vecinos: no son socios soberanos, sino extranjeros cercanos, activos estratégicos o amenazas domésticas. Si el Corolario Roosevelt de 1904 justificó intervenciones en Cuba o Nicaragua como una «fuerza de policía internacional», el de Trump de 2026 va más allá. Su objetivo es expulsar a China y blindar la frontera sur con la exportación de su batalla cultural.
No busca tratados de libre comercio o fortalecer instituciones, sino lealtades personales, como la de Javier Milei, favorecido con su guiño económico, y las de presidentes afines de otros países. A los gobiernos de signo opuesto, aunque no sean de izquierda, les reserva sanciones. El mapa regional empieza a hablar el idioma de Texas: mano dura, disciplina fiscal e invectivas contra el socialismo. De no concretarse la transición en Venezuela, Trump prevé “una oleada mucho mayor” contra un régimen que ha “vaciado cárceles y centros psiquiátricos para enviar a Estados Unidos a delincuentes violentos, narcotraficantes y jefes criminales”.
La política exterior de Estados Unidos hacia la región pasa a ser una extensión de su política interna. ¿Por qué el despliegue militar récord en el Caribe y el asedio contra Maduro, más allá de los crímenes de lesa humanidad que ha cometido? No es solo una exaltación de la democracia, sino el pretexto perfecto para invocar leyes pretéritas y ejecutar deportaciones masivas. La guerra contra las drogas y la migración son el combustible de una narrativa de invasión que vende muy bien puertas adentro de Estados Unidos como parte de una estrategia transaccional y ferozmente ideológica que depara pingües beneficios.

https://humanidad.com.ar/2026/01/05/trump-retomo-el-gran-garrote-de-roosevelt-america-para-los-norteamericanos/
https://fmdelta903.com/programas/wakeup/60364-elias-nadie-lamenta-la-eventual-caida-de-la-dictadura-de-maduro
https://www.youtube.com/watch?v=M9huNTvnveE
https://www.youtube.com/watch?v=4KaZBlYGXtM