Culpas compartidas

La biblioteca de los defectos de la democracia se divide entre quienes culpan a los representantes y quienes culpan a los electores, Universidad Crítica, conducido por Jorge Elías, 29 de mayo de 2021




Solanet: “Si tenemos malos representantes es porque somos malos electores"

Lo pone en blanco sobre negro el profesor de filosofía política Daniel Innerarity, catedrático de la Universidad del País Vasco y del Instituto Universitario Europeo de Firenze, cuando afirma que los diagnósticos sobre los males de las democracias se dividen en dos grandes grupos: los que culpan a los representantes y los que les echan la culpa a los electores.

Por un lado, la incompetencia de los políticos.

Por el otro, la irracionalidad de los electores.

Innerarity busca un término medio en un artículo publicado en el diario La Vanguardia, de Barcelona: “Desde que Aristóteles habló de la democracia como un régimen mixto se instauró un modo de pensar que busca equilibrar principios aparentemente opuestos”.

Lo más razonable, agrega, “parece combinar ambos diagnósticos y confiar en las soluciones combinadas del tipo: tanta delegación como sea inevitable, tanta participación como sea posible; la democracia es un sistema político que pone en juego instituciones de la confianza e instituciones de la desconfianza, que confiere poder y está continuamente preguntándose si no se habrá excedido en esa delegación”.

En el caso de Argentina, conviene Manuel Solanet, director de Políticas Públicas de la Fundación Libertad y Progreso, todo remite a la expresión que acuñó el investigador francés Émile Boirac (1851-1917) en su libro L’Avenir des sciences psychiques (El futuro de las ciencias psíquicas): déjà vu. Literalmente, en francés, ya visto.

Es algo así como una vuelta al pasado en otro contexto. Una historia repetida. La de la búsqueda de adversarios o, acaso, de los enemigos favoritos del gobierno pretérito de Cristina Kirchner, reencarnado en el de Alberto Fernández, más allá de sus permanentes contradicciones a la luz de la hemeroteca.

“Si tenemos malos representantes es porque somos malos electores, pero no todos elegimos mal ni elegimos bien”, concluye Solanet.

Otra vez, la pelea con los productores rurales después haberla perdido en 2008 con la resolución 125, rechazada por el Senado. De nuevo, las discrepancias con los jueces. Sobre todo, con aquellos que investigan los casos de corrupción que involucran a la vicepresidenta Kirchner y su elenco estable.

Vacunas contra la impunidad, en lugar de vacunas contra el coronavirus, por medio de dos reformas. La de la justicia federal y la del Ministerio Público Fiscal.

El retorno al pasado, en ocasiones, nubla el futuro. Que ya no depende de un empleo estable para toda la vida, sino de cambios dinámicos en los cuales cobran relevancia los emprendedores, como explica uno de ellos, el tecnólogo Santiago Bilinkis: “Lo que uno comparte en las redes no es la verdad, sino el mejor momento de la semana y termina construyendo una personalidad para mostrar que no es real. En esta época de hiperconectividad, nunca hubo tanta gente que se siente sola”.

En medio de tanta soledad, dice Innerarity, «esperarlo todo del gobierno de los mejores o del pueblo sano es, además de un ejercicio de ingenuidad, una forma de elitismo o de elitismo invertido porque tan arrogante es pensar que las élites lo son porque son mejores como que el pueblo es siempre mejor que quienes lo representan”.

Producción: Adriana Bagnera

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