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El 37,4% de los españoles de entre 25 y 34 años todavía no se han emancipado, según los últimos datos del Eurostat
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El 37,4% de los españoles de entre 25 y 34 años todavía no se han emancipado, según los últimos datos del Eurostat
En las últimas dos décadas, los atentados del 11 de septiembre de 2001, la crisis financiera de 2008, la anexión rusa de la península de Crimea en 2014 y la maldita pandemia de 2020 marcaron el pulso de la política mundial. Sobre llovido, la guerra contra Ucrania “posiblemente sentó las bases, al menos por lo que resta de esta década, de una descomposición internacional con perspectiva incierta”, concluye Alberto Hutschenreuter en su nuevo libro, El descenso de la política mundial en el siglo XXI, publicado por Editorial Almaluz. Hutschenreuter, doctor en Relaciones Internacionales, despliega en 351 páginas aquello que llama “cápsulas estratégicas y geopolíticas para sobrellevar la incertidumbre”. Lo de cápsulas, supongo, tiene que ver con su devoción por el café, que también convierte en estratégico cada vez que se sienta a la mesa de un bar y despliega sus vastos conocimientos. Un placer escucharlo y, en esta ocasión, leer aquello que el ajetreo periodístico muchas veces, por razones de fuerza mayor, resume en la coyuntura. En su libro, Hutschenreuter observa que vivimos en un (leer más)
FEZ, Marruecos – Los supuestos derrapan cuando aparecen cadáveres. En este caso, los de las turistas Louisa Vesterager Jespersen, danesa de 24 años, y Maren Ueland, noruega de 28. Las degollaron en el monte Tubqual, a 70 kilómetros de Marrakech. Los detenidos pertenecen al Daesh, ISIS o Estado Islámico, en caída libre luego de las derrotas en Siria y en Irak. Las apariencias engañan y, a pesar de la rápida respuesta de las autoridades marroquíes, ponen de nuevo al reino frente al peor espejo. El espejo de la radicalización religiosa, trampolín para el éxodo de cientos hacia filas terroristas en el exterior. Marruecos no es un mundo aparte. La modernidad puede chocar con las tradiciones a los ojos de un extranjero no avisado, como ocurre en cualquier país árabe o gueto europeo, pero eso no se refleja en la vida cotidiana. El problema reside en aquellos que desde 2011, inspirados en la expansión de Al-Qaeda, hidra de la cual decantó el Daesh, comenzaron a emigrar desde Tánger, Tetuán, Martil y otras ciudades hacia los sitios (leer más)
En octubre de 2021 hubo un golpe de Estado en un Estado golpeado: Sudán. Cayó el primer ministro, Abdalla Hamdok. Quedó bajo arresto domiciliario. Lo repusieron al mes siguiente frente a un dilema: la suspensión de millones de dólares de ayuda internacional. Hamdok renunció el segundo día de 2022. No pudo formar gobierno. Habían pasado 42 días después del acuerdo que alcanzó con la junta militar mientras disfrutaba de una apacible jubilación. Las calles estallaron con una consigna que no respeta fronteras: que se vayan todos. Civiles, militares y afines. La hoja de ruta de la transición consistía en democratizar un país sometido durante tres décadas a la dictadura de Omar al Bashir, depuesto durante el año de las protestas a cuatro bandas, 2019. La de Sudán resultó ser la sexta asonada militar de 2021 después del ciclo iniciado el 1 de febrero en Myanmar, antes Birmania, en el sudeste asiático. Le siguieron otras en Mali, Guinea-Conakry y Chad mientras en Níger hubo un intento fallido al igual que en Sudán un mes antes de (leer más)
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