Política

Las dos caras del terrorismo

En 2015, un racista blanco asesinó a nueve afroamericanos en Estados Unidos. Asistían a un servicio en la Iglesia Africana Metodista Episcopal de Charleston, Carolina del Sur. La matanza a tiros disparó un debate: ¿fue un acto terrorista o un crimen de odio? De haber sido un musulmán, como el conductor de la furgoneta que arrolló a decenas de personas en Barcelona, habría sido tildado de terrorista. Por haber sido un defensor de la supremacía blanca le cupo el mote de criminal, como al racista que lanzó su coche contra la multitud que exigía retirar la estatua del general esclavista Robert Lee en Charlottesville, Virginia, el 12 de agosto. ¿Por qué el gobierno de España acusó de inmediato el impacto del terrorismo, a tono con la seguidilla de atentados en Europa, y el de Estados Unidos, más allá de las cavilaciones de Donald Trump con los supremacistas blancos, los neonazis y el Ku Klux Klan, repudió un crimen? La Organización de las Naciones Unidas (ONU) adeuda desde sus orígenes una definición del terrorismo. Después de (leer más)

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El horror en Barcelona

La célula de radicales islamistas que perpetró el atropello de una multitud en La Rambla de Barcelona y el ataque en la localidad costera de Cambrils está “totalmente desarticulada” para el gobierno de España.  No así para el gobierno catalán. La policía regional continúa buscando sospechosos e incluso allanó la casa de un imán (religioso musulmán) por su posible conexión con los ataques, que dejaron 14 muertos y 126 heridos. Además: La opositora Asamblea Nacional de Venezuela realizó su primera sesión desde que la oficialista Asamblea Nacional Constituyente se atribuyó la mayoría de sus facultades para legislar. Representantes diplomáticos de doce países participaron de la sesión en una clara muestra de respaldo a las instituciones democráticas y de rechazo a la “opción militar” planteada por Donald Trump. Horas antes, el presidente Nicolás Maduro confirmó que pretende ser reelegido en 2018 y la ex fiscal general Luisa Ortega Díaz huyó a Colombia. Aquello que parecía la continuidad de la línea política inaugurada por Rafael Correa en Ecuador se quebró en forma abrupta. El actual presidente, Lenín (leer más)