Catalejo

¿Ves siempre el mismo número?

Desde hace unos años me pasa lo mismo. Cada vez que miro el reloj son las 21:12 o las 12:21. El número capicúa, al derecho o al revés, me persigue, inclusive cuando alzo la vista para ver la altura de una calle o cuando pispeo un precio en una tienda (en dólares o en euros, aclaro). No soy apostador, así que paso de jugarle al 21 (la mujer) o al 12 (el soldado), según la tradición de la quiniela argentina. Cada vez que lo intenté, siempre con ayuda, terminó saliendo una letra en lugar de un número. Les pasa a muchos con otro número espejo: el 11:11. ¿Por qué se topan siempre con el mismo número? El síntoma se llama apofenia. ¿Es grave? Para nada. Tiene nombre de enfermedad, pero se trata de un fenómeno o, acaso, de una casualidad. El apocalipsis tenía fecha a plazo fijo: el 21 de diciembre de 2012, último día del decimotercer baktún (ciclo de 144.000 días en la cuenta larga del calendario maya). Hubo un error de cálculo del (leer más)

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Apocalipsis a plazo fijo

Iba a ser el 21 de diciembre de 2012, el último día del decimotercer baktún (ciclo de 144.000 días en la cuenta larga del calendario maya), pero hubo un error de cálculo. En 1582, cuando se introdujo el calendario gregoriano, quedaron 11 días en el aire. ¿Entonces? Recalculando. El Apocalipsis pasó a ser el 21 de junio de 2020, siete años y seis meses después. O 2739 días. Esas cifras, sumadas, dan 21. La fecha clave de junio de 2020, domingo con cara de jueves, transcurrió sin pena ni gloria en medio de la pandemia. Un predicador evangélico de Estados Unidos, Paul Begley, predice ahora que el fin del mundo será el 21 de diciembre de 2020, “cuando Júpiter y Saturno estén a sólo 0,1 grado entre sí y se forme el astro más brillante desde la estrella de Belén”. Todo se centra en el 21 del mes 12. Cifras especiales, el 21 y el 12, según la numerología. Vivimos en el siglo XXI y estamos en vísperas de 2021. Veintiún gramos pesa el alma, (leer más)