Política

Trump, a corto plazo

Dice Francis Fukuyama que las crisis importantes tienen consecuencias generalmente imprevistas. No vaticina esta vez el final de la historia, sino el prólogo o la continuación de otra. De una que, como la Gran Depresión, estimuló el nacionalismo, la Segunda Guerra Mundial y el afianzamiento de Estados Unidos como líder global. O de otra. La de los atentados de 2001, que derivó en las guerras fallidas de Afganistán e Irak y en el surgimiento de Irán y de nuevas formas de terrorismo islámico. ¿Qué consecuencias importantes e imprevistas deparan la crisis sanitaria por el coronavirus y la fractura social por el asesinato de George Floyd en la dimensión desconocida, la de Donald Trump? Se trata de una crisis dentro de otra irresuelta. La financiera de 2008, partera de la fallida Primavera Árabe, de los colectivos de indignados con una sucursal en Estados Unidos, Occupy Wall Strett, y de líderes que enarbolan como propia la lucha contra el establishment, aunque provengan de sus entrañas. En ese casillero colocó Trump a Hillary Clinton en 2016 y, en (leer más)

Política

Del codo al codazo

En dos meses y monedas de confinamientos y desescaladas sólo hubo consenso en la distancia social y el uso de máscaras, no siempre respetado por los líderes. También hubo otro consenso: afloraron las disputas previas como si la nueva normalidad fuera apenas un cambio de hábito. En España, el primer gobierno de coalición desde el retorno de la democracia debió acudir cada dos semanas al Congreso de los Diputados para extender el estado de alarma bajo el asedio de la oposición. En Francia, el partido de Emmanuel Macron, La República en Marcha, perdió la mayoría en la Asamblea Nacional después de haber ganado las últimas legislativas. Una crisis fenomenal, para cual nadie estaba preparado, resultó ser el preludio del saludo con el codo y, al menor descuido, del codazo en las costillas entre gobiernos y partidos de oposición. Ocurrió en Argentina, con el presidente Alberto Fernández y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, en una foto impensable antes de la pandemia con el opositor jefe de gobierno de la ciudad de (leer más)

Sociedad

En cuarentena y recalculando

La Tierra es plana, el Holocausto no existió, las vacunas no sirven y el coronavirus, como dice Jair Bolsonaro, no es más que una gripecita. Con ese criterio, la cuarentena por la pandemia de COVID-19 vendría a ser algo así como un ardid de la izquierda, la derecha o los extraterrestres. Estupideces de ese calibre, como echarles la culpa de la crisis sanitaria global al capitalismo y a su hermano menor, el neoliberalismo, llevan a verla como un plan político que, con las fronteras clausuradas, hizo fermentar el nacionalismo. Gracias a Xi Jinping, entonces, Donald Trump se salió con la suya, más allá del tendal de contagiados y muertos en China y en Estados Unidos. El planeta está en cuarentena y recalculando, con desescaladas a ciegas para evitar más quebrantos. Un paso adelante, dos atrás, como en Corea del Sur y en Alemania por los rebrotes. Soluciones intermedias en una puja, negada por algunos gobiernos, entre la salud y la economía. Un período de ensayo y error, según Tom Inglesby, director del Centro de Seguridad (leer más)

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Presos libres, libres presos

En Argentina, como en otros países, la pandemia deparó una paradoja: la mayoría quedó presa, como consecuencia del confinamiento, y varios presos resultaron excarcelados por la virtual propagación del coronavirus tras las rejas. Esa paradoja, dice el abogado penalista y exjuez Eduardo Gerome, no debería existir si las cárceles guardaran las medidas de higiene y de seguridad necesarias. Esa paradoja se codea con otra: el desafío que representa haber privilegiado la salud sobre la economía. “La caída del producto bruto interno va a ser muy grande por un aumento de la pobreza y del desempleo», vaticina el economista Agustín Etchebarne, director general de la Fundación Libertad y Progreso. Sus consecuencias: «Una crisis económica y social que pondrá mucha presión sobre el sistema político argentino”, agrega. No les va mejor a Estados Unidos y Brasil. Sus gobiernos optaron por mantener a flote la economía frente al “peor trance global de la historia”, como lo define el politólogo y periodista Claudio Fantini. “Los liderazgos ideologizados, tanto de derecha como de izquierda, quedan desenfocados en el escenario de (leer más)

Política

La gripecita ideológica

Una gripecita, como llama Jair Bolsonaro al coronavirus, no amenaza a la humanidad ni frena la economía global. De tratarse de algo pasajero, en Brasil no hubieran cavado fosas comunes para las víctimas ni la mayoría de los 27 gobernadores estaría en vilo frente al efecto devastador de la pandemia. La veta política de un gobierno de porte militar llevó al ministro de Exteriores, Ernesto Araújo, a tomar del libro Pandemic! COVID-19 shakes the world (¡Pandemia! COVID-19 sacude al mundo), del filósofo esvoleno Slavoj Žižek, una tesis alucinante. La de un plan de instaurar el comunismo “sin naciones ni libertad” y crear “un gran campo de concentración”. Bolsonaro, como Donald Trump con su burrada de evaluar inyecciones de desinfectante, pastillas de detergente y rayos ultravioleta como paliativos, se supera a sí mismo. Cada día. En el camino perdió a su ministro estrella, el de Justicia, Sergio Moro, puntal como juez del caso Lava Jato, y se deshizo en un “divorcio consensuado” del ministro de Salud, Luiz Mandetta, médico, partidario de aplicar las medidas preventivas de (leer más)

Política

La idea fija de Trump

El apuro de Donald Trump en volver a la normalidad a pesar del impacto de la pandemia en Estados Unidos refleja la discordancia global en la gestión de la crisis. Otros presidentes, los de México y Brasil, Andrés Manuel López Obrador y Jair Bolsonaro, están en las mismas. El de Nicaragua, Daniel Ortega, reapareció después de 34 días de rara ausencia en uno de los pocos países que no ha decretado la cuarentena ni para el fútbol. Se trata de un síntoma de la cerrazón de los Estados y de las peleas domésticas frente a la impotencia del orden multilateral. En palabras de Trump, la batalla contra “un virus cruel de una tierra distante”. La tierra distante, China, pudo tener su cuota de responsabilidad en esconder información al comienzo del desmadre, pero la reprimenda de Estados Unidos contra la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el recorte del 14,6 por ciento de su presupuesto, va más allá de esos pendientes. Los de la guerra comercial declarada por Trump. Un asunto personal, casi, a tono (leer más)

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La pandemia política

La pandemia ha puesto a buena parte del planeta en libertad condicional por razones de fuerza mayor y, a su vez, ha dejado aflorar rencillas domésticas que impiden adoptar medidas globales. En España, uno de los epicentros, el primer gobierno de coalición desde el retorno de la democracia mantiene el estado de alarma e insiste en rubricar con la oposición un gran acuerdo nacional, pero, a los ojos de Carmen De Carlos, columnista y corresponsal volante del diario ABC, de Madrid, y directora del portal Sudamérica Hoy, prima la desconfianza entre unos y otros. “Hay mucha tensión”, dice. Esa tensión se centra en tres ejes: las medidas sanitarias, el impacto en la economía y las libertades democráticas. Sobre ellas, la presidenta de Transparencia Internacional, Delia Ferreira Rubio afirma desde Berlín: “No se debe ciberpatrullar para limitar la libertad de expresión de las personas”. Eso sería “violar la libertad de opinión”. También advierte que la “nueva normalidad” podría ser uno de los peligros después de la pandemia. Es decir, mecanismos de persecución por medio de pulseras (leer más)

Sociedad

La máscara del coronavirus

Cuando un comité de 15 expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Banco Mundial vaticinó en septiembre de 2019 “una amenaza muy real” si estallaba “el brote de un nuevo y agresivo tipo de gripe”, nadie suponía que apenas tres meses después iba a aparecer el coronavirus o COVID-19 en la ciudad china de Wuhan. El informe anual de The Global Preparedness Monitoring Board, encargado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), vaticinaba la muerte de 50 a 80 millones de personas y un cinco por ciento de retracción de la economía global de declararse la epidemia. Se trató de una evaluación prospectiva, titulada Un mundo en riesgo, a la luz de los estragos provocados por las epidemias del ébola entre 2014 y 2016 y de la gripe aviar o H1N1 en 2009. ¿Su conclusión? Lapidaria: “El mundo está en grave riesgo de ser devastado por epidemias de enfermedades regionales o mundiales o pandemias que no sólo causan pérdidas de vidas, sino también desequilibrios económicos y caos social”. Una pandemia (leer más)

Actualidad

Taiwán reclama un lugar en la OMS

Con el lema “Salud para todos, Taiwán puede ayudar”, la colectividad de ese origen y miembros de la comunidad médica argentina han labrado un documento en el cual señalan que “Taiwán no recibió la invitación para asistir a la Asamblea Mundial de la Salud en calidad de observador” este año, así como en 2017 y en 2018. Pone como ejemplo de esa omisión la reunión de información y consulta sobre la composición de las vacunas contra el virus de la gripe en 2019 y 2020 en el hemisferio norte, que se realizó en Pekín en febrero de este año, así como la “falta de ayuda” de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando se desató el brote del síndrome respiratorio agudo y grave (SARS, por sus siglas en inglés) en 2003. Durante la presentación del documento en Buenos Aires, como ocurrió en otras capitales, el embajador de Taiwán en Argentina, Antonio Hsieh Chun-Teh, dijo que la omisión “viola, obviamente, los preceptos fundamentales de la Carta de la Asamblea General de la OMS”. También afirmó (leer más)

Política

Trump, Hillary, verdad y consecuencia

Por Jorge Elías Hay preguntas que, según el ex primer ministro conservador David Cameron, “ni los políticos deberían responder”. Tenía razón. Su antecesor, Gordon Brown, laborista, no reparó en diferencias ideológicas al convenir en que “nadie tiene el derecho” de formularlas. También tenía razón. Estuvo de acuerdo el ex viceprimer ministro Nick Clegg, liberal demócrata: “Quienes cuantifican el sexo no lo disfrutan lo suficiente”. En la evasiva ante la inquietud periodística coincidían a tres bandas los políticos británicos, menos propensos al destape que los norteamericanos. Los secretos de alcoba, por regla general, pueden estropear una campaña electoral, no una gestión gubernamental. Dan fe Bill Clinton y John F. Kennedy. ¿Qué ocurre cuando asuntos de esa estofa se cuelan en la alta política, como ocurrió durante la primera media hora del segundo debate presidencial entre Donald Trump y Hillary Clinton? Lo otro, acaso lo importante, queda reducido a cenizas, como en el primer debate. Trump debió explicar esta vez la grabación difundida en las vísperas en la cual alardeaba de besar y meter mano en sus (leer más)

Sociedad

El zika dispara el debate sobre el aborto

En 2008 hubo en América latina al menos 4.400.000 interrupciones de embarazos, de las cuales el 95 por ciento habría sido realizada en forma clandestina y en condiciones inseguras Jorge Elías Un misil no puede derribar a un mosquito, pero el gobierno de Brasil sacó a la calle a todos los efectivos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina, independientemente de su rango, para librar la madre de todas las batallas contra el Aedes aegypti, portador del virus del dengue, de la chikunguña y del zika. De esa magnitud es la guerra contra un enemigo minúsculo cuyas larvas, más pequeñas que un grano de arroz, amenazan con propagarse “de manera explosiva” en el continente americano, como advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS). El zika, en particular, crea pánico. Provoca microcefalia, malformación fetal. Padecen el virus más de 20 países de la región, según la OMS. Eso dispara otro debate. En 2008 hubo en América latina al menos 4.400.000 interrupciones de embarazos, de las cuales el 95 por ciento habría sido realizada en (leer más)

Sociedad

El virus del miedo

Una pandemia viral como el ébola, declarada en África y contagiada a Europa y los Estados Unidos, es como una guerra contra un enemigo invisible cuyo principal aliado resulta ser el pánico colectivo En 2005, diez científicos convocados por el diario británico The Guardian coincidieron en que la mayor amenaza que podía enfrentar la humanidad era una pandemia viral, así como la erupción de un volcán de magnitud inaudita que inyectara gases en la atmósfera y bloqueara los rayos solares o una brutal profusión de atentados terroristas. “La naturaleza es la máxima bioterrorista”, concluyeron. Más que la naturaleza, el hombre pasó a ser un peligro en potencia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe el actual brote de ébola como «la más severa, grave emergencia sanitaria vista en los tiempos modernos». Desde diciembre de 2013, el ébola mató a más de 4.000 de los 9.000 infectados. Mil personas por semana contraen la enfermedad. En diciembre, según la OMS, serán entre 5.000 y 10.000. Esta vez, apareció en Guinea, se filtró en Liberia, Sierra Leona (leer más)