Titulares

Muertos de risa

Es preferible...

Probablemente el primero en la historia en perecer tras una carcajada fue Calcante en el siglo XII antes de Cristo

Por Jorge Elías

Recostado en el sofá, Alex Mitchell estuvo riéndose durante veinticinco minutos mientras veía The Goodies por televisión. Le dio un paro cardíaco. Después de las exequias, su viuda le envió una carta a la producción de la popular serie británica para agradecerle el grato momento que había disfrutado su marido, albañil de 50 años de edad, antes de pasar a mejor vida. Eso ocurrió en King’s Lynn, Inglaterra, en 1975.

La fatal hilarity, algo así como la muerte de risa en inglés sin traducción literal en castellano, data del siglo XII antes de Cristo. Entonces, un tal Calante invitó a beber vino a un adivino que había profetizado que nunca iba a probarlo. Dicho y hecho: pereció asfixiado mientras se partía a carcajadas. Pudo ser el primero en la historia.

El pintor griego Zeuxis murió de risa en el año 398 antes de Cristo mientras coloreaba una escena cómica. Otra versión dice que falleció por no poder contener la carcajada cuando una anciana le pidió ser la modelo de una pintura de Afrodita.

También murió de ese modo, al parecer, el filósofo griego Crisipo después de darle de beber vino a su burro y estallar en una risa incontenible mientras el pobre animal trataba de comer ficus. ¿Será cierto? Más cerca, en 2003, Damnoen Saen-um, vendedor de helados tailandés, murió de risa mientras dormía. Tenía 52 años de edad.

Cierto o no, un camarero egipcio de 28 años de edad fue dado por muerto después de sufrir un infarto en mayo de 2012 en el hospital de la villa de Naga al-Simman, en la sureña provincia de Luxor. Los parientes llevaron el cuerpo a su casa y, según la tradición islámica, lo lavaron y lo prepararon para realizar el velatorio en la noche del viernes. La médica que iba a firmar el acta de defunción notó algo extraño: el presunto cadáver estaba tibio. El hombre, Hamdi Hafez al-Nubi, no había fallecido, en realidad. Su madre sufrió un desmayo. Quienes iban al funeral terminaron festejando hasta el amanecer, muertos de risa.

Twitter @JorgeEliasInter y @elinterin
Facebook Jorge Elias
Suscríbase a El Ínterin

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: