Rebelión en la granja
¿Cómo nos ven en el exterior después de las imágenes de los saqueos y los cacerolazos de un país devaluado a sí mismo? De chicos nos enseñaron que la Argentina era el granero del mundo. Un corral, a la vez, en el cual había más vacas que gente. Y en el cual nadie, jamás, iba a padecer hambre. Por más que faltara trabajo. De grandes aprendimos que nos engañaron. Que, como escribió Manuel Gálvez, el juego del truco refleja fielmente nuestra conciencia colectiva, encarnada en dos presuntas virtudes: la pereza y la mentira. “El azar no tiene importancia en el truco; lo que vale es el engaño –señala en El Diario de Gabriel Quiroga–. Se precisa mucha viveza para ese juego, decimos todos aquí. No recuerdo quién aseguró que la mentira es el vicio nacional. Yo agregaría que toda nuestra viveza es un continuo truco. Sobre todo en política. Vivimos mintiendo, vivimos engañándonos mutuamente, vivimos cantando envido ¡cuando apenas tenemos puras sotas!” Libro profético, editado hace un rato: 1910. Un siglo después de la Revolución (leer más)
