Actualidad

Estados golpeados

En octubre de 2021 hubo un golpe de Estado en un Estado golpeado: Sudán. Cayó el primer ministro, Abdalla Hamdok. Quedó bajo arresto domiciliario. Lo repusieron al mes siguiente frente a un dilema: la suspensión de millones de dólares de ayuda internacional. Hamdok renunció el segundo día de 2022. No pudo formar gobierno. Habían pasado 42 días después del acuerdo que alcanzó con la junta militar mientras disfrutaba de una apacible jubilación. Las calles estallaron con una consigna que no respeta fronteras: que se vayan todos. Civiles, militares y afines. La hoja de ruta de la transición consistía en democratizar un país sometido durante tres décadas a la dictadura de Omar al Bashir, depuesto durante el año de las protestas a cuatro bandas, 2019. La de Sudán resultó ser la sexta asonada militar de 2021 después del ciclo iniciado el 1 de febrero en Myanmar, antes Birmania, en el sudeste asiático. Le siguieron otras en Mali, Guinea-Conakry y Chad mientras en Níger hubo un intento fallido al igual que en Sudán un mes antes de (leer más)

Sociedad

Pórtense bien

Afortunados los mexicanos, que cultivan “el entendimiento del pasado y la ayuda en la construcción de un mejor futuro”. Tan afortunados que, gracias a Andrés Manuel López Obrador, alias AMLO, han sido glorificados por la Guía Ética para la Transformación de México. Una suerte de Biblia después de haber padecido “el régimen neoliberal y oligárquico que imperó en el país entre los años ochenta del siglo pasado y las dos primeras décadas del siglo XXI”. Ese estigma, dice, “machacó por todos los medios la idea de que la cultura tradicional del pueblo mexicano era sinónimo de atraso y que la modernidad residía en valores como la  competitividad, la rentabilidad, la productividad y el éxito personal en contraposición a la fraternidad y a los intereses colectivos”. Nada de eso, mis cuates (amigos). Pórtense bien. Gracias a la prédica evangélica del gobierno, los mexicanos ya no deberán “acomodarse a los vaivenes de la economía”. En el pasado reciente, “los más altos funcionarios dieron ejemplo de comportamientos corruptos y delictivos y de desprecio por el pueblo y hasta (leer más)

Sociedad

Lejos de estar cerca

Devi Sridhar, directora de sanidad pública global en la Universidad de Edimburgo, no anda con rodeos: “El mundo ha cambiado radicalmente en los últimos nueve meses. Desde los primeros informes de un pequeño brote de neumonía en la ciudad china de Wuhan, la versión normal de la realidad ya no existe en ningún lugar, por mucho que políticos y pseudocientíficos estafadores traten de convencerles de lo contrario. Si están preguntándose cómo lidiar con esto, sepan que la única certeza para el próximo año es que vienen tiempos de incertidumbre”. Tanta incertidumbre como la provocada por una lotería recurrente. La de la nueva normalidad. ¿Qué es la nueva normalidad? Un analgésico contra la imposibilidad de prever el futuro mientras transitamos un presente aleatorio. La mayoría de los gobiernos procura controlar la pandemia con el menor daño social y económico posible. Sin más resultados que brotes y rebrotes, incluso en países que parecían haberla superado. La solución no depende del Estado, sino de la responsabilidad individual y colectiva de los ciudadanos, dejó dicho el presidente de Uruguay, Luis (leer más)

Catalejo

Bigotes en remojo

En Isesaki, al norte de Tokio, un muchacho de hirsuta perilla asustó con su aspecto desprolijo a una venerable anciana. Armó un gran revuelo. Las autoridades municipales obligaron a los empleados a afeitarse bigotes y barbas para “mantener una imagen decente”. La cara limpia, cual rasgo de nobleza, es parte de la cultura japonesa. El seleccionado de béisbol se caracteriza por las barbillas rigurosamente lampiñas de los jugadores. Desentonaba, quizá para ir contra la corriente, el príncipe Tomohito de Mikasa, primo alcohólico del emperador Akihito. Se hacía llamar Su Barbuda Majestad. Falleció en 2012. Eso del bigote y la barba es un signo de identidad. En Argentina, el bigote de Raúl Alfonsín pasó a ser un símbolo de la recuperación de la democracia en 1983. Después de la vuelta olímpica del seleccionado español de fútbol en el Mundial de Sudáfrica, en 2010, el bigote se cotizó en alza gracias a su entrenador, Vicente del Bosque, “El Bigotón”. En Turkmenistán, por orden del excéntrico líder Saparmurat Niyazov, están prohibidos el bigote y la barba. Otro tanto (leer más)

Política

El último viaje de Fidel

Por Jorge Elías En la provincia de Córdoba, Argentina, donde pasó su infancia el Che Guevara, comenzó a declinar la salud de Fidel Castro, fallecido el 25 de noviembre de 2016 a los 90 años de edad. Estaba pálido, con la tez casi grisácea y el rostro desencajado. En un momento, apenas arribó, se salió de las casillas por la pregunta de un periodista sobre un caso que preocupaba al gobierno de Néstor Kirchner: la situación de la médica Hilda Molina, privada de salir de Cuba y de conocer a sus nietos en Buenos Aires. A finales de julio de 2006, la delegación del mando en su hermano Raúl rubricó el desenlace. Desde entonces murió en el ideario popular quizá tantas veces como en los más de 600 intentos de asesinato atribuidos a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Aquel viaje, como invitado especial de la Cumbre del Mercosur, selló el comienzo de su ocaso. Castro, mimado por los gobiernos de Kirchner y de Eduardo Duhalde después de haber cruzado espadas en público con Carlos (leer más)

Política

El cabreo global

A las rebeliones de izquierda y de derecha, así como al nacionalismo y al islamismo, no las une el amor, sino el supuesto espanto frente a la globalización, a la cual no renuncian   Por Jorge Elías La batalla es económica, me dirán. Y tienen razón. Pero detrás de los intereses perdura otra batalla, la cultural, prima hermana de la política. Desde 1995 hasta entrados los años 2000 estuve con frecuencia en Chiapas, México. Cubrí como periodista el levantamiento de los zapatistas, iniciado el primer día de 1994. Percibí entonces que un movimiento indígena que surgía como detractor del sistema pasaba a ser el principal ususario de las armas del sistema. Era la mejor vía para aprovecharse de las flaquezas ajenas, más allá de apelar a las fortalezas propias para exigir reivindicaciones. El incipiente correo electrónico obraba como el salvoconducto del subcomandante Marcos. Era un arma infalible. Cada comunicado que redactaba desde la enmarañada selva Lacandona, en el límite con Guatemala, era publicado al día siguiente en el diario La Jornada, de la ciudad de México. (leer más)

Política

La libertad es la esclavitud

¿Qué lleva en Occidente a hombres y, sobre todo, a mujeres a incorporarse a las filas del grupo radical Estado Islámico y de Al-Qaeda? Desde el 5 de julio de 2014, cuando Abu Bakr al Bagdadi se autoproclamó el primer califa en varias generaciones desde el gran púlpito de la mezquita de Al Nuri, de Mosul, Irak, el Estado Islámico (EI) no ha dejado de sumar voluntades. La mayoría son jóvenes que, de no ser confiscados sus pasaportes, emigran de Francia, Bélgica, el Reino Unido, Alemania, Holanda, Australia, Indonesia y los Estados Unidos, entre otros países, rumbo a los enclaves conquistados por el grupo sunita en Irak, Siria y Libia. Suelen dar el salto desde Turquía, cuyo gobierno vigila a 12.500 personas, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). ¿Qué atractivo ejerce el EI, también llamado ISIS y Daesh, sobre los occidentales, especialmente sobre las mujeres, más allá de que sean musulmanes? No sólo el EI, en realidad. De más de la mitad de los países del mundo parten mujahidines (combatientes) para nutrir sus (leer más)

Sociedad

La ignorancia es la fuerza

La estupidez no tiene límite cuando los gobiernos pretenden tapar el sol con un dedo censurando o controlando aquello que les resulta incómodo El gobierno chino hizo desaparecer en un pispás un documental sobre la contaminación ambiental que había sido visto por 200 millones de personas en cinco días. No era conveniente que el video Under the Dome (Bajo la Cúpula), de la periodista Chai Jing, circulara alegremente por las redes sociales. En Tailandia, la novela 1984, de George Orwell, se ha convertido en un símbolo de protesta desde que el general Prayuth Chan-ocha, primer ministro gracias al golpe militar que culminó con su nombramiento el 21 de agosto de 2014, decidió inhibir su lectura. El mismo título, publicado en 1949, bate récords de venta en los Estados Unidos por el escándalo de espionaje masivo denunciado por Edward Snowden. La estupidez no tiene límite cuando manda la censura. Tampoco tiene límites cuando los medios de comunicación engañan a sus lectores, oyentes o televidentes con versiones tergiversadas de la realidad, de modo de apoyar una causa nacional, como (leer más)

Sociedad

El Gran Hermano te vigila

¿Es Snowden un héroe por haber revelado prácticas que atentan contra la privacidad de las personas o un traidor por haber puesto en peligro la seguridad de su país? Los escándalos de espionaje masivo en los Estados Unidos han hecho disparar las ventas del libro “1984”, de George Orwell. Su crítica al totalitarismo soviético, plasmada a mediados del siglo XX, pasó a ser una denuncia global contra la capacidad del Estado de controlar a los ciudadanos. Por la llamada ley patriota de George W. Bush, los servicios secretos de su país están exentos de la vigilancia gubernamental. La granada estalló en 2013 en las manos de Obama. Coincidió con la guerra fría que libra contra su par de Rusia, Vladimir Putin, protector de Edward Snowden, fugitivo de la justicia norteamericana. Snowden, ex administrador de sistemas de la compañía privada de inteligencia Booz Allen Hamilton, del Centro de Operaciones de Amenazas de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) en Hawaii, de la CIA y de la compañía de informática Dell, confió documentos secretos a los periódicos (leer más)

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Política

Matar a un elefante

De nada valdrá la intervención de la ONU en Myanmar, ex Birmania, si China no cambia de actitud frente al régimen Promediaba la década del veinte. Eric Arthur Blair era un oficial de subdivisión de la policía de Moulmein, allá lejos, en la baja Birmania, antigua colonia británica. Tronó el teléfono, temprano. Tanteó el auricular: “¡Un elefante está devastando la feria!”, reconoció en el grito la voz de un subinspector birmano. Los elefantes eran empleados para desplazar troncos de teca. Siempre existía el riesgo de que alguno se descarriara y provocara destrozos. Algo usual para un nativo, no para un blanco como él. Montó en el caballo con su Winchester 44, rifle demasiado pequeño para vérselas con un animal tan grande. Iba decidido, no obstante ello, a imponer la ley y restablecer el orden. La mañana era húmeda y sofocante, como toda mañana de la estación de lluvias. En el camino, interrumpido por birmanos alterados, Blair se enteraba de las fechorías cometidas por el elefante: había hecho añicos una choza de bambú, había matado a (leer más)