El repliegue de la democracia

El estancamiento institucional, la erosión del Estado de Derecho y la inestabilidad internacional abren paso a la etapa de mayor conflictividad desde la Segunda Guerra Mundial




Desconexión, técnica mixta sobre tela | Martín Dinatale, 2025
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El mundo cruza un período de turbulencia estructural. En medio del vértigo tecnológico, la creciente desigualdad económica y la polarización política, un informe del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (International IDEA) aporta una certeza amarga: el modelo democrático atraviesa una etapa de transformación radical a raíz del agravamiento sistemático de sus dolencias crónicas. La inestabilidad internacional y la erosión institucional se alimentan mutuamente en un círculo vicioso, según el reporte  Democracy in an Age of Conflict (Democracia en una era de conflicto).

La irrupción de figuras como Donald Trump, Javier Milei, los Bolsonaro y compañía, sumadas a otras expresiones de la derecha radical, resultan ser la consecuencia del agotamiento de los consensos tradicionales y del fracaso de las agendas progresistas para ofrecer respuestas en materia de bienestar, seguridad y estabilidad socioeconómica. Esa corriente, hábil en el uso de las redes sociales, explota el resentimiento social por medio de discursos contra la política, la simplificación de problemas complejos y la llamada batalla cultural ante la burocratización y la desconexión de las élites,

En Alemania, dice Hans-Jürgen Burchardt, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Kassel, los recientes éxitos electorales del partido extremista de derecha Alternativa para Alemania (AFD en algunas comarcas “muestran que la mayoría de los votantes ya no vota a la AFD por descontento, como ocurría antes, sino que ahora está convencida de muchas de sus posiciones políticas”. No por nada gana adhesiones en otros países de Europa e Iberoamérica. “El nepotismo, la corrupción o la incapacidad política, agrega Burchardt, lleva a que el populismo contra el establishment y la estigmatización de quienes están ahí arriba como una casta enriquecedora caigan en terreno fértil para muchos”.

El Estado de Derecho pasa a ser la categoría más débil y vulnerable a escala global

Durante el último quinquenio, el 57% de las 98 naciones evaluadas por el International IDEA sufrió una baja en al menos una de las dimensiones clave de la democracia frente a un modesto 32% que logró algún avance. Las áreas más castigadas golpean la línea de flotación de las libertades civiles y la rendición de cuentas: la libertad de expresión sufrió retrocesos en el 24% de los países, seguida de cerca por la libertad de prensa con el 23% y el acceso a la justicia con el 18%.

El Estado de Derecho pasa a ser la categoría más débil y vulnerable a escala global. En 2025, el 41% de los países mostró un desempeño bajo en este rubro. La falta de consolidación en los sistemas judiciales y la fragilidad de los mecanismos anticorrupción han dejado el terreno despejado para el avance de populismos autoritarios que desmantelan la independencia judicial e ignoran el derecho internacional.

En un escenario de fragmentación global, el informe destaca de manera crítica el papel de Estados Unidos. Bajo el gobierno de Trump, la democracia registró un deterioro transversal en libertades civiles; pesos y contrapesos, y Estado de Derecho. La personalización del poder, el hostigamiento a la independencia judicial y los ataques contra la libertad de prensa minaron la institucionalidad interna y resquebrajaron las alianzas multilaterales y la arquitectura del derecho internacional público.

En 2025 hubo 65 conflictos armados, el mayor número desde el comienzo de las series estadísticas en 1946

El estancamiento marca la cancha. En el 81% de los indicadores no hubo cambios entre 2020 y 2025. La supuesta estabilidad en ese rubro podría parecer una buena noticia, pero, al observar que la mayoría de los países están estancados en niveles de rendimiento medios o bajos, la parálisis revela su cara más peligrosa. Esta condición intermedia o híbrida deja a las sociedades en un limbo institucional frágil, carente de la fuerza de las democracias consolidadas y sin la capacidad de contención de las fuerzas autocráticas. En esa zona gris, la ciencia política identifica el mayor riesgo de inestabilidad y violencia armada.

La consecuencia más grave del repliegue y la erosión de la democracia es su relación con la paz global. En 2025 hubo 65 conflictos armados, el mayor número desde el comienzo de las series estadísticas en 1946 tras el final de la Segunda Guerra Mundial. La premisa de la «paz democrática» como evidencia empírica de que las democracias no van a la guerra entre sí sigue siendo válida, pero, al reducirse el número de democracias de calidad, el espacio de la paz internacional se reduce en forma dramática.

Frente a este panorama, las conclusiones del reporte son claras: no es posible prevenir la guerra solo con gasto militar y adquisición de armamento. La inversión directa en el fortalecimiento institucional, la protección del espacio cívico y el apoyo a las organizaciones de la sociedad civil constituyen la primera línea de defensa de la paz mundial. Sin instituciones transparentes ni contrapesos efectivos al poder, las grietas de la democracia continuarán convirtiéndose en terreno fértil para el conflicto violento.

Jorge Elías



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