Catalejo

La última siesta que pasé conmigo

Por ser un dudoso invento español, Camilo José Cela se atrevió a llamarla “yoga ibérico”. La siesta tiene mala fama en algunas latitudes por su presunta exaltación de la pereza o de la vida pueblerina en contraposición con el ritmo frenético de las ciudades. Es mentira. Los deportistas que se echan un rato antes de la competencia reaccionan con más rapidez y recuerdan mejor las jugadas. Los ejecutivos que disponen de esa posibilidad revierten la habitual somnolencia del mediodía y mejoran la atención, la productividad, la memoria y el estado de ánimo. En el mundo cunde una epidemia. La epidemia del insomnio, corregida y aumentada por hábitos antes inusuales, como quedarse despierto hasta la madrugada viendo series de Netflix. En Japón, donde la contracción al trabajo representa una tradición y forma parte de la cultura, la epidemia de insomnio tiene un costo para la actividad privada: millones de dólares por año. Las compañías procuran atenuar las pérdidas permitiendo breves siestas en horarios de trabajo, llamadas cabezadas, y alentando a los trabajadores a retirarse antes de (leer más)

Política

Las otras arenas del Sahara

SMARA, Sahara Occidenal – En los últimos días de 2018, representantes del Frente Polisario y de Marruecos compartieron en Ginebra una mesa redonda auspiciada por la ONU. Participaron como observadores Argelia y Mauritania. No negociaron. Cada uno fijó su posición sobre el Sahara Occidental, el único territorio no autónomo de África. Quedaron en retomar el diálogo en 2019. La reunión anterior había sido en 2012 en Manhaset, Estados Unidos. El conflicto lleva más de cuatro décadas. No tiene visos de solución, me dice Bachir Edkhil, decepcionado con el Frente Polisario después de haber sido uno de sus fundadores y de haberle puesto el acrónimo, Polisario. Era originalmente el Frente Popular de Liberación de Saguia al-Hamra (Sahara Occidental) y Río de Oro. Edkhil, fundador y presidente de la asociación Alter Forum, presentó su primer libro de poemas, Duna desnuda, durante un coloquio organizado con la Universidad Mohamed V de Rabat. “Un anticipo del infierno / bíblico de por seguro / de un día de agosto / no como los otros / peores días / por Dante (leer más)

Catalejo

El billete de la suerte

Presidentes, primeros ministros y otros gobernantes son los únicos seres que, como reyes y mendigos, pueden ir por la vida con los bolsillos vacíos. O casi. Pocas veces pagan una cuenta. Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, quiso ser una excepción: mostró su cartera, primero, y después el contenido mientras hacía pública su declaración patrimonial. ¿Qué llevaba? Un billete de dos dólares “dobladito”, regalo de un “paisano” que vive en Estados Unidos y que considera un amuleto de la suerte, y otro de 200 pesos mexicanos, equivalente a 10 dólares. “No tengo tarjeta de crédito, no tengo cuenta de cheques desde hace muchos años”, rubricó López Obrador, apodado AMLO por sus iniciales. El billete de dos dólares, en circulación desde 1929, es el más antiguo de los de curso legal en Estados Unidos, pero resulta ser una rareza para los mismos norteamericanos. Sólo el uno por ciento de los dólares que se imprimen corresponde a esa denominación, con el presidente Thomas Jefferson en el anverso y con la reproducción de la obra La Declaración (leer más)

Política

Maduro contra el mundo

La crisis de Venezuela tenía fecha de vencimiento: el 10 de enero. Era el plazo que establecía la Constitución de 1999, la reformada por Hugo Chávez, para el final del mandato de su delfín, Nicolás Maduro. La nueva toma de posesión de Maduro, no reconocida por la Asamblea Nacional (Parlamento) ni por buena parte de la comunidad internacional por la falta de transparencia y de garantías en las elecciones del 20 de mayo de 2018, implica un salto al vacío. O, en realidad, una nueva huida hacia adelante, de modo de atenuar el impacto de las sanciones de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea contra varios jerarcas del régimen, más allá de los padecimientos del pueblo y de una diáspora en ascenso. No se trata de un capricho de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Japón, Australia, el Grupo de Lima o la Organización de los Estados Americanos (OEA). Ni, en palabras de Maduro, de una “guerra económica del imperialismo”. En un país con una hiperinflación trepidante, sin alimentos ni medicinas, con represión y (leer más)

Cultura

Las mil y una noches de Borges

Ponencia de Jorge Elías en la conferencia Contactos entre las lenguas árabe y española, organizada por Alter Forum y la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Mohamed V de Rabat en Smara, Sahara Occidental, entre el 14 y el 16 de diciembre de 2018 SMARA, Sahara Occidental – Días antes de morir a los 86 años en Ginebra, Suiza, el escritor argentino Jorge Luis Borges tomó clases de idioma árabe. Unas pocas. Más por curiosidad que por necesidad. La curiosidad, precisamente, llevó a Borges a adentrarse en mundos distantes, aparentemente inalcanzables, a causa de una pasión. La pasión por la lectura. Frente a cualquier circunstancia, fuera polémica o no, Borges proponía una nueva lectura. La lectura, volcada en la escritura, era algo así como la munición de su vida y de sus textos. De esos textos que, por ser universales, trascienden fronteras caprichosas, como la de Oriente y Occidente. Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo nació el 24 de agosto de 1899 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Era Borges a (leer más)

Política

La revancha de Bolsonaro

En Estados Unidos, los demócratas no llaman al presidente Donald Trump por su cargo ni por su nombre. Lo llaman él, como si se tratara de un extraño o, en realidad, de una suerte de okupa de la Casa Blanca. En México, después de un mes de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los chairos (sus partidarios) desprecian a los fifis (sus detractores, asociados con los gobiernos pretéritos del PRI y del PAN). En Colombia, el presidente Iván Duque instó a sus compatriotas en el discurso de Año Nuevo a “dejar atrás la polarización” después de una campaña electoral, la de 2018, en la cual primó la polarización. Dos bandos, un país. La fórmula no es novedosa. Unos y otros echan leña al fuego y después se preguntan por qué arde. La toma de posesión del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en poco y nada se diferenció del discurso habitual de Lula. De aquel “nosotros contra ellos” que, como en otros países, incluida Argentina, ensanchó la fisura social. La fragmentación, que se traduce en inestabilidad (leer más)