Política

Amor sin fronteras

Rusia despliega tropas en su frontera con Ucrania. Aviones militares de China sobrevuelan el espacio aéreo de Taiwán con el fin de anexarla a la fuerza y mostrar músculo en el mar de China Meridional. Turquía regatea sin pudor el precio de tecnología militar rusa en abierta contradicción con su membresía en la OTAN y con la caída de su moneda, la lira. Irán, liberado del acuerdo nuclear debido a los pataleos del gobierno de Donald Trump, negocia con ventaja su eventual retorno a los carriles de 2015. ¿Hechos aislados o pulseada entre la supuesta debilidad de unos y la no menos supuesta pujanza de los otros? El tono de la confrontación de potencias “no occidentales” con Occidente, observa Josep Piqué, exministro de Asuntos Exteriores de España, en el portal Política Exterior, refleja el desafío a la hegemonía adquirida por Estados Unidos tras su victoria en la Guerra Fría. No se trata de una nueva versión de la disputa que dividió en dos al mundo durante décadas, sino de una proxy war (guerra por delegación) (leer más)

Economía

China muestra músculo

En el día a día de la guerra tecnológica y comercial entre Estados Unidos y China, todo parece fríamente calculado. Quizá Donald Trump no quiso admitir que Xi Jinping tenía un par de ases en la manga: la suspensión de la compra de productos agrícolas norteamericanos y la devaluación al mínimo en 11 años de su moneda, el yuan, cual contrapeso frente a la imposición de nuevos aranceles a sus productos. O quizá prefirió que ocurriera para denunciar la manipulación de divisas que desató una tormenta en el mercado financiero global y avanzar otro casillero en el tablero de la confrontación. El juego que mejor juega y que más le gusta. Trump hizo saltar por los aires la tregua alcanzada en la cumbre del G20 de Osaka, Japón. Estados Unidos había acusado a China de devaluar en forma artificial el yuan, pero no había formalizado la denuncia. Por primera vez en un cuarto de siglo, Estados Unidos recurrió al Fondo Monetario Internacional. La debilidad del yuan encareció los productos norteamericanos en el mercado chino. ¿Era (leer más)

Economía

China conquista América

La presunta crisis terminal del capitalismo, mil veces declamada y celebrada por presidentes de países de América latina que no dejan de ser capitalistas a pesar de su retórica anticapitalista, no parece entusiasmar a China. En el gigante asiático, uno de los pocos que se jacta de su sistema comunista, las fortunas de la nieta del padre de la Revolución Cultural, Mao Tse-tung, y de otros millonarios dignos de la revista Forbes crecen en forma impúdica, ahondando la desigualdad. De cada viaje a Pekín y Shanghai regreso con la impresión de haber visto el lujo y la miseria, pocas veces el término medio, en el país más poblado del planeta. En parte, China es más capitalista que los Estados Unidos, Europa y algunos de sus vecinos asiáticos, como Japón y Corea del Sur. La idiosincrasia y la geografía configuraron un país milenario que siempre actuó a la defensiva, actitud plasmada en las artes marciales y en la Gran Muralla. Su autoproclamado “ascenso pacífico” se ve acompañado ahora de la incursión diplomática y económica en dominios (leer más)