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Política

Paraguay enfrenta al espejo

En un año y monedas, Paraguay no tuvo arte ni parte en la Unasur ni el Mercosur. Fue en represalia por la expulsión exprés del presidente izquierdista Fernando Lugo. Durante el interinato de Federico Franco, el vicepresidente de filiación liberal que apuró el juicio político de Lugo y su destitución, ganó las elecciones presidenciales Horacio Cartes, más conocido por sus provechosos negocios que por su militancia en el Partido Colorado. Desde junio de 2012, cuando cayó Lugo, las tres vertientes políticas paraguayas han ocupado la segunda bandeja de arriba mientras Brasil, la Argentina y Uruguay acordaban y celebraban el ingreso de Venezuela en el Mercosur. Ese paso, el último, estaba demorado por el rechazo al protocolo de adhesión en el Senado paraguayo, como mandan las reglas del Mercosur. Frente al hecho consumado, el nuevo presidente paraguayo no tiene muchas alternativas si pretende hacer buenas migas con Dilma Rousseff, Cristina Kirchner y José Mujica, así como con Nicolás Maduro, declarado “persona no grata” por el Congreso paraguayo por su presunta injerencia en los asuntos internos de (leer más)

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Política

EE.UU. y Venezuela, siempre al límite

En la campaña, Nicolás Maduro no se apartó un ápice del discurso de su mentor contra los Estados Unidos. Era natural, en términos políticos, que el presidente encargado respondiera de ese modo a las expectativas de la clientela electoral que heredó. La cuerda bilateral, siempre tirante, se tensó aún más cinco días antes del anuncio de la muerte de Hugo Chávez: el 5 de marzo, Venezuela expulsó a dos miembros de la agregaduría aérea de la embajada norteamericana por «proponer proyectos desestabilizadores» a los militares venezolanos. En reciprocidad, el gobierno de Barack Obama despachó de Washington a dos diplomáticos venezolanos. La retórica incendiaria del chavismo nunca afectó su mayor fuente de ingresos: la venta de petróleo a los Estados Unidos, pagada en dólares a precio de mercado. Si bien hubo un ligero descenso en las importaciones en 2012, Venezuela es su tercer proveedor, después de Canadá y Arabia Saudita, con 32 millones de barriles mensuales. Más de un millón por día, digamos. La relación diplomática, reducida a encargados de negocios en 2010, reparada tímidamente el (leer más)

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Sociedad

Otros tiempos, otros hispanos

Once millones son los inmigrantes que viven sin la debida autorización en los Estados Unidos. Es más o menos la población total de Cuba, Bolivia o Palestina. La cifra surge de la información del censo y de otras encuestas gubernamentales. El Departamento de Seguridad Nacional decía en enero de 2011 que eran 11,5 millones de personas. El Centro Hispano Pew, organización no partidaria dedicada a investigaciones, arriesgaba 11,1 millones en marzo de ese año. Sean más o menos, la cantidad refleja un déficit legal que, como pocas veces, está en vías de ser reparado por un grupo de senadores demócratas y republicanos. En la reforma migratoria que proponga ese grupo, después de haber desechado su propio proyecto, cifra Barack Obama la posibilidad de mostrar su interés en cooperar con América latina y el Caribe. Es difícil que se haga realidad antes del verano boreal, pero, mientras viaja a México y Costa Rica en plan de acercamiento, el mero trámite sirve para atenuar las críticas por las deportaciones masivas durante su primer período, superiores a las (leer más)

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Política

Poco espacio para la neutralidad

En 2004, el actual vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, reflexionó: “Queríamos cambiar al mundo y el mundo nos cambió a nosotros”. Cinco años después, José Mujica alcanzó la presidencia de su país y, en una entrevista, soltó otra frase memorable: “Antes queríamos cambiar el mundo; ahora queremos cambiar las veredas”. En 1995, el popular “Pepe” fue el primer diputado con pasado tupamaro (movimiento de izquierda radical en los sesenta y setenta incorporado al Frente Amplio en 1989). Al arribar al Palacio Legislativo, en una moto Vespa, un policía no lo reconoció: “¿Va a demorar mucho, don?”. Era por la moto, estacionada en el espacio de los legisladores. “Si no me echan, cinco años”, respondió. En América latina y el Caribe hay un cambio de actitud hacia la política, recuperada en los ochenta ante la inminente caída de las dictaduras militares como fichas de dominó, vilipendiada en los noventa en coincidencia con el vuelo propio que adquirió la globalización en todo el planeta y reivindicada en la década siguiente después de varias crisis en diferentes países. (leer más)

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Política

Voto joven, discusión mayor

En las presidenciales de Ecuador, previstas para el 17 de febrero, podrán votar los jóvenes de 16 y 17 años de edad. El voto, llamado facultativo, no es obligatorio. Con el guiño de Rafael Correa, candidato a la relección, lanzaron la campaña “Caigamos a votar”. Tanto en Ecuador como en la Argentina, donde el voto juvenil se aprobó el 2012, los gobiernos reivindican el derecho de esa franja a votar; la oposición cree que es una treta de los oficialismos para ampliar sus caudales electorales como rédito de políticas que apuntan a favorecer la inclusión en la vida pública de adolescentes que aún no han terminado el colegio secundario. Ni unos pueden afirmarlo ni los otros pueden negarlo. Ese segmento no está en condiciones de alterar las tendencias electorales dominantes. Tampoco se trata de algo tan novedoso como parece: en Brasil, el gobierno de José Sarney resultó ser el pionero en la materia en la región en 1988. Ni Correa, de 25 años entonces, ni Cristina Kirchner, diez años mayor, tenían certeza de llegar a (leer más)

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Política

Obama, segunda parte

Los elocuentes discursos de Barack Obama no conmueven a los líderes latinoamericanos. En estos cuatro años, después de los errores cometidos por George W. Bush en su relación con el continente, el gobierno de los Estados Unidos se ha limitado a acompañar las decisiones de sus pares y a fijar sus posiciones en lugar de intervenir en forma directa, como en Granada en 1983, en Panamá en 1989 o en Haití en 2004. La decisión de reactivar la Cuarta Flota de la Marina, por primera vez en 58 años, levantó tantas ampollas como la intención frustrada de destinar soldados a las bases militares de Colombia para combatir el narcotráfico y la guerrilla. Desde 2009, cuando asumió Obama, Brasil ocupa el papel que le corresponde como rector de América del Sur, seguido entre las prioridades norteamericanas por Colombia y México, más allá de sus dilemas domésticos. Venezuela no ha alterado sus planes y Cuba, a su vez, obra como virtual componedor. Más allá de los devaneos lingüísticos de Hugo Chávez sobre el imperialismo, los Estados Unidos (leer más)

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Política

En deuda con las mujeres

Decía Jacqueline Kennedy que el título de primera dama era un nombre más apropiado para para un caballo que para una mujer. Ella fue, a los 31 años, la esposa de un presidente de los Estados Unidos más joven de la historia. Participó de la campaña electoral de su marido en 1960, contra Richard Nixon, hasta con un anuncio pronunciado en fluido castellano. Con otro perfil, Michelle Obama también interviene en forma decisiva en la carrera del presidente, ahora relegido. En su caso, quizá como Hillary Clinton en sus tiempos, con un temperamento avasallador, sin inmiscuirse en los asuntos del Ala Oeste de la Casa Blanca. En general, todas las primeras damas norteamericanas han emprendido causas sociales: Nancy Reagan contra la drogadicción, Laura Bush por la lectura y Michelle Obama contra la obesidad infantil. Ese papel ha sido más discreto en América latina hasta que comenzaron a surgir presidentas con maridos o, como Michelle Bachelet, sin ellos. Ese sesgo debería traducirse en una mejora en los índices de igualdad entre sexos, cerrando la brecha. En (leer más)

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Sociedad

Más jubilados que niños

En 2008, Kathleen Casey-Wilkens cumplió 62 años de edad y, con ellos, el inexorable destino de los baby boomers: se jubiló. Esa generación, nacida entre 1946 y 1964 en los Estados Unidos, está en vías de ser superada por las siguientes. No se trata de un fenómeno único. Cada segundo, según las Naciones Unidas, dos personas cumplen 60 años en el mundo. A este ritmo, hasta América latina dejará de estar poblada de rostros juveniles. En 2036 habrá más adultos que menores; en 2050, un cuarto de la población estará tramitando el retiro. Esa franja se triplicará e igualará en proporción a la de los países desarrollados. Por el descenso de la natalidad, los movimientos migratorios y la mayor esperanza de vida, los sexagenarios serán tres veces más que ahora a mediados del milenio, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (Unfpa). Los mayores de 80 años, dice el informe «Envejecer en el siglo XXI: una celebración y un reto», pasarán de un 1,6 por ciento de la población en la actualidad (leer más)

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Política

Durmiendo con el enemigo

Mientras camina por la playa, Joaquim Sassa encuentra una piedra “pesada, ancha como un disco, irregular”. La arroja al mar. “Como no llevaba bolsillos ni bolsa para guardar sus hallazgos, devolvía al agua los restos muertos cuando tenía las manos llenas, al mar lo que al mar pertenece, la tierra que se quede con la tierra”, relata José Saramago en su novela “La isla de piedra”. Luego, Sassa entra en pánico: teme haber provocado la separación de la Península Ibérica del continente europeo. La grieta se abre a la altura de los Pirineos, “convirtiendo ríos en cascadas y avanzando los mares unos kilómetros tierra adentro”. ¿Es culpa de Sassa o de la piedra? En este año crítico para España, el impacto de la piedra arrojada por Sassa quizá sea del tenor de la voluntad de miles de catalanes que, congregados en la fiesta oficial llamada Diada y en el último partido de fútbol del Barcelona contra el Real Madrid, reclamaron la independencia. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, intentó valerse del clamor de los (leer más)

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Economía

Brasil sobrevive al éxito

Sin anteojeras ideológicas ni recelos vecinales, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha lanzado un millonario plan de concesiones para construir carreteras y mejorar ferrocarriles y aeropuertos en los próximos años. La audaz iniciativa, frente a una marcada caída del crecimiento en medio de la crisis global, recibió la bendición del sector privado y de la opinión pública, harta de lidiar con infraestructura propia del tercer mundo, y la reprobación de los empleados públicos y de la base del gubernamental Partido de los Trabajadores (PT), al cual pertenece ella misma. En otros países de América latina, el Estado ha vuelto a monopolizar ese tipo de obras. Rousseff, como su antecesor, no comulga con los denostados Chicago boys de décadas pretéritas ni con las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero tampoco se siente atada al discurso político anclado en los años setenta, ahora remozado por otros líderes regionales, por el cual es bueno aquello que sea público y es malo aquello que sea privado. Se trata de una ex guerrillera que, como su par de (leer más)

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Política

Condenados a reelección perpetua

Le había prometido a su esposa, Anne Malherbe, que, al finalizar su gestión, iban a radicarse en el país del cual ella es oriunda, Bélgica. Rafael Correa, presidente de Ecuador desde 2007, dice ahora que es “muy probable” que sea candidato en 2013 a pesar de haber sido relegido en 2009 al amparo de la reforma constitucional que promovió; de decidirse, le permitiría prolongar su mandato hasta 2017. En Bolivia, el gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) prevé para 2014 la segunda reelección de Evo Morales, presidente desde 2006. En la Argentina, un run-run parecido pregona para 2015 la segunda reelección de Cristina Kirchner, vedada por la Constitución. En algún momento, todo presidente se siente superior al resto de los mortales. Lo es, en verdad. El mundo tiene poco más de 7.000 millones de habitantes. La cantidad de países varía, según la aceptación de los otros, entre 193 (los miembros de las Naciones Unidas) y 204 (los participantes de los Juegos Olímpicos de Londres). Son un puñado los tocados por la varita mágica del poder. El (leer más)

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Política

Los inmigrantes sortean la crisis

Créase o no, la crisis financiera que estalló en 2008 no ha inhibido el envío de remesas de los inmigrantes a sus hogares ni ha provocado el retorno masivo a sus países de origen, según el Banco Mundial. Tampoco ha inhibido a aquellos que buscan nuevos horizontes, más allá de la retórica contra los extranjeros pregonada en los Estados Unidos y Europa. En todo el mundo, más de 215 millones de personas viven fuera de sus países de nacimiento y más de 700 millones migran dentro de sus países. En los países en desarrollo, como buena parte de los latinoamericanos, las remesas representan el dos por ciento del producto bruto interno (PBI), porción que trepa al seis por ciento en algunos de ellos. En 2010, las remesas globales se recuperaron hasta alcanzar 325.000 millones de dólares. Era el monto previo a la crisis de 2008; habían bajado a 307.000 millones en 2009. Está previsto que los flujos suban hasta casi 400.000 millones, este año, a pesar de las penurias económicas de los países desarrollados en (leer más)

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Política

La violencia azota a América latina

Por primera vez en mucho tiempo, El Salvador tuvo un respiro: el 14 de abril no hubo un solo homicidio. Fue una jornada histórica, según el presidente Mauricio Funes. En tres años de gobierno debió lidiar con un espeluznante promedio de 12 asesinatos diarios que ha llegado a ser de 18 en el primer trimestre de 2012 y que, merced a una tregua bendecida por la Iglesia Católica entre la pandilla Mara Salvatrucha y su rival, la Mara 18, ha bajado a cinco asesinatos diarios desde marzo. El índice de violencia, igualmente, es de los más altos del mundo entre los auscultados por las Naciones Unidas. Se trata de la primera preocupación de los latinoamericanos. Lo consigna por segundo año consecutivo el informe Latinobarómetro, titulado esta vez La seguridad ciudadana, el problema principal de América latina: “Las tasas de homicidio en algunos países de la región han llegado a situaciones francamente epidémicas –concluye–. De hecho, ya es de público conocimiento que en la actualidad los países centroamericanos registran más muertes que las ocurridas durante las (leer más)

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Economía

La expropiación es una fiesta

Desde la nacionalización del petróleo mexicano durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, en los años treinta, cada presidente latinoamericano que toma una medida de esa naturaleza sobre los recursos naturales parece reivindicar el orgullo popular en respuesta al despojo de la era colonial. Los argentinos estallaron en júbilo por la expropiación del 51 por ciento de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) a la compañía española Repsol, aprobada por abrumadora mayoría en el Congreso, así como los bolivianos sintieron que les volvía el alma al cuerpo por la decisión de Evo Morales de estatizar la Transportadora de Electricidad (TDE), propiedad de Red Eléctrica Española (REE). La presidenta argentina, Cristina Kirchner, cuyo difundo marido contribuyó en los noventa a la privatización de YPF como gobernador de la provincia petrolera de Santa Cruz, barnizó el trámite con el tono épico con el cual hubiera alcanzado un anhelo un poco más distante y complejo: la recuperación de las islas Malvinas, usurpadas por Gran Bretaña en 1833. En este caso, procurando demostrar que Repsol no cumplió con sus compromisos de inversión (leer más)

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Política

La novedad y el cambio

En 2009, tras recibir de George W. Bush el legado de dos guerras y varios favores a los bancos que llevaron a la crisis a los Estados Unidos y buena parte del planeta, Barack Obama tuvo su primer contacto con el vecindario. Fue en la V Cumbre de las Américas, realizada en Trinidad y Tobago. Hugo Chávez se apresuró a regalarle el libro “Las venas abiertas de América latina”, de Eduardo Galeano. Otros aparentes embanderados contra el imperialismo no vacilaron en desearle suerte. Era la novedad y, a su vez, el cambio. El mundo había votado por él mucho antes que los norteamericanos. Un presidente diferente no representaba a un país diferente ni defendía intereses diferentes. Por ignorancia, algunos de sus pares latinoamericanos creían que iba a agradecerles los desplantes contra su antecesor, interpretados en los Estados Unidos como afrentas contra el país. Obama planteó el respeto, la responsabilidad y la asociación entre iguales como ejes en la relación con el continente. Se trataba de una versión remozada del enfoque de Bush tras el fiasco (leer más)