Paraguay enfrenta al espejo
En un año y monedas, Paraguay no tuvo arte ni parte en la Unasur ni el Mercosur. Fue en represalia por la expulsión exprés del presidente izquierdista Fernando Lugo. Durante el interinato de Federico Franco, el vicepresidente de filiación liberal que apuró el juicio político de Lugo y su destitución, ganó las elecciones presidenciales Horacio Cartes, más conocido por sus provechosos negocios que por su militancia en el Partido Colorado. Desde junio de 2012, cuando cayó Lugo, las tres vertientes políticas paraguayas han ocupado la segunda bandeja de arriba mientras Brasil, la Argentina y Uruguay acordaban y celebraban el ingreso de Venezuela en el Mercosur. Ese paso, el último, estaba demorado por el rechazo al protocolo de adhesión en el Senado paraguayo, como mandan las reglas del Mercosur. Frente al hecho consumado, el nuevo presidente paraguayo no tiene muchas alternativas si pretende hacer buenas migas con Dilma Rousseff, Cristina Kirchner y José Mujica, así como con Nicolás Maduro, declarado “persona no grata” por el Congreso paraguayo por su presunta injerencia en los asuntos internos de (leer más)
