Sociedad

Anatomía de un fracaso

Casi dos años después de las atrocidades cometidas por Hamas en Israel, todos los esfuerzos de la comunidad internacional para detener el brutal embate de ese país contra la Franja de Gaza con el guiño de Estados Unidos caen en saco roto. Hasta la añeja solución de los dos Estados, ahora alentada por Francia y Arabia Saudita y votada por la mayoría de los 193 Estados miembros de la Asamblea General de la ONU, choca con la repulsa de algunos gobiernos, incluido el de Argentina, como si la guerra respondiera a un viejo dogma: la conquista de territorios al estilo de Rusia en Ucrania. Estados Unidos fue el único de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad que rechazó una resolución para el alto el fuego. Los otros, Rusia, China, Francia y Reino Unido, así como los 10 miembros no permanentes, votaron a favor mientras Israel se prepara para la ofensiva final y bloquea a cal y canto las salidas. En algunos casos, el aviso llega una hora antes del siguiente ataque. «Gaza arde», (leer más)

Actualidad

Doce días en doce horas

Cada uno reclamó la victoria después de los 12 días de fuego cruzado. Un resultado incierto, en realidad. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se declaró ganador, así como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mediador a bombazos. Su par de Irán, Masud Pezeshkian, arropado por el ayatolá Alí Khamenei, se dio un baño de masas en la Plaza de la Revolución, de Teherán, con un coro convocado por el Consejo de Coordinación de Propaganda que gritaba: “Sin concesiones, sin rendición en la batalla contra Estados Unidos”, “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte al Israel, asesino de niños”. La guerra quedó en pausa. Estados Unidos había atacado las plantas nucleares de Fordo, Natanz e Isfahán con bombas capaces de penetrar 18 metros de hormigón o 61 metros de tierra antes de explotar. Irán replicó con una descarga de misiles contra la mayor base norteamericana en Medio Oriente, ubicada en Qatar. Una respuesta simbólica. Les avisó en forma previa a Trump, agradecido por el gesto, y a la monarquía de los Al Thani. El (leer más)

Sociedad

La guerra interna de Irán

«Estimados ciudadanos de Irán: Comprendemos su difícil situación bajo las duras condiciones impuestas por el régimen. En los últimos días, hemos recibido numerosos mensajes de personas preocupadas por el incierto futuro actual. Incluso quienes se identifican como miembros de las instituciones de seguridad del régimen nos han expresado su temor, desesperación e ira por lo que está sucediendo en Irán y nos han pedido que contactemos con las autoridades israelíes para que Irán no corra la misma suerte que Líbano y Gaza«. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) emitieron este escueto y curioso comunicado en idioma farsi o persa. Instan a los civiles iraníes, en medio del pánico por el fuego cruzado, a tomar contacto con el Mossad, la agencia de inteligencia de Israel. Si bien aclaran que “no somos la autoridad competente para tales solicitudes, lo mínimo que podemos hacer es remitirlos a través de este enlace (el de las FDI) al sitio web del Mosad«, continúa. Esto ocurre después de la ejecución de un iraní condenado por espiar para el Mossad, precisamente, (leer más)

Actualidad

Teléfono para los iraníes

Israel e Irán se encuentran en uno de los momentos más álgidos de su historia. ¿Siempre fue así? No. La Operación León Ascendente, lanzada por el primer ministro Benjamin Netanyahu, obtuvo como respuesta la orden del ayatolá Alí Khamenei de izar la bandera roja en la mezquita Jamkaran, de la ciudad sagrada de Qom. Un símbolo chiita. Implica entereza y venganza por la sangre derramada en forma injusta. La réplica contra el territorio israelí recreó la escalada entre ambos países de abril y octubre de 2024. Una lucha sin fin por la preeminencia en el eternamente caldeado Medio Oriente. ¿La excusa de Israel? El enriquecimiento de uranio, simiente de la bomba atómica. Especialmente, en Natanz e Isfahán, entre otras ciudades. Distante primero de Netanyahu, conciliador después, Donald Trump instó a Irán a negociar “antes de que no quede nada”. En su primer mandato abandonó el acuerdo firmado en 2015 por Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama y otras seis potencias que limitaba el programa nuclear iraní. Un golpazo, en 2018, tanto para la (leer más)

Política

El nuevo sheriff de la ciudad

Estados Unidos avanza; Europa atrasa, según el vicepresidente norteamericano, JD Vance. Poco cortés cuando lamentó la pérdida de valores de Europa. En especial, la defensa de la libertad de expresión en clara alusión a la restricción de políticas alternativas. «Expresar opiniones no constituye una interferencia electoral, incluso cuando se expresan fuera de tu propio país e incluso cuando estas personas son muy influyentes», taladró. Defendió de ese modo las  arengas de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, en un mitin de Alternativa para Alemania (AfD), la ultraderecha alemana, en vísperas de las elecciones anticipadas del 23 de febrero. El nuevo sheriff de la ciudad, como llamó Vance a Donald Trump en la Conferencia de Seguridad de Múnich, no respeta fronteras. Si en su primer mandato apoyó sin medias tintas el Brexit, en esta ocasión pone todas las fichas en aquellos que comparten su unívoca visión del mundo y reparte soluciones solo con una de las partes en conflicto. Por Ucrania, con Vladimir Putin. Sobre Gaza, con Benjamin Netanyahu. Caso aranceles, consigo mismo mientras (leer más)

Actualidad

La Riviera de Medio Oriente

Cual efecto espejo de Estados Unidos, Argentina se retira de la Organización Mundial de la Salud (OMS) e Israel abandona el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (UNHRC). En un caso, en represalia por “el encierro más largo de la historia de la humanidad”, dictado durante la pandemia por el expresidente Alberto Fernández, antecesor de Javier Milei, no por la OMS. En el otro, según el gobierno de Benjamin Netanyahu, “porque el UNHRC ha protegido tradicionalmente a los abusadores de derechos humanos al permitirles esconderse del escrutinio, demonizando en su lugar a la única democracia de Medio Oriente: Israel«. Detrás de esas decisiones, tomadas en primera instancia por Donald Trump cual copia corregida y aumentada de su mandato anterior, puede haber razones atendibles, como la influencia política en ambos organismos. Lo cual no se soluciona en la tribuna, sino en el terreno. Se trata de un fárrago de decisiones que, de seguirle el tren, sellaría a cal y canto las fronteras, infestadas de “delincuentes extranjeros”, y abriría la posibilidad de apropiarse de un territorio (leer más)

Actualidad

La crisis de los rehenes

Durante su investidura, Ronald Reagan, republicano, tenía un as bajo la manga: la liberación de los 66 ciudadanos y diplomáticos norteamericanos que habían estado secuestrados durante 444 días en la embajada de Estados Unidos en Teherán. La moneda de cambio de los llamados discípulos del imán, estudiantes enrolados en la Revolución Islámica, era la entrega del depuesto sha Mohammed Reza Pahlavi para que fuera juzgado en Irán. No ocurrió. Transcurría el 20 de enero de 1981, fecha crucial por el desenlace de una crisis, la de los rehenes, que había comenzado el 4 de noviembre de 1979, durante el gobierno de Jimmy Carter, demócrata. Mientras Carter volaba de regreso a su casa en Georgia, después de haber fracasado con sanciones económicas contra el régimen del ayatolá Khomeini, Reagan ingresaba con el pie derecho en la Casa Blanca. Había resuelto, como presidente electo, un asunto delicado. Tan delicado, quizá, como el desenlace del centenar de rehenes de Hamas desde la masacre del 7 de octubre de 2023 en Israel. En este caso, otro republicano, Donald Trump, (leer más)

Cultura

Las intimidades del poder

Antes de la brutal incursión de Hamas en Israel, el 7 de octubre de 2023, el gobierno de Joe Biden no quería malgastar su capital político en Medio Oriente. Era más redituable, en vísperas de un año electoral, insistir en moler a Rusia por la guerra contra Ucrania y repeler la intención de China de implantar un nuevo orden mundial codo a codo con Vladimir Putin. El rival republicano de Biden, ahora de Kamala Harris, Donald Trump, no dejó de estar en contacto con Putin, inclusive después de abandonar la Casa Blanca. También supo mantener su sintonía fina con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, más cómodo con él que con Biden. Estalló la guerra de Israel contra Hamas en la Franja de Gaza y, un día después, contra Hezbollah en el sur de Líbano, así como contra los hutíes en Yemen y, más recientemente, contra Irán en forma directa. Aquello que se temía pasó a ser realidad. Israel e Irán llevan muchos años embarcados en una conflagración. Lejos del nacionalismo y a favor (leer más)

Sociedad

La cultura de la cancelación

Cuando decenas de estudiantes tomaron un edificio de la Universidad de Columbia en Nueva York, muchos recordaron las protestas por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam en 1968. El déjà vu, con barricadas en los accesos y consignas contra el gobierno de Estados Unidos, se esfumó apenas colgaron en una ventana una bandera palestina y corearon “Palestina libre”. Los desalojó la policía, como ha ocurrido en Atlanta, Michigan, Texas y otros campus. Hubo varios arrestos. En el aire quedó flotando el debate sobre la libertad de expresión en desmedro de la libertad académica. Desde Vietnam hasta el apartheid y el asesinato de George Floyd, las universidades norteamericanas han sido escenarios de encendidas discusiones sobre asuntos contemporáneos. No solo entre los estudiantes. Esta vez, la palabra woke se coló en el lenguaje. Aquellos que no son woke “tienen que ser reaccionarios”, explica la filósofa Susan Neiman en su libro Izquierda no es woke. “Lo que les une es el principio del tribalismo en sí mismo: solo te conectarás verdaderamente con aquellos que pertenecen (leer más)

Economía

Ataques calibrados, daños limitados

En Medio Oriente, cada golpe recibe una respuesta a veces peor que el anterior y, después, la comunidad internacional tiende un manto diplomático para relajar las tensiones. Siempre acecha el temor a una escalada regional. Esta vez, el ataque directo de Irán contra Israel en represalia por la embestida aérea contra su consulado en Siria, en el cual murieron miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, cambió el paradigma en medio de la otra guerra encarada por Israel, la de la Franja de Gaza contra Hamas. Que comenzó el 7 de octubre con la brutal incursión de los terroristas en territorio israelí. Hechos sin precedente que, a su vez, dejan un saldo más político que bélico. La barbarie provocada por Hamas coincidió con la firma de los Acuerdos de Abraham, pactados por Israel con Arabia Saudita. Se trata del reconocimiento del Estado de Israel por ese país, archienemigo de Irán, como había ocurrido bajo los auspicios del gobierno de Donald Trump con Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos, Sudán y Jordania. Un cortafuegos en los (leer más)

Economía

El gran negocio de la guerra

Si alguien vende paraguas, impermeables o botas, le vendría bien que llueva a menudo. A cántaros, en lo posible, por más que las tormentas provoquen inundaciones y otras desgracias. En ese plan, las empresas fabricantes de armamento y equipo militar sonríen frente a la tragedia ajena. En 2023, una de cada seis personas en el mundo ha estado expuesta a un conflicto armado, según el Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB). No solo se trata de las guerras en Ucrania y en la Franja de Gaza, sino de otras, más de 50 en curso, por las cuales el gasto mundial en defensa ha crecido como nunca después de la Segunda Guerra Mundial. Tanto la lluvia como la guerra deparan pingües ganancias por el aumento de la demanda de paraguas, impermeables, botas, tanques, arsenales y municiones. La necesidad de combate en ambos casos crece a medida que se multiplican las tormentas y los tormentos. La compañía norteamericana Lockheed Martin, la mayor exportadora de armas del mundo, vio crecer su capitalización bursátil más de un 10 % (leer más)

Videos

La rutina de la guerra

“La guerra es una regularidad en la historia de la humanidad», sostiene Alberto Hutschenreuter, doctor en Relaciones Internacionales, en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV, desde San Petersburgo, Rusia. El mundo sigue de cerca dos guerras en un instante entre otras en curso. La de Rusia contra Ucrania, desatada el 24 de febrero de 2022, y la de Israel contra Hamas desde el 7 de octubre de 2023. Después 590 días, los transcurridos entre el comienzo de un conflicto y del otro, todas las miradas reparaban en un solo desenlace. El de Ucrania. La barbarie terrorista de Hamas y la feroz réplica de Israel desvió la atención hacia la Franja de Gaza, un callejón sin salida de apenas 365 kilómetros cuadrados en el cual son múltiples los daños colaterales. Especialmente, para la población civil. Cambió el eje y, por tanto, cambiaron también las prioridades. Explica Hutschenreuter, cuyo último libro es El descenso de la política mundial en el siglo XXI. Cápsulas estratégicas y geopolíticas para sobrellevar la incertidumbre, publicado por Editorial Almaluz: “La (leer más)

Actualidad

Las guerras colaterales

Cada vez que estalla Medio Oriente arde el mundo. Sobre todo, si está involucrado Israel. Brotan reacciones encontradas y expresiones de odio. No necesariamente antisemitas por hostilidad o prejuicios hacia los judíos, su cultura o su influencia, a tono con la definición de la Real Academia Española, sino a favor o en contra de una causa, la palestina, muchas veces desvirtuada por los mismos palestinos, más allá de una convivencia desigual en un territorio del tamaño de la diminuta provincia argentina de Tucumán. “Como Israel se define a sí mismo como el Estado judío, algunas personas parecen pensar que todos los judíos, independientemente de su ciudadanía y de su relación con ese Estado, son responsables de lo que hace Israel”, observa Svante Lundgren, profesor asociado de Estudios Judíos de la Universidad Åbo Akademi, de Finlandia, e investigador del Centro de Teología y Estudios Religiosos y el Centro de Estudios Avanzados de Medio Oriente de la Universidad de Lund, de Suecia. Toda política es local, como dejó dicho el legislador demócrata Tip O’Neill, presidente de la (leer más)

Actualidad

La larga sombra de Irán

Cuenta Ruth Margalit, columnista de la revista The New Yorker, que sus dos hijos entraron en su habitación a eso de las siete de la mañana y se acurrucaron en la cama con los ojos llorosos. Sonaban las sirenas. “Nos metimos en las escaleras de nuestro edificio, nuestro espacio seguro a falta de cualquier otro en esta antigua zona de Tel Aviv«, continúa. Algunos vecinos estaban allí, en pijama, “sonriendo torpemente”. Luego pispearon las pantallas de sus teléfonos y comprobaron que no había motivo para sonrisa alguna. Cincuenta años y un día después de la guerra de Yom Kipur, la milicia islamista Hamas había lanzado un ataque terrorista sin precedente por aire, por tierra y por mar contra Israel. Era Simjat Torá, uno de los días más alegres del calendario judío. Hamas justificó la operación como una defensa de la Mezquita de Al-Aqsa. Un lugar sagrado para musulmanes y judíos en Tierra Santa. Como dijo alguna vez David Ben Gurion, padre del Estado judío y del laborismo, Israel paga caro su “exceso de historia”. En (leer más)

Política

El averno en Tierra Santa

Semanas de tensión en Israel se vieron momentáneamente aplacadas con el frenazo del primer ministro, Benjamin Netanyahu, a una reforma judicial hecha a su medida. Estaba en vías de aprobación en la Knesset (Parlamento), más allá de las críticas domésticas y de la preocupación internacional frente a la posibilidad de que socave la independencia del Poder Judicial. La fatiga diplomática, con los Acuerdos de Oslo para crear dos Estados prácticamente descartados frente a la escalada de los enfrentamientos con los palestinos, influyó en el desmadre de calles atiborradas, puertos y aeropuertos cerrados y una huelga general en cierne. La economía comenzó a mostrar signos de deterioro: el séquel (unidad monetaria) cayó a su menor valor desde 2021. Indicios más que suficientes para que Netanyahu, líder del Likud y de la coalición de partidos ultranacionalistas y ultrareligiosos que alguna vez fueron marginales, pactara retrasar sus planes hasta el verano con el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, principal impulsor de la controvertida reforma judicial. La moneda de cambio sería la creación de una suerte de (leer más)