Catalejo

Peor es nada (Chile)

De Los Infiernos (España) a Fin (Irán), Que Dios les guarde (España) en una recorrida por los pueblos y las ciudades con los nombres más exóticos del mundo Por Jorge Elías En España, uno puede saciar el apetito en pueblos toledanos como Cebolla, Pepino y Membrillo, complementados con el cantábrico Ajo, de fuerte y persistente aliento, y el aragonés Pancrudo. Si tropieza en el vicio con Coca (Segovia), irá primero a La Matanza (Alicante, al igual que en Argentina) y después a Los Infiernos (Murcia). Siempre es mejor recibir Cariño (A Coruña). Para juerga, Parderrubias (Pontevedra), pero no hay que ser Tocón (Granada). Nihuella (Zaragoza), ¿estamos? Nadie se jacta de ser de Villapene (Lugo) ni de Pitorreal, en México, por temor, en Asturias, a vérselas con La Degollada y caer en El Pozo de las Mujeres Muertas, algunas de ellas Viudas (pueblo de Chile). Peor es nada (Chile, también). No es lo mismo ir en Bermudas (Antillas) y Patas (Uzbekistán y Rumania) que ostentar el deshonroso gentilicio de hijo de Puta por haber nacido en (leer más)

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Beso a beso

Cada 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso gracias a una pareja tailandesa que estableció en esa fecha en 2011 un récord mundial al besarse durante 46 horas y superarse a sí misma, al año siguiente, con un beso de 58 horas de duración Por Jorge Elías Más de 500 personas formaron con sus cuerpos labios gigantescos, lanzaron globos al aire y, después, se concentraron en un apasionado beso. ¿Románticos? Sí y, también, rusos. Ocurrió en la ciudad de Nizhni Novgorod. El beso tiene su día internacional, el 13 de abril de cada año, por la proeza de una pareja tailandesa que permaneció con los labios sellados durante 46 horas en 2011 y se superó a sí misma, al año siguiente, con otro beso de larga duración, 58 horas, 35 minutos y 58 segundos. Lo del Día Internacional del Beso tiene su correlato nacional. Data del siglo XIX en Gran Bretaña. En Moscú son habituales los besos prolongados en las escaleras mecánicas del metro, de 126 metros de profundidad. Los rusos pretenden arrebatarle el (leer más)

Catalejo

Muertos de risa

Probablemente el primero en la historia en perecer tras una carcajada fue Calcante en el siglo XII antes de Cristo Por Jorge Elías Recostado en el sofá, Alex Mitchell estuvo riéndose durante veinticinco minutos mientras veía The Goodies por televisión. Le dio un paro cardíaco. Después de las exequias, su viuda le envió una carta a la producción de la popular serie británica para agradecerle el grato momento que había disfrutado su marido, albañil de 50 años de edad, antes de pasar a mejor vida. Eso ocurrió en King’s Lynn, Inglaterra, en 1975. La fatal hilarity, algo así como la muerte de risa en inglés sin traducción literal en castellano, data del siglo XII antes de Cristo. Entonces, un tal Calante invitó a beber vino a un adivino que había profetizado que nunca iba a probarlo. Dicho y hecho: pereció asfixiado mientras se partía a carcajadas. Pudo ser el primero en la historia. El pintor griego Zeuxis murió de risa en el año 398 antes de Cristo mientras coloreaba una escena cómica. Otra versión dice que (leer más)