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Estupor en Nueva Zelanda

En 36 minutos, el ciudadano australiano Brenton Tarrant, de 28 años, terminó con la vida de 49 personas e hirió a otras tantas, algunas de gravedad, en el ataque que perpetró contra dos mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda. Tarrant había trabajado de entrenador personal y era miembro de un club de tiro al cual acudía a menudo. Una de las masacres, la de la mezquita Al Noor, fue transmitida en vivo por el propio Tarrant por Facebook con una cámara en la cabeza que le permitió hacer un streaming durante 17 minutos de los asesinatos, de los momentos previos, del auto en el que viajaba y de su arsenal. El viernes era un día especial en Nueva Zelanda. El día en el cual Aotearoa (el país de la nube blanca, según los maoríes) perdió la inocencia En un manifiesto colgado en su cuenta de Twitter, Tarrant se describe a sí mismo como un “blanco común, de una familia normal que ha decidido defender una postura para asegurar el futuro de su gente”. Su objetivo: atacar (leer más)

Política

Brexit: autopista al infierno

Bochorno tras bochorno, la primera ministra británica, Theresa May, habrá pensado como el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, su contraparte en las intrincadas negociaciones del Brexit en Bruselas: “Me he estado preguntando cómo será el lugar especial reservado en el infierno para aquellos que promovieron el Brexit sin tener un plan para llevarlo a cabo”. A tono con Jean-Paul Sartre, May pudo haberse respondido: “El infierno son los otros”. Los propios y los extraños. Esos otros, entre los cuales no faltan conservadores como ella, estuvieron a punto de aprobar en la Cámara de los Comunes un divorcio conflictivo de la Unión Europea. May salvó el pellejo por apenas cuatro votos. Era el camino al infierno. Moraleja: ni Brexit por las malas ni Brexit por las buenas. El acuerdo alcanzado con la Comisión Europea había sido tumbado en el mismo ámbito. Un Brexit por las malas, soñado por el excanciller Boris Johnson, implicaba retirar al Reino Unido no sólo de la Unión Europea, sino también del mercado común y de la unión aduanera. Uno blando, (leer más)

Catalejo

El misterio de Billy the Kid

Por el asesinato en 1778 del ranchero John Tunstall, su amigo y padre adoptivo, Billy the Kid liquidó a entre nueve y 21 personas. Una de ellas fue el sheriff William Brady y su ayudante, asesinos de Tunstall y miembros de una banda dedicada al contrabando y el abigeato que tenía licencia para matar. Les asestó una emboscada en la polvorienta calle mayor del condado de Lincoln y huyó a Texas. El nuevo gobernador de Nuevo México, Lew Wallace, futuro autor de Ben Hur, arribó a esa tierra hostil con el deseo de proclamar una amnistía para cualquier hombre que hubiera tomado parte en la llamada Guerra de Lincoln. Le puso como condición a Billy the Kid que regresara a Nuevo México y testificara en un juicio por otros asesinatos. Era una trampa. Lo hizo arrestar. Billy the Kid, cuyo nombre real era William Henry McCarthy, se escapó nuevamente. Halló refugio en el desierto. Pat Garrett, el nuevo sheriff de Lincoln, logró detenerlo en Stinking Springs. Lo hizo juzgar por el asesinato de su antecesor, (leer más)

Política

La fatiga democrática

El agotamiento de un período económico exitoso para América latina, por el boom de los precios de las materias primas, ahondó un fenómeno conocido que no deja de ser sorprendente después del yugo de las dictaduras militares. El de la fatiga democrática, ligada a la escasa o mediocre oferta electoral y las demandas sociales no atendidas. El final del ciclo ventajoso coincidió con el influjo de Donald Trump, del Brexit y de movimientos de decepcionados que, a su vez, recreó otro fenómeno. El del populismo, nutrido de una demagogia que no distingue entre derecha o izquierda en su afán de decantar el resentimiento contra las élites. Pan y circo desde el imperio romano. Nueve de las 15 presidenciales que hubo en América latina desde 2017 depararon cambios. Cuatro de las seis en los cuales prevaleció el partido de gobierno se vieron empañadas por denuncias de fraude de la oposición o de veedores internacionales: Venezuela, Paraguay, Nicaragua y Honduras. En las otras dos, República Dominicana y Costa Rica, se impuso la continuidad. La buena noticia es (leer más)

Sociedad

El avión es más seguro que el hospital

En 2018 murieron 556 personas en el mundo como consecuencia de 15 accidentes aéreos, según la Aviation Safety Network (ASN), especializada en el monitoreo de catástrofes. Las cifras sorprenden en virtud del récord de 2017, considerado el año más seguro de la historia de la aviación. Indican, en contraste, que hubo un accidente aéreo mortal cada 2,54 millones de los 37,8 millones de vuelos realizados en 2018. Se trató, así y todo, del tercer año más seguro desde 1946 y del noveno en cantidad de víctimas. En realidad, cada año mueren más personas por errores médicos e infecciones en el hospital. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha concluido que es más arriesgado y peligroso estar internado que viajar en un avión. El ingresado en un hospital, abunda en detalles, tiene un 10 por ciento de probabilidades de contraer alguna enfermedad por fallas en su cuidado. Uno de cada 300 contagios puede llevarlo a la muerte. La perspectiva de perecer en un accidente aéreo es infinitamente menor: apenas una en 10 millones. Más gente (leer más)