Gracias a Nilufer Demir y a los medios de comunicación sabemos que se llama Aylan Kurdi, que tenía tres años y que murió junto a su hermano de cinco, Galip Kurdi, y su madre
Soy periodista, escritor y presentador de radio y televisión con una carrera galardonada en asuntos internacionales y análisis político y económico. He trabajado en medios líderes de Argentina, Iberoamérica, Estados Unidos y España, incluyendo el Grupo Prisa, Fox News Latino, Worldnet Television, Radio Continental, el diario La Nación, la Televisión Pública Argentina y el Canal de la Ciudad, en los que he liderado equipos periodísticos. Dirijo el medio digital El Ínterin y soy analista en organizaciones defensoras de la libertad de prensa y los derechos humanos. Fui corresponsal en Estados Unidos, México y Canadá, y enviado especial a zonas de conflicto y elecciones de varios países en los cuales he mantenido entrevistas con más de 50 presidentes y primeros ministros.
Por Jorge Elías RIAD, Arabia Saudita.– El tiempo se agota. No por la ansiedad, sino por el frío. Otro obstáculo para la legión de refugiados que logró salir de los países en conflicto de Medio Oriente y África. El inminente invierno boreal será tan implacable como la falta de fondos, que, según el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, “se mantienen a la mitad de lo necesario” y, en el caso de los desplazados internos de Siria, apenas cubren el 37 por ciento de lo requerido. Lo dijo en la cuarta cumbre de los países sudamericanos y árabes (ASPA), donde el canciller de Brasil, Mauro Vieira, anunció que su país recibirá a 2.000 sirios. Brasil, Argentina y Uruguay disponen de legislación para acoger refugiados. Otros países de la región, como Ecuador, Costa Rica, Chile y Perú, también les han abierto sus puertas. Uruguay resultó ser el pionero en albergar a familias sirias, disconformes con el trato, y prisioneros de Guantánamo. En Argentina se creó en 2014 un programa de (leer más)
El provocador de ultraderecha Milo Yiannopoulos iba a dar una conferencia en la Universidad de California en Berkeley, San Francisco. Debieron cancelarla por violentas protestas de los estudiantes. Apenas se enteró, Donald Trump disparó desde Twitter: “Si la UC (Universidad de California) Berkeley no permite la libertad de expresión y ejerce la violencia contra personas inocentes que tienen puntos de vista diferentes, no habrá fondos federales”. Escribió en mayúsculas lo último, “no habrá fondos federales”, de modo de reforzar la amenaza. Traducido: no toquen a Alt-Right (Derecha Alternativa) o lo pagarán caro, carísimo. ¿Qué llevó al presidente de los Estados Unidos a salir en defensa del periodista británico Yiannopoulos, editor de tecnología del sitio de extrema derecha Breitbart News? El insoslayable influjo de su ex director ejecutivo, Steve Bannon, ahora jefe de estrategia de la Casa Blanca. El poder detrás del poder o, quizás, el arquitecto del caos. La sombra de Trump, más allá de que desde su arribo a Washington se haya despachado con igual vehemencia que su jefe contra la prensa. La tildó (leer más)
En las últimas dos décadas, los atentados del 11 de septiembre de 2001, la crisis financiera de 2008, la anexión rusa de la península de Crimea en 2014 y la maldita pandemia de 2020 marcaron el pulso de la política mundial. Sobre llovido, la guerra contra Ucrania “posiblemente sentó las bases, al menos por lo que resta de esta década, de una descomposición internacional con perspectiva incierta”, concluye Alberto Hutschenreuter en su nuevo libro, El descenso de la política mundial en el siglo XXI, publicado por Editorial Almaluz. Hutschenreuter, doctor en Relaciones Internacionales, despliega en 351 páginas aquello que llama “cápsulas estratégicas y geopolíticas para sobrellevar la incertidumbre”. Lo de cápsulas, supongo, tiene que ver con su devoción por el café, que también convierte en estratégico cada vez que se sienta a la mesa de un bar y despliega sus vastos conocimientos. Un placer escucharlo y, en esta ocasión, leer aquello que el ajetreo periodístico muchas veces, por razones de fuerza mayor, resume en la coyuntura. En su libro, Hutschenreuter observa que vivimos en un (leer más)
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