Catalejo

El duelo de cabecera

La pelea de fondo de Donald Trump no es con Irán ni con Venezuela ni con Ucrania ni con Rusia ni con Cuba ni con Groenlandia ni con la Unión Europea ni con ningún otro confín que no sea China. Ese duelo de cabecera, la gran excusa del desmadre mundial ocasionado desde el 20 de enero de 2025, obliga a Xi Jinping a desempolvar viejos manuales de gestión de crisis. Algo que ocurrió durante el primer mandato de Trump y continuó durante la presidencia de Joe Biden. ¿Se trata de una disputa por aranceles y chips o de un choque entre naciones por la primacía mundial? Trump y Xi tienen algo en común: rinden culto a la personalidad mientras apelan al pragmatismo como juez implacable. En ese solaz de sombras, sin blancos ni negros, la imprevisibilidad de uno se codea con la rigidez del otro. Uno, Trump, no viene a restaurar el sistema, sino a imponer su propio código de barras. El otro, Xi, apela a la lógica del Partido Comunista Chino: a diferencia de (leer más)

Economía

China muestra músculo

En el día a día de la guerra tecnológica y comercial entre Estados Unidos y China, todo parece fríamente calculado. Quizá Donald Trump no quiso admitir que Xi Jinping tenía un par de ases en la manga: la suspensión de la compra de productos agrícolas norteamericanos y la devaluación al mínimo en 11 años de su moneda, el yuan, cual contrapeso frente a la imposición de nuevos aranceles a sus productos. O quizá prefirió que ocurriera para denunciar la manipulación de divisas que desató una tormenta en el mercado financiero global y avanzar otro casillero en el tablero de la confrontación. El juego que mejor juega y que más le gusta. Trump hizo saltar por los aires la tregua alcanzada en la cumbre del G20 de Osaka, Japón. Estados Unidos había acusado a China de devaluar en forma artificial el yuan, pero no había formalizado la denuncia. Por primera vez en un cuarto de siglo, Estados Unidos recurrió al Fondo Monetario Internacional. La debilidad del yuan encareció los productos norteamericanos en el mercado chino. ¿Era (leer más)

Política

La encrucijada de Vietnam

Sonaron las alarmas en China cuando el primer ministro de Vietnam, Nguyen Xuan Phuc, estrechó en enero la mano de su par de Japón, Shinzo Abe, y en mayo la del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Ambas reuniones no sólo hicieron sonar las alarmas de China por el virtual realineamiento estratégico de un vecino con el cual comulga ideológicamente y mantiene lazos comerciales, sino también por el diferendo del Mar de China Meridional (Mar del Este, según la cartografía vietnamita). Un mar de 3,5 millones de kilómetros cuadrados, salpicado de islas artificiales diseminadas por China, cuya soberanía reclama media docena de países. En esas aguas encrespadas, sobre las cuales la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya falló a favor del reclamo de Filipinas en 2016, hubo mucho oleaje en poco tiempo. Un buque de guerra norteamericano navegó a 12 millas náuticas de dos de las islas artificiales chinas. Guardias costeros de Vietnam y de Japón realizaron un simulacro de prevención de la pesca ilegal. Y casi en forma simultánea, en otras latitudes, (leer más)