Corea deja de jugar con fuego
En 2007, a sus 65 años, Kim Jong-il concedió a la población de Corea del Norte, por primera vez en su historia, cinco días de vacaciones en honor a sí mismo y a su difunto padre,Kim Il-sung. En un colosal derroche de generosidad, El Querido Líder hizo repartir a cada familia, en el día de su cumpleaños, medio litro de aceite, un kilo de azúcar, cinco huevos y una botella de licor al son de la marcha “Mi felicidad está en el pecho del respetado general”. El país más cerrado del planeta, varado en el comunismo, dilapida un tercio del presupuesto en gastos militares. El sustento de sus 24 millones de habitantes depende de la caridad ajena. En Corea del Norte rige la Idea Juche, mezcla de nacionalismo y estalinismo enhebrada como una filosofía patriótica que sojuzga las mentes y los corazones de su gente, condenada a la hambruna.Kim Jong-il, aupado como su padre y su hijo por China, se pavoneaba en el regalo que se hizo a sí mismo: un Mercedes Benz con la (leer más)
