Política

¿Daesh, Estado Islámico, ISI, ISIS o ISIL?

Cada vez más gobiernos llaman Daesh al Estado Islámico, ISI, ISIS o ISIL. No es casual. Sus cabecillas detestan el nombre Daesh, acrónimo árabe de al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham (Estado Islámico de Irak y el Levante). ¿Por qué? Porque Daesh, según el contexto, tiene varios significados: desde “algo que aplastar o pisotear”, “intolerante” o “aquel que siembra la discordia”. Tal es la aversión de los terroristas a la palabra que, en su afán de erradicarla del vocabulario popular, el autoproclamado califato ha ordenado ejecuciones, latigazos y otros castigos ejemplares contra aquellos que osen pronunciarla en los territorios bajo sus dominios de Irak y Siria. Han llegado al extremo de cortarles la lengua a los apóstatas o infieles. Abu Musab al Zarqawi fundó en Jordania, en 1999, el grupo terrorista Jama’at al-Tawhid wal-Jihad (Organización del Monoteísmo y la Jihad o Guerra Santa). Esa palabra, jihad, también ha sido cuestionada. Según los musulmanes, puede ser traducida como “esfuerzo” en lugar de “guerra santa”, como suele hacerse en Occidente. Aquel reducto jordano de fundamentalistas armados, algunos de los (leer más)

Política

Siria esquina Irak

La Primavera Árabe, basada originalmente en ideales seculares, ha hecho resurgir en ambos países una guerra étnica y religiosa de raíces ancestrales capaz de fragmentarlos Lo llamó “perro” y, como un lanzador de las Grandes Ligas de Béisbol, probó puntería dos veces. No le arrojó pelotas, sino zapatos. George W. Bush, de rápidos reflejos, esquivó ambos tiros. Era su última visita a Bagdad, en diciembre de 2008. A su lado, el primer ministro de Irak, Nuri al Maliki, apenas atinó a alzar el brazo derecho para detener el segundo disparo. Falló. El agresor, Muntadar al Zeidi, reportero del canal satelital Al Baghdadia, estuvo preso durante nueve meses por haber proferido los peores insultos árabes contra el presidente de los Estados Unidos: llamarlo “perro” y arrojarle sus zapatos. Zeidi le había perdido el miedo a la autoridad, algo inusual entre los suyos. Un par de años después, en diciembre de 2010, una actitud similar, aunque más drástica por tratarse de la inmolación de un muchacho tunecino, iba a encender la mecha de las revueltas árabes. El (leer más)