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Así lo revela un estudio del Instituto Surcoreano para la Política Económica Internacional
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Así lo revela un estudio del Instituto Surcoreano para la Política Económica Internacional
La foto de familia del G20 en Buenos Aires tiene una particularidad. Refleja tanto las afinidades y las discrepancias entre algunos líderes como la polarización y el desencanto de varias sociedades. En la foto sonríen aquellos que se han visto beneficiados con esos fenómenos, como Donald Trump, Xi Jinping, Vladimir Putin y Recep Tayip Erdogan en un mundo que acaba de recibir otro sacudón con el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil. La tendencia se acrecienta en Italia, con Giuseppe Conte en nombre del Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di Maio y de la xenófoba Liga de Matteo Salvini y, cual reverso, en Alemania, donde la canciller Angela Merkel cuelga los guantes. Esa foto incluye a dos presidentes en guerra comercial, Trump y Xi; una primera ministra en trámite de divorcio de la convulsionada Unión Europea, Theresa May; un líder de facto, el príncipe saudita Mohamed bin Salmán, acusado por la CIA de haber perpetrado el asesinato de un compatriota suyo, el periodista Jamal Khashoggi, en el consulado de su país en Estambul; el presidente (leer más)
Por Marcos Gonzalez Gava Nobumasa Akiyama, profesor de la Escuela de Políticas Públicas e Internacionales y de la Escuela de Posgrado de Derecho de la Universidad de Hitotsubashi, Tokio, dialogó por segunda vez con ReporteAsia durante este año, cubriendo una cantidad de temas entre desnuclearización, seguridad, política japonesa e internacional. La primera ocasión en la que nos encontramos fue en enero, en Japón, cuando visitamos el país del sol naciente para realizar una serie de entrevistas dedicadas a cubrir distintos aspectos de la geopolítica nipona. En este caso, el también investigador visitante del Instituto Japonés de Asuntos Internacionales y miembro de The Asia-Pacific Leadership Network for Nuclear Non-Proliferation and Disarmament (APLN), estuvo en Buenos Aires en su primera visita a América Latina en el marco de la celebración de la “Exposición sobre las bombas atómicas y la paz de Hiroshima y Nagasaki: Hacia los 80 años desde el bombardeo”. Se trata de un evento que ya recorrió 58 ciudades de 20 países desde 1995, dedicado a mantener viva la memoria de los ataques nucleares sobre (leer más)
De haber cumplido con sus amenazas, Donald Trump no hubiera cancelado 10 minutos antes un bombardeo contra Irán con aviones en el aire y buques en posición. Tampoco hubiera dado marcha atrás con la imposición de un arancel del cinco por ciento a todos los productos importados de México si no frenaba la migración de centroamericanos. Ni hubiera permitido más ensayos nucleares de Kim Jong-un. Ni hubiera descartado la “opción militar” ante la permanencia de régimen de Venezuela. Ni hubiera soslayado la interferencia de piratas informáticos de Rusia en las legislativas norteamericanas de 2018, revelada por él mismo, sospechoso de haberse beneficiado de ese artilugio en 2016. Así como Trump insiste en la guerra tecnológica y comercial contra China y fustiga a la Unión Europea con su apoyo al Brexit y su reclamo de mayores aportes económicos a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), también aplica en la faz doméstica su táctica, la de la negociación empresarial, en campaña para ser reelegido en 2020 mientras una veintena de precandidatos demócratas procura curarse en (leer más)
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