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Cuba recuerda en estos días los 67 años de su revolución. Un revulsivo, si se quiere, marcado por el desencanto de la población, visible para el mundo desde las protestas masivas del 11 de julio de 2021 y las siguientes.
El 1 de enero de 1959 terminaba la dictadura de Fulgencio Batista y comenzaba la de Fidel Castro. Un vuelco hacia el comunismo, cobijado por la Unión Soviética, en un contexto marcado por la Guerra Fría.
En ese escenario en blanco y negro, como los casilleros del ajedrez, el diplomático español Jaime Caldevilla, consejero de información de la Embajada de España en La Habana, elaboraba informes confidenciales para el régimen de Francisco Franco.
Esos documentos, que la historia ha guardado celosamente, revelan una trama oculta de lealtades y traiciones. Franco, anticomunista, mantenía una relación especial con la naciente dictadura de Castro. Estaban en las antípodas ideológicas, supuestamente.
«No era comunista cuando estaba en la Sierra Maestra ni era comunista cuando bajó de la Sierra Maestra. Fue el primer fidelista cubano»

De eso trata el libro El espía de Franco en La Habana, Los secretos que España supo y Estados Unidos ignoró sobre la sovietización de Cuba. Su autor, Pablo Alfonso, periodista y sociólogo cubano radicado en Miami después de haber estado preso por conspirar contra la dictadura castrista, revela un secreto que pudo haber cambiado el curso de la historia.
¿Franco guardó silencio o Estados Unidos no le prestó atención? “La imagen que teníamos del proceso revolucionario cubano es totalmente errónea”, dice Alfonso en una entrevista en Cuarto de Hora, programa de CADAL TV.
Alfonso sostiene que Castro no actuó por el bienestar y la prosperidad de Cuba y su pueblo, sino por alcanzar y mantener el poder: «No era comunista cuando estaba en la Sierra Maestra ni era comunista cuando bajó de la Sierra Maestra. Fue el primer fidelista cubano».
Conducción: Jorge Elías
Dirección: Gabriel Salvia
Producción: Dorothea Krueger
Edición: Ayrton Monsalve

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