La lección de Taiwán
El mundo no se entiende sin Taiwán, pero el mundo rara vez entiende a Taiwán. En un planeta donde la arquitectura tecnológica se define en salas de máquinas y laboratorios de Asia, Taiwán surge no solo como el gigante de los semiconductores, sino como un enigma, en especial para Iberoamérica. La historia de Taiwán es «fascinante por su velocidad y contundencia”, dice el periodista chileno Marcel Oppliger, fundador de Taiwan Edge, en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV. El país lidera en gobernanza el Índice de Transformación (BTI) 2026, que confecciona la Bertelsmann Stiftung, de Alemania. “Logró hacer la transición del subdesarrollo al desarrollo en forma extraordinaria y muy rápidamente: en los setenta era un país pobre y en los noventa ya se perfilaba como una economía del primer mundo», afirma Oppliger desde Taipéi, donde reside hace unos años. Al igual que Corea del Sur, “Taiwán demostró que es posible evolucionar desde regímenes autoritarios hacia democracias plenas sin perder el rumbo del crecimiento”. Más allá de la tensión geopolítica con China, agrega, “la gente (leer más)
