Política

La maraña venezolana

En tiempos de guerra, decía Winston Churchill, la verdad es tan preciosa que debe ser protegida por un convoy de mentiras. Nicolás Maduro, rodeado de militares, quiso quitarle hierro a la crisis venezolana con eso, un convoy de mentiras: “¿Qué ayuda humanitaria? Cuatro gandolas de comida podrida, que le sobraba al ejército de Estados Unidos. Comida cancerígena, que ya ha provocado heridos, intoxicados y, me dicen, hasta fallecidos en Cúcuta, ha salido en prensa por ahí”. La afirmación de Maduro se basó en un fotomontaje atribuido al diario local La Opinión, desmentido de inmediato, que denunciaba la intoxicación de 14 personas que habían ingerido alimentos donados por la Agencia de Cooperación de Estados Unidos (Usaid). ¿Era la excusa para bloquear las fronteras e impedir el intento de la oposición de introducir alimentos y medicinas en Venezuela? El régimen cometió un crimen de lesa humanidad de ser cierto el riesgo de muerte que corren 300.000 personas, calculado por organizaciones no gubernamentales. Ese riesgo, que tomó al pie de la letra el presidente encargado, Juan Guaidó, se (leer más)

Política

Venezuela divide aguas entre Trump y Europa

Venezuela no sale de la encerrona. La permanencia en el poder de Nicolás Maduro, parteaguas entre la autocracia y la democracia, divide al mundo entre el apoyo de Rusia, la cautela de China y el rechazo de Estados Unidos, más allá de las opiniones encontradas en América latina y en otros confines. Detrás está el interés estratégico y económico en un país rico en petróleo, caldo de cultivo de las argucias. En las argucias, precisamente, residen la necesidad de una apertura y del ingreso de la ayuda humanitaria y las diferencias en el alineamiento con otro parteaguas. El parteaguas de la política global: Donald Trump. Trump resultó ser el primero en reconocer al presidente encargado o interino de Venezuela, Juan Guaidó, presidente de la opositora Asamblea Nacional. Le siguió la mayoría de los países de la región enrolada en el Grupo de Lima. Entre ellos, Argentina. Discreparon México, atado a la Doctrina Estrada de no injerencia en asuntos internos de otros países, y Uruguay, atado a los vaivenes del gobernante Frente Amplio. Trump también resultó (leer más)

Política

Maduro contra el mundo

La crisis de Venezuela tenía fecha de vencimiento: el 10 de enero. Era el plazo que establecía la Constitución de 1999, la reformada por Hugo Chávez, para el final del mandato de su delfín, Nicolás Maduro. La nueva toma de posesión de Maduro, no reconocida por la Asamblea Nacional (Parlamento) ni por buena parte de la comunidad internacional por la falta de transparencia y de garantías en las elecciones del 20 de mayo de 2018, implica un salto al vacío. O, en realidad, una nueva huida hacia adelante, de modo de atenuar el impacto de las sanciones de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea contra varios jerarcas del régimen, más allá de los padecimientos del pueblo y de una diáspora en ascenso. No se trata de un capricho de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Japón, Australia, el Grupo de Lima o la Organización de los Estados Americanos (OEA). Ni, en palabras de Maduro, de una “guerra económica del imperialismo”. En un país con una hiperinflación trepidante, sin alimentos ni medicinas, con represión y (leer más)