|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El Salvador es un laboratorio de la posmodernidad política. Un experimento que fascina a medio mundo con su estética de neón y aterra a la otra mitad con el sonido metálico de los cerrojos. En el centro de la escena, Nayib Bukele: el líder que cambió la corbata por la gorra de visera y las instituciones por el hilo de X (ex Twitter).
Las encuestas, tótem del siglo XXI, le sonríen con una devoción casi religiosa. Es el presidente más popular del continente, el hombre que «limpió» las calles. Pero en política, como en la física, nada desaparece, todo se transforma. Y lo que Bukele presenta como un milagro de seguridad, el periodismo de investigación lo revela como un pacto en las sombras.
Lo describe con precisión de cirujano Óscar Martínez en su nuevo libro, Bukele, el rey desnudo: dice sin tapujos en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV: “Bukele va a lograr que otros líderes caminen hacia la descomposición de la democracia”.
Bukele ha logrado algo inaudito: que una parte de la sociedad acepte el silencio a cambio de una paz bajo vigilancia
Martínez no habla desde la teoría de café, sino desde las entrañas de una realidad que le costó el exilio. Como jefe de redacción del sitio digital El Faro, ha caminado el territorio donde el marketing oficial no llega. Su diagnóstico es demoledor: la popularidad del «dictador más cool del mundo mundial», como él mismo se autodenominó con ironía, se asienta sobre cimientos de barro.
Detrás de las luces de las megacárceles, Martínez revela la otra cara del régimen: la de los pactos oscuros con las mismas pandillas que se dice combatir y una corrupción que ha dejado de ser una anomalía para convertirse en sistema.
El Salvador vive en una tensión esquizofrénica. Por un lado, el ciudadano de a pie que celebra poder caminar por el barrio. Por el otro, el desmantelamiento del Estado de derecho. Bukele ha logrado algo inaudito: que una parte de la sociedad acepte el silencio a cambio de una paz bajo vigilancia.
Martínez escribe desde México, con la distancia forzada del que sabe demasiado. Su relato es el del periodista que mira debajo de la capa del superhéroe para encontrar a un hombre obsesionado con el control. El problema de los reyes desnudos es que, tarde o temprano, alguien se atreve a señalar la evidencia. El problema para El Salvador es que, cuando eso ocurra, quizás ya no quede ningún espejo institucional en el cual mirarse.
Conducción: Jorge Elías
Dirección: Gabriel Salvia
Producción: Dorothea Krueger
Edición: Ayrton Monsalve

Be the first to comment