Son cinco los puntos fundamentales para entender si el caso Ayotzinapa se podrá esclarecer algún día. Para explorarlos hace falta comprender los avances del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) nombrado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y cuya presencia y actividad fue aceptada por el gobierno mexicano
Soy periodista, escritor y presentador de radio y televisión con una carrera galardonada en asuntos internacionales y análisis político y económico. He trabajado en medios líderes de Argentina, Iberoamérica, Estados Unidos y España, incluyendo el Grupo Prisa, Fox News Latino, Worldnet Television, Radio Continental, el diario La Nación, la Televisión Pública Argentina y el Canal de la Ciudad, en los que he liderado equipos periodísticos. Dirijo el medio digital El Ínterin y soy analista en organizaciones defensoras de la libertad de prensa y los derechos humanos. Fui corresponsal en Estados Unidos, México y Canadá, y enviado especial a zonas de conflicto y elecciones de varios países en los cuales he mantenido entrevistas con más de 50 presidentes y primeros ministros.
En esta edición: El muro de la discordia: tensión entre los Estados Unidos y México; China y los Estados Unidos, una relación controvertida; la marcha del Brexit: Donald Trump y Theresa May juntos; avanza la ultraderecha en Europa; en Francia se definen las primarias socialistas; catástrofe por incendios forestales en Chile; la oposición de Venezuela puso fin al diálogo con el gobierno de Nicolás Maduro; en Rusia, una ley despenaliza la violencia doméstica, y la foto de la semana: el 72º aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz. Producción Ejecutiva: Francisco Ali-Brouchoud Producción: Alejandra Sabatini y Milva Ostroviesky Redacción: Virginia Arce, Alejandra Peña, Fernando Ríos, Francisco Ali-Brouchoud y Daniel Terreno Coordinación de Edición: Esteban Madrussan y Norberto González Edición: Paolo Menghini, Gastón Fedeli, Martín Staciuk, Leandro Ferrero, Ramiro Castilla, Norberto González, Emilio Lacko, Fabricio Mendoza, Pablo Ifantidis y Luis Simonetti Archivo: Renata Stella Arte Electrónico: Juan Manuel Martínez y Marcelo Sala, Gastón Thibaut Locución en off y en vivo: Félix Taylor
Los cierres de fronteras por el coronavirus están haciendo más estragos en Europa que el Brexit, pero todo tiene un límite. Hasta los eslóganes políticos en un año electoral. La puja entre Donald Trump y una compañía alemana de biotecnología para apropiarse de las vacunas y los agentes antivirales contra el COVID-19, de modo de utilizarlos primero en Estados Unidos, revela mezquindad en tiempos de incertidumbre y solidaridad. Reacciones encontradas frente a la dimensión desconocida. La de los líderes. En la controversia se vio envuelta la canciller Angela Merkel. La empresa, CureVac, refirmó su compromiso con Alemania. Merkel vaticinó que entre el 60 y el 70 por ciento de la población alemana podría contagiarse. Paquetes de ayuda provenientes de China inundaron Europa, empezando por Italia. Tarde, el primer ministro Giuseppe Conte admitió errores, así como su par británico, Boris Johnson. No hubo coordinación frente a la magnitud de la pandemia. “Cuantas más personas se contaminen ahora, un mayor porcentaje del país desarrollará inmunidad para una potencial segunda oleada de la epidemia en el otoño o (leer más)
En 2007, el príncipe Michael de Sealand puso en venta una isla artificial, frente a Inglaterra, valuada en 750 millones de euros. El contrato fijaba como requisito el compromiso de continuar con la farsa de legitimar el principado en una plataforma de hormigón de mil metros cuadrados, montada sobre dos pilares, en el Mar del Norte. No es cuento. Tampoco es cuento que China alquila ahora sus islas. No por un par de semanas, sino por medio siglo o más. Con la condición de no dañar el ambiente, compañías y ciudadanos extranjeros pueden emular a Robinson Crusoe y su compañero Viernes. Lo permite una ley aprobada en 2010. La provincia de Zhejiang tiene casi 3000 cerca de la costa. Miden entre 500 y 1000 metros cuadrados. Están deshabitadas. Sus moradores deberán arreglárselas para disponer de vivienda y servicios básicos, como el agua y la electricidad, así como de alguna protección contra los frecuentes tifones. No van a crear nuevos países, pero, después de mucho tiempo en ellas, seguramente se sentirán sus dueños. Un excéntrico como (leer más)
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