Maduro sale ileso de su fracaso
Dos estruendos y un silencio. Un silencio cargado de tensión. El de Nicolás Maduro, impávido como su mujer, Cilia Flores, poco antes de ser evacuados del escenario. Maduro instó a los venezolanos por enésima vez a acompañar a su gobierno. “Ha llegado la hora de la recuperación económica”, clamó, también por enésima vez. Y se calló, mirando al cielo. Dos drones, “que contenían una carga explosiva que detonó en las cercanías de la tarima presidencial y en algunas zonas del desfile”, habían sido derribados por francotiradores, según Jorge Rodríguez, vicepresidente sectorial de Comunicación, Cultura y Turismo de Venezuela. Fue un “atentado en contra de la figura del presidente Nicolás Maduro”, se apresuró a afirmar y a despejar dudas. En tiempo récord. El desfile y el acto en Caracas eran por los 81 años de la Guardia Nacional Bolivariana. Maduro cerraba con su discurso por cadena nacional una semana en la cual había dado un giro en la economía. Suprimió una de las herramientas de control social de su mentor, Hugo Chávez: la Ley de Ilícitos (leer más)
