Sociedad

Niña guerrillera, con FARC desde los 12, vive para contarlo

En el campamento, a la vera de las montañas del sur de Colombia, Martha González se levantaba a las 4.20 de la mañana, tomaba un tinto (café) y, si no tenía pendientes, arreglaba sus cosas. A las 6 servían el desayuno (chocolate y arepa). A las 12, el almuerzo (frijoles, arroz, arvejas y jugo de mora). A las 5 de la tarde, la cena. Y a las 8 se iba a dormir. De los camaradas, a los cuales comparaba con “mamá y papá”, recibía maquillaje y esmalte. “Los civiles no me llaman la atención, pero, por ser guerrillera, no dejo de ser mujer”, me explicó. Tenía 26 años en 2000. Había pasado más de la mitad de su vida en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Juraba Martha González, mientras sus compañeros iban y venían a nuestras espaldas con los fusiles en posición de siesta, que no tenía miedo. Que se sentía en casa. Que nada malo podía pasarle. “Ingresé en las FARC a los 12 años, después de que los militares asesinaron a (leer más)

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Política

Vocación de poder

Desde los siete años de edad, Álvaro Uribe conocía su vocación: ser presidente de Colombia. Le preguntaron como a todo niño qué quería ser cuando fuese grande. “Presidente”, respondió con espontaneidad. Le formularon la misma pregunta a su hermano menor, Jaime. “Yo quiero ser el hermano del presidente”, respondió, también convencido. Ambos provocaron carcajadas, según sus tías memoriosas. Uribe, primogénito de cinco hermanos, terminó siendo, entre 2002 y 2010, el primer presidente independiente de Colombia, desertor del Partido Liberal y, a su vez, desentendido del Partido Conservador. A la misma edad, Nicolás Sarkozy reveló su vocación: ser presidente de Francia. “Estaba en la piscina de un amigo de la familia”, recuerda su madre, Andrée Sarkozy, Dadu entre sus familiares. “Entonces nuestro amigo acarició la cabeza del niño. Nicolas se volvió enfadado y le dijo: Pero, ¿quién le ha dado permiso a usted para tocarme la cabeza? ¿No sabe que algún día seré presidente de la República?”. En ese momento, el amigo de la familia se rió mucho de la ocurrencia del pequeño. Ahora no se (leer más)

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Política

Cuando Santos viene marchando

Al rendir cuentas de su primer año y medio de gobierno, Juan Manuel Santos instó a comienzos de este mes a las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC) a dejar de cometer fechorías: «La llave del diálogo está en mi bolsillo y no permitiremos que nadie juegue con ella”, martilló el presidente colombiano. En esos días, el ejército sufrió bajas en asaltos con fusiles y granadas y murieron civiles en ataques contra comisarías. No pudo ser peor la respuesta de la guerrilla más antigua del continente, deudora desde diciembre de 2011 de la liberación de seis militares que llevan 12 años en cautiverio. Transcurrió una década desde el final de la cesión del gobierno de Andrés Pastrana de un área desmilitarizada de 42.000 kilómetros cuadrados, el tamaño de Suiza, para entablar el diálogo. Fueron 37 meses entre enero de 1999 y febrero de 2002. Ese año, tras el fiasco, Álvaro Uribe estrenó la presidencia bajo el asedio de atentados contra su vida, los Estados Unidos y la Unión Europea incluyeron a las FARC en sus listas (leer más)