Política

El rap de la campaña

En la campaña de Estados Unidos vale todo. Hasta el lanzamiento de la candidatura presidencial de un rapero famoso, Kanye West, impedido de figurar en las boletas de varios distritos y de quebrar la polarización entre Donald Trump y su rival demócrata, Joe Biden. Lo de West responde más a una estrategia promocional que a su vocación política. Pagó 35.000 dólares para inscribirse en Oklahoma, Estado que aporta apenas siete de los 538 votos en el Colegio Electoral, Hizo una inversión, digamos, mientras divulgaba por Twitter un nuevo álbum de canciones. Como las elecciones son indirectas, el voto popular cuenta poco. En Charleston, Carolina del Sur, el cantante negro, de 43 años, presentó en sociedad el Birthday Party en compañía de su esposa, Kim Kardashian, otra celebridad. Kayne llevaba un chaleco antibalas con la palabra seguridad en el pecho, de modo de capitalizar la ira por el asesinato de George Floyd, y el número 2020 grabado en su cabeza. Prometió en su discurso una compensación de un millón de dólares para quienes tuvieran un bebé (leer más)

Política

La idea fija de Trump

El apuro de Donald Trump en volver a la normalidad a pesar del impacto de la pandemia en Estados Unidos refleja la discordancia global en la gestión de la crisis. Otros presidentes, los de México y Brasil, Andrés Manuel López Obrador y Jair Bolsonaro, están en las mismas. El de Nicaragua, Daniel Ortega, reapareció después de 34 días de rara ausencia en uno de los pocos países que no ha decretado la cuarentena ni para el fútbol. Se trata de un síntoma de la cerrazón de los Estados y de las peleas domésticas frente a la impotencia del orden multilateral. En palabras de Trump, la batalla contra “un virus cruel de una tierra distante”. La tierra distante, China, pudo tener su cuota de responsabilidad en esconder información al comienzo del desmadre, pero la reprimenda de Estados Unidos contra la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el recorte del 14,6 por ciento de su presupuesto, va más allá de esos pendientes. Los de la guerra comercial declarada por Trump. Un asunto personal, casi, a tono (leer más)

Política

Campaña en cuarentena

En tiempos raros, una decisión sensata. La de Bernie Sanders de renunciar a la carrera presidencial del Partido Demócrata tras la seguidilla de victorias de Joe Biden. Era previsible en una campaña en pausa, con 15 primarias pospuestas y la convención partidaria en suspenso, por otro conteo. El de la pandemia de coronavirus. Lo tomó a la ligera al comienzo Donald Trump, empeñado en llamarlo “virus chino” o “virus de Wuhan”, hasta que Estados Unidos se convirtió en el epicentro mundial de la enfermedad y, habituado a la guerra comercial con China, se plantó contra ese país y contra la Organización Mundial de la Salud (OMS). Con la campaña y las vidas en pausa, las elecciones parecen remotas. Algo así como un trámite en el cual, a pesar de haber soslayado desde enero los avisos catastróficos de los suyos sobre el COVID-19, Trump sigue ensimismado en sus asuntos y, desaparecidos en acción, Biden y Sanders dirimían desde sus confinamientos si uno, de 77 años, se consagraba como candidato y el otro, de 78, deponía su (leer más)

Política

La resurrección de Biden

Lo había dicho Bernie Sanders: “El candidato que gane en California tiene mucho hecho para ganar la nominación”. Ganó las primarias demócratas en ese Estado, crucial por sus 415 delegados sobre los 1.991 necesarios para asegurarse la candidatura presidencial, pero perdió frente a Joe Biden en nueve de los 14 en liza durante el supermartes. No estaba en los planes de Donald Trump, empeñado en ser reelegido en noviembre. ¿Su rival favorito? El “Loco Bernie”, como llama al senador por Vermont. “¡Felicitaciones, Bernie, y no dejes que te lo quiten!”, tuiteó tras su victoria en Nevada. Luego vino la remontada de Biden en Carolina del Sur. Recalculando, Trump prefiere debatir con Sanders, cuyo elogio del plan de alfabetización de Fidel Castro en Cuba y su izquierdismo confeso levantan ampollas entre los mismos demócratas, antes que con Biden, exvicepresidente de Barack Obama cuyas actividades en Ucrania fueron auscultadas en forma vidriosa por la Casa Blanca y derivaron en una torpeza. La de someterlo al tercer juicio político de la historia de Estados Unidos con la seguridad (leer más)

Política

Dos países en uno

Detrás del inminente juicio político contra Donald Trump despunta un signo de estos tiempos que excede a Estados Unidos: la polarización. No sólo entre los políticos, sino también en la sociedad. La mitad del país ve aquello que la otra mitad niega en una de las democracias representativas más antiguas del mundo, con elecciones ininterrumpidas cada dos años desde 1788. Un récord institucional que no se ve empañado ni en riesgo por el comienzo del tercer procedimiento de este tipo en la historia después de los de Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998, truncados en el Senado, y de la dimisión de Richard Nixon antes de su apertura en 1974. Trump goza de inmunidad legal, pero puede ser destituido por «traición, soborno, u otros graves delitos y faltas». ¿De qué se lo acusa? De obstrucción al Congreso por “el incumplimiento indiscriminado de las citaciones” y por abuso de poder al supeditar la entrega de misiles a Ucrania por valor de 391 millones de dólares a la colaboración del presidente Volodymyr Zelensky en (leer más)

Catalejo

La vida es una moneda

Después de las reñidas elecciones de 2010, los alcaldes de los pequeños municipios españoles de Lújar (Granada), Os Blancos (Ourense) y Navaridas (Álava) debieron ser decididos con un procedimiento poco habitual en otras latitudes: una moneda de un euro lanzada a aire, como si se hubiera tratado de pedir un deseo de espaldas a una fuente encantada, de resolver qué equipo mueve la pelota en el comienzo de un partido de fútbol o, en un arranque de ira por un gol no cobrado, de acertarle en el entrecejo al árbitro. En los tres casos, a cara o cruz, ganó el opositor Partido Popular (PP). No sólo ocurre en España. En las primarias demócratas de 2016 en Estados Unidos, la precandidata presidencial Hillary Clinton ganó en seis condados de Iowa frente a su rival, Bernie Sanders, gracias al lanzamiento de monedas. No hubo segunda vuelta, sino puro azar. El desenlace de elecciones por medio del lanzamiento de monedas es más frecuente de lo que parece, sobre todo en condados. Nunca debió recurrirse a ese método en (leer más)

Política

No sos vos, soy yo

Por Jorge Elías Con un rival tildado de misógino y de hostigador, Hillary Clinton debería contar con el apoyo masivo de las mujeres. Debería, pero… El apoyo de los hombres a Donald Trump supera el apoyo de las mujeres a Hillary. No sólo eso. Hillary, la primera mujer en la historia que puede ser presidenta de los Estados Unidos, tiene apenas un 36 por ciento de imagen positiva y un preocupante 59 por ciento de imagen negativa, según Gallup. Son los peores índices de popularidad en 24 años. Los de su carrera política. Lejos quedó el 67 por ciento de opiniones favorables de 1998, cuando decidió defender su matrimonio en lugar de dinamitarlo por los embustes de su marido, al borde de ser destituido por negar su relación con Monica Lewinsky. La carrera de Hillary está atada a la de Bill Clinton. Los llaman Billary. Eso crea adhesiones y rechazos, así como los estrechos vínculos de ambos con el establishment, cara y cruz con el adversario de Hillary en las primarias, Bernie Sanders. En 2008, (leer más)

Política

Varones blancos enojados

Donald Trump dice que los Estados Unidos volverán a ser un gran país. Hillary Clinton replica que nunca dejaron de serlo. Para Trump, Hillary es “la chueca”. Para Hillary, Trump es “un fraude”. Sólo uno de cada cuatro norteamericanos tiene una buena impresión de ambos candidatos. Está bien: son los pocos que votan en las presidenciales mientras corta clavos el resto de la humanidad, algo así como 7.000 millones de personas. ¿Por qué tanta expectativa? Porque, nos guste o no, el forcejeo entre la libertad y la equidad en ese país, así como el tono de la campaña, define la tendencia de la democracia en otras latitudes. En casi todas, diría yo. La campaña quedó a trasluz en la convención republicana realizada Cleveland, Ohio, donde Trump aceptó la candidatura. “¡Que la encierren!”, clamaba la multitud, convencida de las faltas de Hillary como secretaria de Estado durante el primer período de Barack Obama en Libia, Nigeria, China, Siria, Rusia y Cuba. Más que errores, crímenes, como el ataque en 2012 contra el consulado norteamericano de Bengasi, (leer más)

Sociedad

Yo y el mundo

Los millennials, nacidos entre 1980 y 1996, son más narcisistas e idealistas que las generaciones anteriores, pero enfrentan peores perspectivas económicas  Por Jorge Elías ¿Qué impulsa a jóvenes de 20 a 36 años de edad a votar por un senador veterano con un discurso de izquierda como candidato presidencial en las primarias demócratas de los Estados Unidos? El 55 por ciento apoya a Bernie Sanders en desmedro del 38 por ciento que se inclina por la favorita, Hillary Clinton, y el 22 por ciento que prefiere al presumible puntal republicano, Donald Trump, según Gallup. Esa franja compone la Generación Y, también llamada Generación del Milenio, Millennial o Milénica, sucesora de la Generación X (de 37 a 51 años), los baby boomers (de 52 a 70) y los tradicionalistas (de más de 71 años). Los Y, nacidos entre 1980 y 1996, supondrán la fuerza laboral del mundo en 2025. En general, pretenden trabajar 30 horas por semana y cobrar salarios razonables, pero, a diferencia de las generaciones anteriores, están conectados todo el tiempo, son más narcisistas (leer más)

Política

Socialista a los 20, conservador a los 40

A pesar del entusiasmo de los demócratas jóvenes con Bernie Sanders, el socialismo lejos está de consolidarse en los Estados Unidos Por Jorge Elías El súbito interés que ha despertado entre los votantes demócratas de los Estados Unidos la precandidatura presidencial de Bernie Sanders, retratado como un socialista democrático o un demócrata socialista, no ha cambiado un ápice la percepción de los norteamericanos sobre el socialismo: sólo un 35 por ciento tiene una imagen positiva de esa corriente política, según Gallup. Es la misma proporción que en 2012 y en 2010. Seis de cada diez mantienen su fe en el capitalismo a pesar de los estragos que causó la crisis global de 2008. Unos cuantos más, el 85 por ciento, confía en la libre empresa. Sanders, senador por uno de los Estados más pequeños de la Unión, Vermont, cosechó adhesiones por sus críticas contra Wall Street y las grandes compañías, pero esas reacciones, más frecuentes entre jóvenes de 18 a 29 años de edad que en personas mayores, no se vieron reflejadas en las primarias (leer más)

Política

El tercero en discordia

Roque De La Fuente, alias Rocky, sigue en carrera por la candidatura presidencial demócrata en los Estados Unidos, pero denuncia un presunto fraude dentro de sus filas Por Jorge Elías Detrás de las primarias de los Estados Unidos, de las cuales surgen los candidatos para las presidenciales, hay un complejo entramado de trámites por los cuales la elección favorece a las élites. Para inscribirse, un precandidato debe cumplir con requisitos dispares en cada uno de los 50 Estados, resumidos en la presentación de firmas de adherentes (de 500 en Iowa a 26.000 en California) y, en algunos casos, un pago de 1.000 a 2.500 dólares, promedio, en tiempo y forma. Lo vivió Roque De la Fuente, alias Rocky, el único hispano entre los precandidatos presidenciales demócratas y, aún, el tercero en discordia a pesar de ser excluido de los debates entre Hillary Clinton y Bernie Sanders. Rocky, de 61 años de edad, reside en San Diego, California, cerca de Tijuana, México, donde creció. Es, con sus millones y sus inversiones, el reverso del precandidato presidencial (leer más)

Política

El cabreo global

A las rebeliones de izquierda y de derecha, así como al nacionalismo y al islamismo, no las une el amor, sino el supuesto espanto frente a la globalización, a la cual no renuncian   Por Jorge Elías La batalla es económica, me dirán. Y tienen razón. Pero detrás de los intereses perdura otra batalla, la cultural, prima hermana de la política. Desde 1995 hasta entrados los años 2000 estuve con frecuencia en Chiapas, México. Cubrí como periodista el levantamiento de los zapatistas, iniciado el primer día de 1994. Percibí entonces que un movimiento indígena que surgía como detractor del sistema pasaba a ser el principal ususario de las armas del sistema. Era la mejor vía para aprovecharse de las flaquezas ajenas, más allá de apelar a las fortalezas propias para exigir reivindicaciones. El incipiente correo electrónico obraba como el salvoconducto del subcomandante Marcos. Era un arma infalible. Cada comunicado que redactaba desde la enmarañada selva Lacandona, en el límite con Guatemala, era publicado al día siguiente en el diario La Jornada, de la ciudad de México. (leer más)

Otras voces

La elección norteamericana y la economía global

De Project Syndicate, Estados Unidos Por Michael J. Boskin STANFORD.– En Estados Unidos se están gestando grandes cambios, en tanto el país se prepara para elegir un nuevo presidente, un tercio del Senado y toda la Cámara de Representantes en noviembre próximo. El resultado tendrá profundas consecuencias para la política económica estadounidense y, por ende, para la economía global. Tal y como están las cosas, Hillary Clinton sigue siendo la favorita para la nominación demócrata, aunque todavía no logró distanciarse demasiado de su opositor socialista, el senador Bernie Sanders. El multimillonario rimbombante Donald Trump lidera el campo republicano, seguido por el senador provocador de Texas Ted Cruz, el senador Marco Rubio, un conservador tradicional talentoso de Florida y, más atrás, el popular gobernador de Ohio John Kasich y el neurocirujano Ben Carson. Es imposible saber si estas tendencias tempranas se mantendrán durante el resto de las primarias, que ahora se encaminan hacia el sur y el Medio Oeste. Los medios y los entusiastas de la política en Estados Unidos están obsesionados con las diversas posibilidades. ¿Rubio puede (leer más)

Economía

Cada vez más lejos de estar más cerca

Mientras el uno por ciento más rico tiene tanto patrimonio como el resto del mundo, la clase media acusa el impacto de la desigualdad y desconfía de los políticos Jorge Elías   Cada vez que hay elecciones en cualquier confín del planeta, sean generales o partidarias, surge la misma duda: ¿voto por el mejor o por el menos malo? Voto últimamente por el menos dañino para mis intereses. Esos intereses pueden dividirse entre aquellos que pretenden aumentar los impuestos sobre los ingresos altos y usar esos fondos para fortalecer políticas más solidarias o aquellos que se encuentran en las antípodas porque, aducen, esas políticas reducen incentivos para crear riqueza. Desde 2015, por primera vez en la serie histórica, el uno por ciento de la población mundial posee tanto dinero líquido o invertido como el 99 por ciento restante. Esa enorme fisura, denunciada en 2011 por los indignados de Occupy Wall Street con el lema “We are the 99% (Somos el 99%)”, lejos de suturarse, se ha ampliado desde la crisis global de 2008. En el (leer más)

Política

Hillary, cara o Cruz

Contra todos los pronósticos, Clinton y el senador texano derrotaron a Sanders y Trump, respectivamente, en la primera cita de una larga temporada de primarias antes de que demócratas y republicanos consagren a sus candidatos Jorge Elías Lewis Carroll escribió Alicia en el País de las Maravillas en 1865. De entonces y aún antes data el caucus. En el tercer capítulo del libro, “La carrera del caucus”, el pájaro Dodo organiza una carrera alocada. Tan alocada que los animales se lanzan a correr en todas las direcciones y, de pronto, la da por terminada. Le preguntan quién ganó. “Todos ganaron y todos recibirán su premio”, responde. Alicia reparte dulces entre todos. Lo mismo ocurrió en el caucus de Iowa, primera parada de las primarias para definir las candidaturas presidenciales de demócratas y republicanos. Todos ganaron, más allá de la decepción de Donald Trump, y todos recibieron su premio. O su merecido. En el caucus, palabra rara que deriva del término indígena caw-cawaassough, los nativos norteamericanos elegían a los hombres sabios y a los consejeros de (leer más)