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Sus dos predecesores más recientes, Benedicto XVI y Juan Pablo II, viajaron a Estados Unidos antes de ascender al papado
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Sus dos predecesores más recientes, Benedicto XVI y Juan Pablo II, viajaron a Estados Unidos antes de ascender al papado
Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos afianzó su liderazgo militar, económico y diplomático. El dominio de Europa durante el siglo y medio previo se vio fagocitado por el virus del nacionalismo, causante de ese conflicto y del anterior. La era siguiente, la norteamericana, perduró hasta finales de los noventa con la adopción del dólar como moneda de referencia, la expansión de las multinacionales, la vanguardia de las tecnológicas, la injerencia en crisis aparentemente ajenas y la distribución estratégica de una amplia red de bases militares. El prólogo tuvo un costo irreparable: las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki. En la transición hacia la supremacía de Estados Unidos, aviones británicos y franceses bombardearon Egipto en 1956. En una semana, ambos gobiernos europeos debieron ceder ante las presiones económicas norteamericanas. Durante la crisis del Canal de Suez, el Reino Unido perdió algo más que una guerra. Perdió el protagonismo mundial, asumido desde entonces por Estados Unidos y la Unión Soviética. Halló refugio en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), semilla de la (leer más)
“No sabíamos qué pasaba porque no queríamos saber”, concluye el dramaturgo, poeta, periodista y narrador uruguayo Carlos Liscano en su último libro, Cuba, de eso mejor ni hablar, publicado por Fin de Siglo. Un ejercicio de introspección y de catarsis que escribió, acaso sin proponérselo, durante el confinamiento obligado por la pandemia. Liscano redactó en esos días una suerte de diario en el que hilvanó dos desencantos: uno, el de los cubanos con un régimen opresor, y el otro, el suyo, con la izquierda democrática de Uruguay en particular y de América Latina en general por su complacencia con el legado de los Castro heredado por Miguel Díaz-Canel. «Cuando estuve en Cuba me di de que aquello no era lo que quería para mi país», confiesa Liscano en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV, conducido por Jorge Elías, desde su Montevideo natal. Liscano, enrolado desde su juventud en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, fue preso político en Uruguay entre 1972 y 1985. Al ser liberado, se radicó hasta 1996 en Suecia. Cada retorno (leer más)
Siete mandatarios de la región constituyeron formalmente en Santiago de Chile el Foro para el Progreso y el Desarrollo de América Latina (Prosur) y advirtieron que los «requisitos esenciales» para integrar ese espacio será «la plena vigencia de la democracia». Se trata de una nueva instancia de integración de América del Sur que busca ser el reemplazo de la diezmada Unasur. La ausencia más notoria en el estreno del Prosur ha sido la de Tabaré Vázquez Al encuentro, realizado en el Palacio de La Moneda, asistieron el anfitrión, Sebastián Piñera, y los presidentes de Argentina, Mauricio Macri; de Brasil, Jair Bolsonaro; de Colombia, Iván Duque; de Perú, Martín Vizcarra; de Ecuador, Lenín Moreno, y de Paraguay, Mario Abdo Benítez, así como el embajador de Guyana en Chile, George Talbot. La ausencia más notoria ha sido la del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, que discrepa en la constitución del Prosur por «afinidad ideológica». Lo interpreta como “el mismo error” que se cometió con la Unasur. Además El anterior presidente de Brasil, Michel Temer, ha sido detenido (leer más)
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