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Política

Por qué ganó Chávez

Ni el clientelismo ni la inseguridad ni la inflación ni la corrupción ni la egolatría ni la enfermedad pudieron contra la voluntad de la mayoría de los venezolanos: Hugo Chávez tiene mandato hasta 2019. ¿Veinte años no es nada, como dice tango? En los estándares europeos y norteamericanos, sin contar a México después de la rutinaria saga de siete décadas de presidentes del PRI, no cabe una democracia sin alternancia. En Venezuela, con una participación récord de casi el 81 por ciento del electorado, Henrique Capriles despertó mucha expectativa, pero no pudo contra una realidad: la mayoría prefirió lo conocido, sea bueno o malo. Antes de preguntarle a Chávez qué llevaba en los bolsillos, broche de mis entrevistas con más de 50 mandatarios de diversas latitudes, se me ocurrió plantearle si era de derecha o de izquierda. En su confortable despacho del Palacio de Miraflores, muy suelto de cuerpo, el presidente bolivariano respondió: “Soy de los dos. Creo que hubo un muro ideológico y que se derribó. Hablamos aquí, en Venezuela, de Simón Bolívar, Simón (leer más)

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Venezuela va al quirófano

No pudo con su genio Hugo Chávez apenas supo que, como otros líderes de América latina, padecía cáncer. Les atribuyó a los Estados Unidos, en plan especulativo, haberles inducido la enfermedad, comparándola con los experimentos con sífilis en Guatemala durante la década del cuarenta, “y que nadie lo sepa y se descubra dentro de 50 años o no sé cuánto”. Ni en su peor dolencia repara el presidente bolivariano en su obsesión de sospechar de la mano negra del imperialismo yanqui. Más grave aún es que, urgido por otra intervención quirúrgica en Cuba, no haya delegado el poder en el vicepresidente e insista en gobernar vía satélite. Es la tercera operación en Cuba, donde también recibió tratamiento de quimioterapia. Desde junio de 2011, su estado de salud se mantiene como un secreto de Estado hasta que decide revelarlo. Su círculo íntimo, en el cual desconfía, siempre procura echar paños fríos por miedo a la represalia o la orfandad. En el horizonte asoman las presidenciales del 7 de octubre, clave para cumplir con su intención de (leer más)