Política

¿Irán a la guerra?

Tanto Irán como Estados Unidos niegan la contingencia de una guerra, pero uno se prepara para lo peor y el otro refuerza su flota en el Golfo Pérsico. La comanda el portaaviones USS Abraham Lincoln. El del cartel de “misión cumplida” en Irak, con la presencia de George W. Bush, en 2003. Por si fuera poco, el Pentágono dejó trascender que alistaría 120.000 efectivos si el régimen teocrático efectúa un ataque o avanza en sus planes nucleares con fines bélicos. Irán abre el paraguas. Dice que no estuvo involucrado en el embate con drones de la insurgencia chiita de Yemen, que apadrina, contra uno de los mayores oleoductos de Arabia Saudita tras el sabotaje contra cuatro barcos, dos de los cuales eran petroleros sauditas, frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos. En Yemen, la coalición de Arabia Saudita, principal exportador de crudo del planeta, está en guerra desde 2015 contra los huthis, apoyados por Irán. Esa guerra por delegación, o proxy war, puede definir tanto el poder del reino sunita como el destino de (leer más)

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China contraataca

Donald Trump cumple a rajatabla con sus amenazas. La guerra comercial que libra con China entró en una nueva fase. Estados Unidos elevó los aranceles de productos importados chinos del 10 al 25 por ciento. China dice que “tendrá que tomar las medidas de respuesta necesarias” La ronda de negociaciones que mantuvo en Washington el viceprimer ministro chino, Liu He, con funcionarios norteamericanos no surtió efecto ni distendió la crisis, originada en enero de 2018 con la imposición de aranceles sobre los paneles solares y las lavadoras importadas desde todo el mundo y ampliada, dos meses después, al acero y el aluminio. Tras la entrada en vigor de los aranceles, China “tendrá que tomar las medidas de respuesta necesarias”, señaló el Ministerio de Comercio de ese país, como demorar el ingreso de bienes norteamericanos en sus aduanas y ordenar a sus empresas que dejen de comprar productos de ese origen. Además Un millón de especies de animales y plantas está en peligro de extinción por el impacto humano sobre la naturaleza. La demanda de comida (leer más)

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Trump está solo y no espera

Con un par de tuits, Donald Trump desmoronó al mundo. Otra vez. Tres días antes de la reunión con las autoridades de China para evitar la guerra comercial y tecnológica, les advirtió que iba a elevar nuevamente los aranceles a los productos importados de ese país y que la negociación iba “demasiado lenta”. ¿Renegociar? “¡No!”, se respondió. Las bolsas de Asia iban en alza. Cerraron en rojo. Aquello que comenzó con la búsqueda del equilibrio en la balanza comercial con el acero y el aluminio se extendió a toda la economía en un santiamén. Siguió el credo de los acuerdos con México y Canadá y con Corea del Sur, así como la salida del pacto transpacífico. En una palabra, Terminator. Trump repite la historia como si Estados Unidos no hubiera aprendido de sus errores. En 1920, después de haber contribuido al final de la Primera Guerra Mundial, no ratificó el Tratado de Versalles, firmado un año antes. También se retiró de la Sociedad de las Naciones, émulo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), (leer más)

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Venezuela sigue en ebullición

El día después del llamado de la oposición de Venezuela para que hubiera un levantamiento militar contra el régimen de no tuvo éxito, la crisis política regresó a un relativo punto muerto. Tanto Maduro como el presidente encargado, Juan Guaidó, buscaron sacar músculo con concentraciones paralelas por el Día del Trabajador. Como resultado de la represión fallecieron cinco personas y decenas resultaron heridas. La pelea de fondo excede a Venezuela. Es entre Estados Unidos y Rusia El preso político más famoso del país, Leopoldo López, liberado de su arresto domiciliario por militares afines a Guaidó, ha sido recibido con su familia como huésped en la residencia del embajador de España. El Tribunal Superior de Justicia ordenó detenerlo por “violar flagrantemente” la detención domiciliaria. La pelea de fondo excede a Venezuela. Es entre Estados Unidos y Rusia, cuyos presidentes hablaron por teléfono más de una hora y cuyos cancilleres se reunirán en Finlandia. “Todos coinciden en que en Venezuela hay graves violaciones de los derechos humanos y delitos de lesa humanidad”, dice Santiago Canton, secretario de (leer más)

Política

La pelea de fondo en Venezuela

Cuando Donald Trump dio luz verde a la aplicación del título III de la ley Helms-Burton contra Cuba supo que el tiro iba a dar en la frente de Venezuela y de Nicaragua, sostenes del régimen comunista, más allá de los reclamos de la Unión Europea, Canadá, Reino Unido, Japón, Rusia y China por las compañías que operan en la isla. Era parte del plan contra la «troika de la tiranía», como la definió John Bolton, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, antes de que el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, liberara con militares disidentes a Leopoldo López, el preso político que lidera Voluntad Popular, su partido, y recobrara bríos contra el régimen de Nicolás Maduro. Trump mantiene viva la opción militar contra Venezuela a contramano de sus aliados, entre los cuales se encuentra el Grupo de Lima. El presidente de Colombia, Iván Duque, cuyo país ha recibido la mayor parte de la diáspora venezolana, debió advertirle al secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, que nadie le dicta qué debe (leer más)

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España juega a los dados

La campaña para las elecciones generales de este domingo en España aporta como novedad el grado de fragmentación política: cinco partidos compitiendo a escala nacional, como si se tratara de una partida de dados. Cuatro candidatos presidenciales, Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos), protagonizaron dos debates en dos días consecutivos con intercambios de golpes directos. El quinto, Santiago Abascal, líder del partido ultraderechista Vox, no estuvo por falta de representación parlamentaria, pero no por ello estuvo ausente. La clave de las elecciones de España son las alianzas, ya que ninguno podrá gobernar sin una mayoría en el Congreso de los Diputados El presidente del gobierno, Sánchez, dijo: «No está en mis planes intentar pactar con un partido (Ciudadanos) que ha intentado poner un cordón sanitario al PSOE«. Rivera aseguró que es el único que ha dicho con quién quiere pactar y volvió a tender la mano al PP para formar un gobierno de coalición. Casado acusó a Sánchez de ser como una «matrioska», una muñeca rusa, con (leer más)

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Las dos victorias de Netanyahu

Con un empate victorioso, Benjamin Netanyahu logró dos éxitos. El primero contra su rival, Benny Gantz, uno de los tres exgenerales del movimiento centrista Azul y Blanco, aunque haya obtenido la misma cantidad de bancas en la Knesset (Parlamento). El otro contra sí mismo frente a las causas judiciales por supuesta corrupción que pesan en su contra. El eslogan “Bibi o no Bibi” resultó efectivo. Una vez más. Las elecciones de Israel fueron, en realidad, un plebiscito sobre la gestión del primer ministro, aupado hasta último momento por su socio y amigo Donald Trump. El artífice del traslado de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén le hizo a Netanyahu el último favor en la víspera de las elecciones: declaró organización terrorista extranjera a la Guardia Revolucionaria de Irán, creada durante la Revolución Islámica de 1979 por el ayatollah Khomeini para actuar en forma independiente del ejército regular. Estados Unidos nunca había utilizado ese calificativo contra una fuerza militar foránea. Un gesto sin precedente. El de Trump después de haber reconocido la (leer más)

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El humor es cosa seria en Ucrania

En una palabra, desilusión. Cinco años y 12.000 muertos después de la anexión rusa de la penínsulade Crimea, Ucrania dio un volantazo y amaneció frente a la posibilidad de que la ficción se haga realidad. La ficción de una serie televisiva, Sluga Narodu (Servidor del Pueblo), la más popular del país. En ella, un profesor de historia modesto y gracioso, Vasil Holoborodko, encarnado en el comediante Volodimir Zelenski, se convierte en forma inesperada en presidente y emprende una cruzada contra un mal endémico, la corrupción, y otros abusos del poder. El poder encarnado, a su vez, en una minoría. La desilusión de la sociedad con esa minoría llevó a Zelenski a duplicar los votos del presidente Petro Poroshenko y los de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, líder de la Revolución Naranja de 2004, en las elecciones de Ucrania. Zelenski disputará la segunda vuelta con Poroshenko el domingo 21. El resultado fue otro síntoma de la epidemia global de desencanto con los partidos y los políticos tradicionales. En Ucrania, por las promesas incumplidas de la (leer más)

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Prosur por Unasur

Siete mandatarios de la región constituyeron formalmente en Santiago de Chile el Foro para el Progreso y el Desarrollo de América Latina (Prosur) y advirtieron que los «requisitos esenciales» para integrar ese espacio será «la plena vigencia de la democracia». Se trata de una nueva instancia de integración de América del Sur que busca ser el reemplazo de la diezmada Unasur. La ausencia más notoria en el estreno del Prosur ha sido la de Tabaré Vázquez Al encuentro, realizado en el Palacio de La Moneda, asistieron el anfitrión, Sebastián Piñera, y los presidentes de Argentina, Mauricio Macri; de Brasil, Jair Bolsonaro; de Colombia, Iván Duque; de Perú, Martín Vizcarra; de Ecuador, Lenín Moreno, y de Paraguay, Mario Abdo Benítez, así como el embajador de Guyana en Chile, George Talbot. La ausencia más notoria ha sido la del presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, que discrepa en la constitución del Prosur por «afinidad ideológica». Lo interpreta como “el mismo error” que se cometió con la Unasur. Además El anterior presidente de Brasil, Michel Temer, ha sido detenido (leer más)

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El rédito político del odio

De haber ocurrido en Europa o en Estados Unidos, la masacre provocada por Brenton Tarrant, ciudadano australiano de 28 años, pudo haber conmovido a la opinión pública primero y engrosado las estadísticas después. Ocurrió en Nueva Zelanda, donde los tiroteos masivos son tan raros como los crímenes de odio. Tarrant cargó las armas en su coche, condujo hasta dos mezquitas cercanas de Christchurch, se puso un casco con una cámara y, cual videojuego, disparó contra todo aquel que se cruzara en su camino. Mató a 50. En vivo y en directo por las redes sociales. Por la masacre, la primera ministra Jacinda Ardern planteó endurecer la ley sobre la venta de armas: la edad mínima para poseerlas es de 16 años y, de tratarse de semiautomáticas, de 18. Tarrant usó cinco armas. Tenía licencia para portarlas. Curiosamente, mientras Nueva Zelanda restringe las armas, otro país, en otro continente, Brasil, uno de los más violentos del planeta, en el cual hubo 10 muertos en un tiroteo masivo en un colegio público, el presidente Jair Bolsonaro quiere (leer más)

Política

La fatiga democrática

El agotamiento de un período económico exitoso para América latina, por el boom de los precios de las materias primas, ahondó un fenómeno conocido que no deja de ser sorprendente después del yugo de las dictaduras militares. El de la fatiga democrática, ligada a la escasa o mediocre oferta electoral y las demandas sociales no atendidas. El final del ciclo ventajoso coincidió con el influjo de Donald Trump, del Brexit y de movimientos de decepcionados que, a su vez, recreó otro fenómeno. El del populismo, nutrido de una demagogia que no distingue entre derecha o izquierda en su afán de decantar el resentimiento contra las élites. Pan y circo desde el imperio romano. Nueve de las 15 presidenciales que hubo en América latina desde 2017 depararon cambios. Cuatro de las seis en los cuales prevaleció el partido de gobierno se vieron empañadas por denuncias de fraude de la oposición o de veedores internacionales: Venezuela, Paraguay, Nicaragua y Honduras. En las otras dos, República Dominicana y Costa Rica, se impuso la continuidad. La buena noticia es (leer más)

Política

Lo que el Brexit se llevó

El Brexit empezó con un engaño. El primer ministro David Cameron creyó en febrero de 2016 que había logrado en Bruselas un estatus exclusivo para el Reino Unido en la Unión Europea. Algo así como un divorcio rentable. Lo sometió a un referéndum, en el cual ganó su posición, pero no pudo contener la erupción del volcán entre los suyos, los conservadores. Su sucesora, Theresa May, intentó activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Quiso lograr la salida del bloque continental sin consultar al Parlamento. Una ciudadana británica nacida en Guyana, Gina Miller, recurrió al Tribunal Supremo. May debió rendir cuentas en la Cámara de los Comunes. Ese fue el comienzo del sinuoso camino que emprendió May, alias Maybe (tal vez), en enero de 2017. Dos años después, May zafó por escaso margen de una moción de censura después de ver cómo se hundía el acuerdo que ella misma había alcanzado en Bruselas. Un reguero de mentiras llevó a May a admitir que el Brexit, con acuerdo o sin él, sacrificará entre un dos (leer más)

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Venezuela divide aguas entre Trump y Europa

Venezuela no sale de la encerrona. La permanencia en el poder de Nicolás Maduro, parteaguas entre la autocracia y la democracia, divide al mundo entre el apoyo de Rusia, la cautela de China y el rechazo de Estados Unidos, más allá de las opiniones encontradas en América latina y en otros confines. Detrás está el interés estratégico y económico en un país rico en petróleo, caldo de cultivo de las argucias. En las argucias, precisamente, residen la necesidad de una apertura y del ingreso de la ayuda humanitaria y las diferencias en el alineamiento con otro parteaguas. El parteaguas de la política global: Donald Trump. Trump resultó ser el primero en reconocer al presidente encargado o interino de Venezuela, Juan Guaidó, presidente de la opositora Asamblea Nacional. Le siguió la mayoría de los países de la región enrolada en el Grupo de Lima. Entre ellos, Argentina. Discreparon México, atado a la Doctrina Estrada de no injerencia en asuntos internos de otros países, y Uruguay, atado a los vaivenes del gobernante Frente Amplio. Trump también resultó (leer más)

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El otro enero de Venezuela

La oposición de Venezuela salió de su letargo. Eligió una fecha emblemática, el 23 de enero, 61 años después del final de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y salió a las calles. Lo hizo despojada de una dirigencia dividida que, desde los tiempos de Hugo Chávez, no hizo más que cometer errores. Eligió también a un líder joven, Juan Guaidó, de 35 años, súbito alfil de una sociedad harta de quebrantos, frustraciones, desabastecimientos, represión y exilios. Una forma de espabilarse frente a un régimen, el de Nicolás Maduro, considerado ilegítimo tanto dentro del país como en el exterior. Pocos validan las elecciones amañadas del 20 de mayo de 2018. Era parte de una hoja de ruta. Guaidó asumió el 5 de enero la presidencia de la Asamblea Nacional, la única institución reconocida fuera de Venezuela. Ese día insinuó aquello que iba a concretar: “Nosotros asumiremos el mandato del pueblo, cueste lo que nos cueste». Dieciocho días después, en medio de un baño de masas, se hizo cargo “formalmente” de “las competencias del Ejecutivo nacional (leer más)

Política

La revancha de Bolsonaro

En Estados Unidos, los demócratas no llaman al presidente Donald Trump por su cargo ni por su nombre. Lo llaman él, como si se tratara de un extraño o, en realidad, de una suerte de okupa de la Casa Blanca. En México, después de un mes de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los chairos (sus partidarios) desprecian a los fifis (sus detractores, asociados con los gobiernos pretéritos del PRI y del PAN). En Colombia, el presidente Iván Duque instó a sus compatriotas en el discurso de Año Nuevo a “dejar atrás la polarización” después de una campaña electoral, la de 2018, en la cual primó la polarización. Dos bandos, un país. La fórmula no es novedosa. Unos y otros echan leña al fuego y después se preguntan por qué arde. La toma de posesión del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en poco y nada se diferenció del discurso habitual de Lula. De aquel “nosotros contra ellos” que, como en otros países, incluida Argentina, ensanchó la fisura social. La fragmentación, que se traduce en inestabilidad (leer más)