Sociedad

El evangelio de la posverdad

En el mundo de la posverdad, la duración de una perorata política suele ser el último refugio de la irrelevancia. Donald Trump soltó en el Capitolio un monólogo de 108 minutos, el discurso del Estado de la Unión más largo de la historia moderna, para elogiarse a sí mismo por haber forjado “la época dorada de Estados Unidos” mientras tildaba de “locos” a los demócratas, aparentemente empeñados en destruir el país. Por fortuna, agregó, “los hemos detenido justo a tiempo”. Gracias a Dios, se persignaron y aplaudieron a rabiar los legisladores republicanos como si estuvieran escuchando el sermón de la montaña en lugar de un informe de gestión. El ruido era necesario para diluir las contradicciones. En la era Trump, el error es la táctica y la expulsión es el mensaje: quien señala la mancha en la alfombra debe salir del recinto. Le tocó por segundo año consecutivo al representante demócrata Al Green por haber exhibido esta vez un cartel en el que recordaba que los ciudadanos no son animales. Fue en respuesta al “error” (leer más)

Política

El país de los presidentes descartables

La política peruana ha perfeccionado un mecanismo perverso: la demolición sistemática de la figura presidencial. La destitución de José Jerí por parte del Congreso no es un hecho aislado, sino un nuevo capítulo en una saga de inestabilidad que parece no tener fin. En Lima, el presidente no ejerce el poder. Sobrevive. Generalmente, por poco tiempo. Con la salida de Jerí, Perú enfrenta una estadística estremecedora: ocho presidentes en menos de una década. Aquello que debería ser una excepción constitucional se ha convertido en la herramienta predilecta de legisladores que, más preocupados por las cuotas de poder inmediato que por la viabilidad de una nación que observa entre la apatía y la furia cómo sus mandatarios desfilan por la puerta trasera del Palacio de Pizarro, actúan como un tribunal inquisidor. Explica el diario El Comercio, de Lima: “El Congreso de la República optó por la censura cuando múltiples constitucionalistas advirtieron que el mecanismo correcto era la vacancia presidencial por incapacidad moral permanente, conforme al artículo 113 de la Constitución. La censura es una figura de (leer más)

Política

La bronca peruana no afloja

La marcha de la bronca continúa en el Perú. La destitución de la anterior presidenta, Dina Boluarte, y la inmediata investidura de José Jerí, lejos estuvieron de calmar los ánimos. En apenas cinco días, las calles volvieron a arder con protestas que dejaron un muerto, y 88 policías y 32 civiles heridos. El fallecido por un disparo de la policía durante los disturbios en Lima resultó ser el cantante de hip hop Eduardo Ruiz, de 32 años, conocido como Truko. La crisis, después de apilar siete presidentes en siete años, no tiene fin aparente con elecciones en abril de 2026 y la asunción de un nuevo mandatario tres meses después. Una eternidad en medio del caos. La generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) encendió la mecha de los reclamos hace un mes contra una ley que obligaba a los jóvenes a hacer mayores aportes para las pensiones, lo cual reducía sus magros ingresos. El Congreso derogó la norma en cuestión, pero, como en otras latitudes, el descontento contra los políticos, con la bandera pirata (leer más)

Sociedad

La persecución de la crítica

Las libertades de expresión y de prensa sufren una gran restricción en América, según el Índice de Chapultepec de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). En el estudio, coordinado por académicos de la Universidad Católica Andrés Bello, de Venezuela, a través de una red de expertos, el promedio de las 22 naciones analizadas en la quinta edición, entre el 2 de agosto de 2023 y el 1 agosto de 2024, se halla por debajo del rango medio en la clasificación. Eso representa un descenso por segundo año consecutivo. La medición va a caballo de la erosión de la confianza en el periodismo en buena parte de las sociedades. El capítulo de Argentina, titulado La persecución de la crítica, dice que en los primeros seis meses de la gestión del presidente Javier Milei, iniciada el 10 de diciembre de 2023, cuatro de cada diez agresiones contra los periodistas provinieron del gobierno: “La mayoría fue hecha por el propio presidente de la Nación, replicado por un ejército de influencers y trolls en las redes sociales. El discurso (leer más)

Política

El asesinato de una reputación

En los primeros seis meses de gestión del presidente Javier Milei, el 37 % de las agresiones contra periodistas provino del gobierno, según el Foro de Periodismo Argentino (Fopea). “La mayoría, agrega el informe, fue hecha por el propio presidente de la Nación”. Un récord y una paradoja. Aquello que era atribuido a los sucesivos gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, con su tirria hacia la prensa tradicional, giró a la derecha, si ellos eran de izquierda, con epítetos corregidos y aumentados sin más pruebas que los latigazos presidenciales. Palabra mayor desvalorizada por el intento de domesticar voces críticas. Eso también ocurría con los Kirchner y sus ministros, cómodos con periodistas convertidos en propagandistas y medios de comunicación afines que, nobleza obliga, eran premiados con la pauta de publicidad oficial, ahora suspendida. ¿Qué gana Milei con la hostilidad mientras sume al periodismo en la deslegitimación? Tiempo y distracción frente a una sociedad doblegada desde la crisis de 2001. En apenas dos semanas, Milei atacó a 33 periodistas y 12 medios de comunicación. Otro récord: 45, (leer más)

Política

Impeachment o caos

La consigna quedó clara: “Nunca nos rendiremos. Nunca cederemos. Eso no pasará. No se concede cuando se trata de un robo. Nuestro país ya ha tenido suficiente. No lo soportaremos más, y de eso se trata esto”. De eso se trata, según Donald Trump, el caos dentro del caos con el cual culmina el primer capítulo de su carrera política. Frente a la resistencia de los republicanos a declarar su incapacidad por enfermedad física o mental, como prevé la Enmienda 25 de la Constitución, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, apuró el único recurso disponible para salvar los muebles de la democracia: el impeachment. El segundo contra Trump en cuatro años después de haber zafado en 2020, gracias a los suyos en el Senado, de las imputaciones por haber presionado a su par de Ucrania, Volodimir Zelenski, para que le aportara pruebas de los negocios en ese país de Hunter Biden, hijo de Joe Biden, ahora presidente electo. La mayoría demócrata de los representantes aprobó aquel juicio político, el tercero en historia (leer más)

Política

El idioma del resentimiento

La tendencia en Twitter era “golpe de Estado”. No se refería al de Mali, el primero durante la pandemia, sino a la inusitada reacción de los muchachos trumpistas contra el resultado de las elecciones de Estados Unidos y, cual broche, contra la mayoría demócrata en ambas cámaras del Congreso. Un espaldarazo para el presidente electo, Joe Biden, después de haberse asegurado las dos bancas del Senado en disputa en el Estado de Georgia. Ante la igualdad de escaños, desempata la vicepresidenta, Kamala Harris. Algo tan intolerable para Donald Trump y los suyos que tomaron por asalto el Capitolio guiados por un lenguaje común. El del resentimiento. En las primeras elecciones de la historia, entre 1788 y 1789, Estados Unidos estrenó el Colegio Electoral. El único candidato a presidente, George Washington, ganó con el ciento por ciento de los votos. Quizá como hubiera pretendido en las del 3 de noviembre de 2020 el actual presidente, eje de una suerte de referéndum en un país polarizado cuyos fanáticos insisten en creerle. O en interpretar a ciegas que (leer más)