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Israel estuvo a punto de atacar a Irán en tres ocasiones durante los últimos años
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Israel estuvo a punto de atacar a Irán en tres ocasiones durante los últimos años
(leer más) Bajo el síndrome de la ‘croqueta atómica’ iraní
Poco antes de su muerte, Abu Bakr al Baghdadi, alias el califa Ibrahim, había reformulado la distribución geográfica del Daesh, ISIS o Estado Islámico en una veintena de países. El divorcio de las huestes del otro difunto más buscado por Estados Unidos, Osama bin Laden, selló las diferencias. El autoproclamado califato supuso algo ajeno al ideario de Al-Qaeda. Un estadio superior: establecerse en regiones bajo el imperio de la sharia (ley islámica), de modo de aprovechar el malhumor social frente al maltrato de las autoridades chiitas, aupadas por Irán y tropas extranjeras, contra la otra rama del islam, la sunita. De pronto, un grupo de hombres vestidos de negro arribó a Mosul, la segunda de Irak. Despuntaba junio de 2014. Portaban armas, pero, a diferencia de los soldados iraquíes, mandones y corruptos, se mostraban respetuosos. Con su presencia, en especial frente a los edificios públicos, cesaron los saqueos. Un día decidieron retirar los bloques de hormigón que afeaban las fachadas. ¿Era el final del caos derivado de la guerra iniciada con la invasión de Estados (leer más)
La gira tuvo lo suyo. Donald Trump trazó en Arabia Saudita la frontera “entre el bien y el mal”. Reflotó de ese modo la teoría de George W. Bush, plasmada en el Eje del Mal, mientras firmaba el mayor contrato de venta de armas de la historia de los Estados Unidos. El plan: modernizar al segundo ejército mejor dotado de Medio Oriente, después del de Israel. Luego, en Israel y en Palestina, omitió en forma deliberada la mentada solución de los dos Estados. En el Vaticano, más allá del mensaje conciliador del papa Francisco, el atentado de Manchester reforzó su hipótesis sobre el mal, encarnado en el terrorismo islámico. Durante su primer peregrinaje internacional, Trump pretendía tomar contacto con las tres religiones monoteístas. Terminó jugando una partida múltiple de ajedrez. Atacó en todo momento a Irán, el otro líder de Medio Oriente, soslayando la represión de los sauditas contra los opositores y las minorías. “Buscamos socios, no perfección”, se atajó. Celebraba el negocio millonario con la dinastía Saud. America First, pues. En Irán, en coincidencia (leer más)
El presunto atentado contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se ha convertido en una coartada del régimen para perseguir a los opositores políticos. Tras la detención arbitraria de Juan Requesens, diputado por el partido Primero Justicia, y la petición de cárcel para Julio Borges, expresidente de la Asamblea Nacional, exiliado en Bogotá, la oposición teme un nuevo proceso represivo que le permita al régimen de Maduro afianzarse en el poder. Además Estados Unidos ha reimpuesto un paquete de sanciones contra Irán tras haber levantado en forma unilateral el acuerdo nuclear. Las sanciones golpean la emisión de deuda, el comercio de metales y las transacciones con dólares y riales. El gobierno de Donald Trump, en tándem con el de Israel, confía en que agudizar la asfixia económica forzará a Irán a retirar su apoyo a grupos terroristas y a retroceder en lo que considera injerencias territoriales. Trump también apoya las protestas de ciudadanos molestos con la corrupción y con la debacle financiera en un claro guiño al rival regional de Irán, Arabia Saudita. El nuevo (leer más)
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