Política

Zelenski contra las cuerdas

Mientras Estados Unidos y Rusia avanzan en un hipotético tablero geopolítico, Ucrania se encuentra en una encerrona. El plan de paz de 28 puntos propuesto por Donald Trump con el guiño de Vladimir Putin está más cerca de Washington que de Moscú y, acaso por tratarse de una maniobra de distracción, lejísimo de Yalta. En esa compulsa de tres con la participación de dos, Volodimir Zelenski se ve debilitado por una trama de sobornos de contratistas que construían fortificaciones contra las embestidas rusas para el monopolio nuclear Energoatom con la anuencia de su círculo íntimo. Se trata del mayor escándalo de corrupción desde el comienzo de la guerra. El intento de Zelenski de atar de pies y manos a la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAPO) por medio de una ley traslada su vulnerabilidad estratégica al seno de la Unión Europea. Sus líderes, reacios a criticarlo para amortiguar el impacto, procuran arroparlo con una respuesta al plan de paz de Trump posponiendo el debate territorial hasta un cese del fuego. En (leer más)

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La Cumbia de la Migra

En tiempos de Donald Trump, con redadas de la Oficina de Detención y Deportación (ICE) y expulsiones masivas de inmigrantes e inclusive nativos, la música cobra vuelo. O, como en otras latitudes, se convierte en un arma de protesta pacífica. Dice el coro de La Cumbia de la Migra “Esa migra desgraciada, que se vaya a la chingada”. Resume el rechazo en Estados Unidos al despliegue de la Guardia Nacional para combatir la delincuencia; las redadas contra los inmigrantes; los despidos de trabajadores estatales, y los recortes de programas federales como los de atención médica. “Estamos viviendo bajo un sistema cruel”, observa Omar León, tecladista, acordeonista y compositor de Los Jornaleros del Norte, en Cuarto de Hora, programa de CADAL TV. León, nacido en Michoacán, México, en 1976, arribó a Estados Unidos a los 11 años para reunirse con sus padres en California. La banda nació en 1995 en Industry, California. Una redada migratoria irrumpió una mañana en el estacionamiento de un centro comercial en busca de inmigrantes indocumentados. Uno de ellos, Omar Sierra, hondureño, escribió una canción: El (leer más)

Actualidad

Los piratas del Caribe

Antes de soltar amarras hacia el Caribe con un portaviones descomunal frente a las costas de Venezuela, el gobierno de Donald Trump había dejado entrever que en su segundo mandato iba a combinar en el vecindario algo así como nostalgia soberana con cartografía creativa. Con un discurso de tiempos en los cuales los imperios se anunciaban a cañonazos y los mapas se corregían según los estados de ánimo, Trump prometió recuperar el Canal de Panamá, convertir a Canadá en el Estado número 51 de Estados Unidos y comprar Groenlandia. El Golfo de México, en su léxico, pasó a llamarse Golfo de América. Nada de eso ocurrió. En todos los casos, Trump aplicó el arte de la provocación, más habitual en los negocios que en la política o, menos aún, en la diplomacia. Luego iba a caer como un rayo el aviso de aranceles y represalias contra Brasil por la presunta persecución judicial o “caza de brujas” del expresidente Jair Bolsonaro, un aliado condenado por el intento de impedir la investidura de Luiz Inácio Lula da (leer más)

Política

¿Mamdani esquina Obama?

Tres días antes de la contienda por la alcaldía de Nueva York, Barack Obama llamó a Zohran Mamdani para ofrecerle su apoyo. Tras el triunfo, curiosamente, no lo felicitó. Mamdani, un musulmán de 34 años y ascendencia india nacido en Uganda, no ganó las elecciones por su trayectoria como asambleísta del Estado ni por ofertas tan quiméricas como el transporte y las guarderías gratuitas o los supermercados administrados por la ciudad. El rechazo a la política económica de Donald Trump y las redadas de inmigrantes, cual plebiscito, pudo haber influido en las desnortadas filas demócratas para inclinarse hacia el extremo izquierdo. Hubo algo más: carisma y esperanza. De ambos atributos carecen muchos políticos. Franklin D. Roosevelt prometió “un nuevo acuerdo para el pueblo norteamericano” en medio de la Gran Depresión, John F. Kennedy propuso una “nueva frontera” y Obama coreó el eslogan “Sí, podemos”. Todos eran demócratas, como Mamdani. Entre los republicanos, Abraham Lincoln alentó a los ciudadanos a «votar por sí mismos», más allá de que después estallara la Guerra de Secesión, y Ronald (leer más)

Política

Azul Mamdani, rojo Trump

Las elecciones intermedias celebradas en la ciudad de Nueva York y algunos Estados tiñieron de azul (el color de la oposición demócrata) el mapa de Estados Unidos (mayoritariamente rojo, republicano, desde las presidenciales de 2024). Se trató de un plebiscito anticipado de la gestión de Donald Trump, cuyo gran reto serán las de mitad de mandato, en 2026, para renovar el Congreso, dominado por los suyos. El partido del presidente, sea republicano o demócrata, ha perdido 20 de las últimas 22 elecciones de medio término. Fueron excepcionales las de 2002, después de la voladura de las Torres Gemelas, y las de 1998, cuando los republicanos intentaron destituir a Bill Clinton por el escándalo con Monica Lewinsky. La victoria de Zohran Mamdani, de 34 años, desvió ahora todas las miradas hacia Nueva York. No solo porque será a partir del 1 de enero el alcalde más joven de esa metrópoli desde 1892, sino también por ser el primer musulmán en el cargo; por haber nacido en Kampala, Uganda, y por haber pasado parte de su infancia (leer más)

Economía

La diplomacia electoral

Cuando Donald Trump recibió en el Salón Oval al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, el vicepresidente norteamericano, JD Vance, lo reprendió por haber hecho campaña a favor de los demócratas durante los comicios de 2024. El reproche tuvo que ver con una visita a una fábrica de municiones de un Estado electoral clave, Pensilvania, en septiembre, y con una reunión con la entonces candidata demócrata, Kamala Harris, en Washington. La guerra de Rusia contra su país quedó en un segundo plano, supeditada, en realidad, a la buena relación personal del anfitrión con Vladimir Putin. En esos términos, más cercanos al interés particular que al nacional, Trump respaldó desde el llano en 2022 al primer ministro de Hungría, Viktor Orban, y, de vuelta en la Casa Blanca, a Karol Nawrocki en las presidenciales de Polonia de 2025. Entre afinidades ideológicas y rencillas políticas, la diplomacia electoral consiste en encasillar gobiernos o candidatos, de modo de alentarlos o denigrarlos. Por esas pasaron el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, acusado sin basa de persecución de blancos, y el canciller de (leer más)

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En Venezuela renace la ilusión

Persiste la incertidumbre sobre Venezuela, pero también renace la ilusión. El gobierno de Donald Trump cerró las vías diplomáticas y elevó a 50 millones de dólares la recompensa por la captura de Nicolás Maduro, acusado por narcotráfico en Estados Unidos, así como de otros cabecillas del régimen. Antes del sorpresivo anuncio del premio Nobel de la Paz, otorgado a la líder opositora María Corina Machado, el sociólogo Rafael Uzcátegui, codirector de Laboratorio de Paz, expresaba su preocupación por la renuncia de dos integrantes de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela, Patricia Tappatá y Francisco Cox, debido a la crisis presupuestaria de la ONU. «Brasil y Colombia podrían haber tenido un rol protagónico para resolver el conflicto», decía Uzcátegui, exiliado en México, durante una entrevista en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV, con referencia al fraude electoral del 28 de julio de 2024 por el cual Maduro continuó atornillado en el poder. «Lo que ocurrió en México (con los aranceles) puede ser un espejo, con matices, (leer más)

Catalejo

Nobel con cara de mujer

Dos años y dos días después de la masacre terrorista, Israel y Hamas acordaron la primera fase del plan de paz propuesto por Donald Trump para la Franja de Gaza. El anuncio fue en la víspera de otro de gran calibre: la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, ganó el premio Nobel de la Paz «por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano”. Un pueblo en vilo, sometido a las arengas de Nicolás Maduro por el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe bajo el argumento de combatir a los cárteles de la droga. Un cambio de régimen a la fuerza, teme Maduro. Aquello que pretendía Trump de modo de sombrear el galardón que Barack Obama obtuvo en 2009, terminó en manos de Machado, la mayor beneficiaria de la operación norteamericana en Venezuela si, finalmente, caen Maduro y compañía. El director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, no tardó en expresar su fastidio. El suyo y, presumiblemente, el de su jefe: “El presidente Trump (leer más)

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El mundo según Milei

«Haber salido del Consejo de Derechos Humanos de la ONU es una muestra de ingratitud con María Corina Machado y la oposición venezolana», dice el diplomático argentino Leopoldo Sahores, exsecretario de Relaciones Exteriores del actual gobierno (vicecanciller en la práctica) y exembajador en Pakistán. “¿Quién abrió la embajada a los seis asilados que, si no encontraban refugio, terminaban en el Helicoide y, sobre todo, quién va a defender su posición en ese foro?”, se pregunta en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV. Sahores, candidato a diputado nacional por la lista Potencia, que lidera Ricardo López Murphy, para las elecciones de medio término del 26 de octubre, sostiene que la política exterior del presidente Javier Milei tuvo dos etapas: la primera, más pragmática mientras Diana Mondino era canciller, y la segunda, anclada en la predilección por Estados Unidos e Israel. Un enfoque que, en principio, fortalece la llamada diplomacia privada sobre la tradicional. Eso marca un quiebre por el aislamiento, la ruptura del multilateralismo y la dependencia de las relaciones personales. En especial, de Donald Trump, (leer más)

Actualidad

Hagan lo que digo y lo que hago

Una escalera mecánica que se detuvo a mitad de camino y un teleprompter defectuoso resultaron ser, para Donald Trump, sinónimos de la ineficacia de la ONU. Fue el primer discurso de su segundo mandato ante la Asamblea General. Duró casi cuatro veces más que el tiempo asignado: 55 minutos. Nadie osó tocar el botón rojo para interrumpirlo ni para explicarle que los problemas técnicos del organismo, tanto en Nueva York como en Ginebra, se deben a la crisis de liquidez por los retrasos en los aportes de los donantes. Entre ellos, el principal: Estados Unidos, casualmente. En esa rara carambola de incidentes, Trump halló música y letra para criticar a la ONU dentro de la ONU. Una forma de dinamitarla, cual caballo de Troya. También cargó contra «el engaño del orden global», llamó al cambio climático «la mayor estafa del mundo», defendió «el carbón limpio y bonito» en desmedro de las energías renovables y dejó dicho que «todo lo verde está en bancarrota». Un auditorio atónito hilvanó cada palabra como un latigazo contra el sentido (leer más)

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Taxi al desengaño

Cuba y Estados Unidos restablecieron relaciones diplomáticas el 17 de diciembre de 2014. Fecha histórica, sellada con el apretón de mano entre Raúl Castro y Barack Obama. El deshielo, después de 53 años, prometía una nueva era. Ståle Wig, antropólogo noruego, condensó en 300 páginas los 2.408 días posteriores hasta desembocar en las protestas del 11 de julio de 2021. Su libro Havana Taxi. Life and Lies in the New Cuba (Taxi de La Habana. Vida y mentiras en la nueva Cuba) reúne “los capítulos de la traición a la esperanza que surgió con el deshielo”, cuenta desde Oslo en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV, que conduce Jorge Elías. En 2016 le habían ofrecido un adelanto para escribir un libro sobre Cuba. Con el dinero compró un coche destartalado, lo reparó y, después de mil trámites en un país renuente a facilitar la actividad privada, comenzó a trabajar como taxista. En el transcurso de la investigación, durante la cual intercambió pareceres con sus pasajeros, murió Fidel Castro, rugió el huracán Irma, Donald Trump (leer más)

Sociedad

Anatomía de un fracaso

Casi dos años después de las atrocidades cometidas por Hamas en Israel, todos los esfuerzos de la comunidad internacional para detener el brutal embate de ese país contra la Franja de Gaza con el guiño de Estados Unidos caen en saco roto. Hasta la añeja solución de los dos Estados, ahora alentada por Francia y Arabia Saudita y votada por la mayoría de los 193 Estados miembros de la Asamblea General de la ONU, choca con la repulsa de algunos gobiernos, incluido el de Argentina, como si la guerra respondiera a un viejo dogma: la conquista de territorios al estilo de Rusia en Ucrania. Estados Unidos fue el único de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad que rechazó una resolución para el alto el fuego. Los otros, Rusia, China, Francia y Reino Unido, así como los 10 miembros no permanentes, votaron a favor mientras Israel se prepara para la ofensiva final y bloquea a cal y canto las salidas. En algunos casos, el aviso llega una hora antes del siguiente ataque. «Gaza arde», (leer más)

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El drama de los inmigrantes

La cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para migrantes de Nicaragua, Honduras y otros países; la construcción en tiempo récord del centro de detención Alligator Alcatraz para expulsarlos; los acuerdos con terceros países para acogerlos; el fin del parole humanitario; las nuevas tarifas para pedir asilo, y una aplicación oficial que promueve la autodeportación, entre otras medidas arbitrarias, forman parte de las políticas de exclusión del gobierno de Donald Trump. Algo que aún sorprende a Maureen Meyer, vicepresidenta de Programas de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), organización clave en el análisis de la política migratoria y los derechos humanos en Estados Unidos y América Latina. Sobre todo, porque “la historia de Estados Unidos es la de migrantes de todos los países del mundo», dice en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV. Durante el actual gobierno, al menos 180 mil personas han sido deportadas por la Oficina de Detención y Deportación (ICE). A este ritmo, la agencia está en camino de deportar a más de 400 mil personas en un año. Solo (leer más)

Actualidad

A-1, hundido

Con un ataque en aguas internacionales contra una lancha que supuestamente transportaba drogas, Donald Trump dio el pistoletazo de salida (starting shot, en su léxico) contra el régimen de Nicolás Maduro. La nave había partido de Venezuela. Iba a Estados Unidos. Murieron 11 personas. Pertenecían, según Trump, al cártel Tren de Aragua, nacido hace más de una década en una prisión del Estado homónimo del centro de Venezuela. La pandilla en cuestión operaría al mando de Maduro, según el gobierno norteamericano, a pesar de una evaluación rebatida por su propia inteligencia. Maduro, mientras tanto, estaba dándose un baño de masas o de “amor patriótico”, como señaló un meloso presentador de la televisión de su país. Caminaba con su mujer, Cilia Flores, por las calles del barrio de su infancia. El envío de buques norteamericanos a aguas de Venezuela para frenar el narcotráfico se vio ahora coronado por la primera acción concreta. La acusación de Trump iba contra el Cártel de los Soles, presuntamente dirigido por Maduro y respaldado por «individuos venezolanos de alto rango». Lo (leer más)

Otras voces

Putin hoy, Thatcher ayer

Por Santos Goñi Marenco (*) La diplomacia es un arte que tiene sus reglas, algunas ya escritas, otras que se van escribiendo a medida que avanza hacia sus objetivos. Actuando discretamente y sin descanso, busca la paz proponiendo a los estados modos de superar el impasse negociador en que suelen hallarse. Hoy destaca el que separa a Volodimir Zelenski de Vladimir Putin, mientras los Estados Unidos intenta convencerlos de poner fin a la guerra en Ucrania. En juego está nada menos que la defensa de lo que cada uno considera su soberanía e integridad territorial. A mediados de 1982 nuestro país y el Reino Unido venían saliendo de una situación bélica en el Atlántico Sur. Desde entonces, nuestra diplomacia contó con la ayuda de la de los Estados Unidos para ir superando animadversiones de la contraparte británica. Esto duró hasta que fue posible iniciar conversaciones directas entre ambas partes, cuyo modus operandi y “savoir faire diplomatique” no se alejaron demasiado de los que hoy, con conocimiento de Ucrania, utilizan la diplomacia estadounidense y europea ante (leer más)