Política

Dos países en uno

Detrás del inminente juicio político contra Donald Trump despunta un signo de estos tiempos que excede a Estados Unidos: la polarización. No sólo entre los políticos, sino también en la sociedad. La mitad del país ve aquello que la otra mitad niega en una de las democracias representativas más antiguas del mundo, con elecciones ininterrumpidas cada dos años desde 1788. Un récord institucional que no se ve empañado ni en riesgo por el comienzo del tercer procedimiento de este tipo en la historia después de los de Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998, truncados en el Senado, y de la dimisión de Richard Nixon antes de su apertura en 1974. Trump goza de inmunidad legal, pero puede ser destituido por «traición, soborno, u otros graves delitos y faltas». ¿De qué se lo acusa? De obstrucción al Congreso por “el incumplimiento indiscriminado de las citaciones” y por abuso de poder al supeditar la entrega de misiles a Ucrania por valor de 391 millones de dólares a la colaboración del presidente Volodimir Zelenski en (leer más)

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El grito de Greta

La cara más visible de la cumbre del clima organizada por la ONU en Nueva York ha sido la de la activista sueca Greta Thunberg, de 16 años, con su discurso con tono de reproche frente a los mandatarios de varios países: “Están fallándonos a los jóvenes. No tendría que estar aquí, sino en el colegio, del otro lado del océano. Me han robado la infancia con sus palabras vacías”. Casi 70 países se han comprometido a revisar sus planes de recorte de emisiones de gases de efecto invernadero para poder cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. Entre ellos no figuran los más contaminantes: China, Estados Unidos e India. Las emisiones están en aumento y los recortes son insuficientes Según el compromiso, todos los Estados deben reducir esas emisiones que sobrecalientan el planeta para cumplir un objetivo común: que el irreversible aumento de la temperatura se quede por debajo de los dos grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales y, de ser posible, por debajo de 1,5. Los planes de recorte son (leer más)

Política

Juego de patriotas

Si el futuro pertenece a los patriotas, no a los globalistas, como dejó dicho Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU, tanto él como el primer ministro británico, Boris Johnson, están en problemas. La integración en bloques desde la década del noventa, durante el apogeo de la globalización, permitió a muchos países liberarse del yugo de los golpes y de las revoluciones. No es el caso de Estados Unidos ni el del Reino Unido, sujetos ahora a la evaluación de los excesos de sus mandatarios. Líderes alfa que se ven a sí mismos como fundadores de movimientos, más allá de los partidos a los cuales representan. El juego de patriotas llevó Trump a comprometer al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en la investigación de las actividades en su país de Hunter Biden, hijo del exvicepresidente Joe Biden, como ejecutivo de la empresa de gas Burisma Holdings. Novato, Zelenski accedió a su pedido. La Cámara de Representantes de Estados Unidos, de mayoría opositora, impulsa un proceso de destitución o impechament contra Trump por la (leer más)

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España juega a los dados

La campaña para las elecciones generales de este domingo en España aporta como novedad el grado de fragmentación política: cinco partidos compitiendo a escala nacional, como si se tratara de una partida de dados. Cuatro candidatos presidenciales, Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos), protagonizaron dos debates en dos días consecutivos con intercambios de golpes directos. El quinto, Santiago Abascal, líder del partido ultraderechista Vox, no estuvo por falta de representación parlamentaria, pero no por ello estuvo ausente. La clave de las elecciones de España son las alianzas, ya que ninguno podrá gobernar sin una mayoría en el Congreso de los Diputados El presidente del gobierno, Sánchez, dijo: «No está en mis planes intentar pactar con un partido (Ciudadanos) que ha intentado poner un cordón sanitario al PSOE«. Rivera aseguró que es el único que ha dicho con quién quiere pactar y volvió a tender la mano al PP para formar un gobierno de coalición. Casado acusó a Sánchez de ser como una «matrioska», una muñeca rusa, con (leer más)