Economía

Dinamitar la sucesión

El bombardeo quirúrgico contra la sede de la Asamblea de Expertos de Irán en la ciudad santa de Qom, propinado por Israel con el guiño de Estados Unidos, fija una meta: dinamitar la sucesión de la teocracia islámica tras la eliminación del ayatolá Alí Khamenei. En principio, 88 ulemas, juristas islámicos elegidos cada ocho años por el voto popular, iban a reunirse para decidir al sucesor en el edificio, cerca del complejo presidencial y del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Quedó totalmente destruido, así como cualquier posibilidad de avistar humo blanco mientras Donald Trump y Benjamin Netanyahu puedan evitarlo. En Irán, lejos del modelo aplicado por Estados Unidos en Venezuela con piezas recicladas del chavismo, todo apunta a un cambio de raíz, aunque en general los vacíos de poder en Medio Oriente suelan ser llenados por fuerzas más radicales que las depuestas. La oposición, fragmentada en el exilio y sin raíces sólidas en casa, difícilmente capitalice el caos en un país bajo fuego con un 40% de minorías étnicas (azeríes, árabes, kurdos y baluchíes, entre otras); (leer más)

Política

Cabos sueltos, puras coincidencias

Casi al mismo tiempo murieron el fiscal argentino Nisman, en circunstancias sospechosas; un jefe de Hezbollah, hijo de uno de los presuntos responsables del atentado contra la AMIA, abatido por Israel, y el rey de Arabia Saudita, reverso de Irán en Medio Oriente, por causas naturales En coincidencia con el hallazgo del cadáver del fiscal argentino Alberto Nisman, en la madrugada del lunes 19 de enero de 2015, en su departamento de Buenos Aires, Israel liquidó al jefe del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbollah) en los Altos del Golán, Jihad Mughniyeh, apañado por Irán. Su padre, Imad Mughniyeh, muerto en Damasco, Siria, en un atentado atribuido al Mossad y la CIA, en 2008, había sido señalado por Nisman como uno de los responsables de la voladura de la mutual judía AMIA. También tenía una orden de captura, librada por Interpol, por el atentado contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, en 1992. Sobre el fiscal Nisman, fallecido de un balazo en la cabeza poco después de las marchas en Francia contra (leer más)

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Política

La divina comedia

En desventaja frente a Saddam Hussein durante la guerra provocada en 1980 por la invasión de Irak a Irán, el ayatollah Ruhollah Khomeini mandó comprar pequeñas llaves de plástico a Taiwan. Eran amuletos. Los llevaban, colgados del cuello, muchachos de 12 años o poco más que debían avanzar como olas humanas sobre terrenos sembrados de minas y, de ese modo, facilitar el desplazamiento de las tropas iraníes. Los muchachos iban con mantas para evitar que sus cuerpos, despedazados por las detonaciones, volaran por los aires; también caían acribillados. Los cadáveres, envueltos como tamales, trazaban los senderos hacia las filas enemigas. Las llaves, suponían, iban a abrirles las puertas del Paraíso. En su fuero íntimo, según la estremecedora investigación del politólogo alemán Matthias Küntzel, Khomeini creía que la guerra contra Irak, declarada un año después de la Revolución Islámica, era una “bendición divina”. Le permitió islamizar a Irán, así como usar durante ocho años a la organización de voluntarios Basij Mostazafan (Movilización de los Oprimidos) como vanguardia de  la Guardia Revolucionaria. Los soldados pisaban los cadáveres. (leer más)