Sociedad

Pasado presente

El orden internacional que conocimos ha muerto y, como bien señaló en Davos el primer ministro de Canadá, Mark Carney, «la nostalgia no es una estrategia». Es una estrategia, en todo caso, para aquellos que abrazan la consigna Make America Great Again, convertida en una política de Estado en los dominios de Donald Trump. “Recuperemos nuestro hogar” y alusiones al “espíritu de 1776”, clama el Departamento de Seguridad Nacional, regente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). La narrativa, que roza el léxico de los supremacistas blancos, hace sentir desplazados a los norteamericanos en su propio país. Desde los noventa, el relato político vendió una ilusión reconfortante: que la democracia, una vez instalada, era un camino de ida. Mientras Occidente se ocupaba de sus crisis domésticas, un fenómeno silencioso y coordinado empezó a gestarse en las sombras del poder global. No era solo el ascenso de líderes autoritarios con patente democrática, sino algo más ambicioso y peligroso: la formación de una suerte de internacional iliberal. Cara y cruz con China, Rusia y sus (leer más)

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De la mano dura al caos político

La reciente muerte del enfermero Alex Pretti en Minneapolis y el brutal asesinato a principios de año de Renne Nicole Good, también a manos de la Oficina de Detención y Deportación (ICE), han transformado la política contra la inmigración de Estados Unidos en un conflicto político para Donald Trump. «Solamente un fascista puede ver con buenos ojos lo que está pasando en Estados Unidos«, dice Jorge Miyar, conocido en redes sociales como El Gussi, “100% gusano”, durante una entrevista en Cuarto de Hora, programa de CADAL TV. Desde Marianao, La Habana, hasta el exilio en Miami, la historia de El Gussi está marcada por la migración, la ciencia, el activismo y la sátira política. Licenciado en bioquímica por la Universidad de La Habana y laboratorista clínico en Estados Unidos, Miyar ha vivido de primera mano los grandes eventos que marcaron a toda una generación de cubanos: la crisis de los balseros de 1994, el 11 de septiembre de 2001 y la dura experiencia de cruzar México para arribar a Estados Unidos. Un país que ya no es el (leer más)

Política

Brotes, rebrotes y rebotes

Los brotes de rabia en Hong Kong comenzaron el 9 de junio de 2019 por una provocación. Un proyecto de ley iba a permitir la extradición de sospechosos de delitos a China. La iniciativa, impulsada por la jefa ejecutiva, Carrie Lam, con el consentimiento del régimen de Xi Jinping, marchaba a contramano del estatus de la región administrativa especial desde que dejó de ser una colonia británica. “Un país, dos sistemas”, según la Ley Básica de 1997. Los brotes derivaron en rebrotes en otras latitudes en solidaridad con aquellos que, desde el primer minuto, no dejan de ganar las calles para exigir que se respeten sus derechos. Las protestas en Estados Unidos comenzaron casi un año después, el 25 de mayo de 2020, en medio de la crisis sanitaria global, por otra provocación. El brutal asesinato de un ciudadano negro, George Floyd, bajo la rodilla de un policía blanco, Derek Chauvin, enardeció a Black Lives Matter (Las vidas negras importan). El colectivo nació curiosamente en 2013, durante el gobierno del primer y único presidente norteamericano (leer más)