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Quiebre del derecho internacional

Lo que el mundo presenció el sábado 3 de enero no tiene precedente en la historia moderna de Iberoamérica. En una operación militar y de inteligencia sin parangón, ejecutada bajo las órdenes directas del presidente Donald Trump, Nicolás Maduro ha sido capturado en suelo venezolano y trasladado de inmediato a una celda federal en Brooklyn, Nueva York. “El gobierno del presidente Trump invocó simplemente su seguridad nacional, los intereses de sus empresas petroleras y la necesidad de restablecer el orden en la región sin molestarse siquiera en articular un argumento jurídico mínimamente plausible”, repone Nahuel Maisley, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Nueva York, e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales Ambrosio L. Gioja y del Conicet, durante una entrevista en Cuarto de Hora, programa de CADAL TV. La Casa Blanca justifica esa acción bajo la bandera de la lucha contra el narcoterrorismo, señalando a Maduro como el líder de una estructura criminal transnacional que ha inundado de fentanilo y cocaína las calles de Estados (leer más)

Política

El mundo en zona cero

El mapa geopolítico ha sido nuevamente sacudido. En una maniobra de fuerza sin precedente, el gobierno de Estados Unidos tomó el control del tablero de Venezuela: dictó un plan de tres fases que exige la expulsión inmediata de asesores rusos, chinos, iraníes y cubanos, y se apropió del petróleo, la principal fuente de ingresos del país, como una recompensa de guerra. China, el mayor comprador de crudo venezolano, acusó el impacto. No está dispuesto a perder mansamente su influencia económica en un socio estratégico. El petróleo, esgrime el régimen de Xi Jinping, forma parte de un equilibrio global de suministros y alianzas que no puede decidir un solo actor. El estreno de la Doctrina Donroe, con la captura y el traslado de Nueva York de Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, resuena ahora en varias comarcas del planeta. En el léxico de Donald Trump, todo gira alrededor del petróleo. No de la restauración de la democracia ni del respeto a los derechos humanos. La tensión excede fronteras. Y no es solo diplomática, sino también (leer más)

Actualidad

América para los norteamericanos

La Doctrina Monroe, aquella que puso a raya la influencia de Europa en el hemisferio occidental durante el siglo XIX, retorna con nuevos bríos de la mano de Donald Trump. La menciona cuatro veces con el título Trump Corollary en la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN). “En todo lo que hacemos, estamos poniendo a Estados Unidos primero”, rubrica su consigna America First como en su mandato anterior, revival entonces de la crisis económica del treinta y del anticomunismo de los cincuenta. Recargado ahora con tono y reproche político “tras cuatro años de debilidad, extremismo y fracasos fatales”. Los del gobierno de Joe Biden. La presentación del documento, de 33 páginas, coincide con la tensión en el Caribe. No solo por el despliegue militar frente a Venezuela, sino también por la presión externa que ha detonado el premio Nobel de la Paz para María Corina Machado. Un cachetazo para Nicolás Maduro y una decepción para Trump, convencido, como dice el texto, de haber “consolidado su legado como el presidente de la paz”. Machado quebró 16 meses (leer más)

Política

Doble vara con los narcos

Y uno se pregunta: ¿hay narcos buenos y narcos malos? Es igual con las dictaduras: ¿las hay buenas y las hay malas? Son narcos y dictaduras a secas. Así como no existe el embarazo a medias, tampoco caben las vacilaciones en esos casos. El dictador nicaragüense Anastasio Somoza “puede ser un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Le atribuyen esa frase a Franklin D. Roosevelt. Pertenece, en realidad, a su secretario de Estado, Cordell Hull. En esos tiempos, Estados Unidos premiaba el anticomunismo, cual estigma de la Guerra Fría, a pesar del virtual elogio para regímenes represivos y corruptos. De contradicciones está plagada la historia. En América Latina y el Caribe, la supuesta izquierda enrolada en el capitalismo de amigos del socialismo del siglo XXI aborrece el legado de las dictaduras militares, pero convalida con vítores o silencios las violaciones de los derechos humanos en Venezuela y Nicaragua, sucursales de Cuba, la casa matriz. Para el régimen fraudulento de Nicolás Maduro, cobijado por esa facción, pesa ahora no sólo el mote de (leer más)

Política

Zelenski contra las cuerdas

Mientras Estados Unidos y Rusia avanzan en un hipotético tablero geopolítico, Ucrania se encuentra en una encerrona. El plan de paz de 28 puntos propuesto por Donald Trump con el guiño de Vladimir Putin está más cerca de Washington que de Moscú y, acaso por tratarse de una maniobra de distracción, lejísimo de Yalta. En esa compulsa de tres con la participación de dos, Volodimir Zelenski se ve debilitado por una trama de sobornos de contratistas que construían fortificaciones contra las embestidas rusas para el monopolio nuclear Energoatom con la anuencia de su círculo íntimo. Se trata del mayor escándalo de corrupción desde el comienzo de la guerra. El intento de Zelenski de atar de pies y manos a la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAPO) por medio de una ley traslada su vulnerabilidad estratégica al seno de la Unión Europea. Sus líderes, reacios a criticarlo para amortiguar el impacto, procuran arroparlo con una respuesta al plan de paz de Trump posponiendo el debate territorial hasta un cese del fuego. En (leer más)

Actualidad

Los piratas del Caribe

Antes de soltar amarras hacia el Caribe con un portaviones descomunal frente a las costas de Venezuela, el gobierno de Donald Trump había dejado entrever que en su segundo mandato iba a combinar en el vecindario algo así como nostalgia soberana con cartografía creativa. Con un discurso de tiempos en los cuales los imperios se anunciaban a cañonazos y los mapas se corregían según los estados de ánimo, Trump prometió recuperar el Canal de Panamá, convertir a Canadá en el Estado número 51 de Estados Unidos y comprar Groenlandia. El Golfo de México, en su léxico, pasó a llamarse Golfo de América. Nada de eso ocurrió. En todos los casos, Trump aplicó el arte de la provocación, más habitual en los negocios que en la política o, menos aún, en la diplomacia. Luego iba a caer como un rayo el aviso de aranceles y represalias contra Brasil por la presunta persecución judicial o “caza de brujas” del expresidente Jair Bolsonaro, un aliado condenado por el intento de impedir la investidura de Luiz Inácio Lula da (leer más)

Economía

La diplomacia electoral

Cuando Donald Trump recibió en el Salón Oval al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, el vicepresidente norteamericano, JD Vance, lo reprendió por haber hecho campaña a favor de los demócratas durante los comicios de 2024. El reproche tuvo que ver con una visita a una fábrica de municiones de un Estado electoral clave, Pensilvania, en septiembre, y con una reunión con la entonces candidata demócrata, Kamala Harris, en Washington. La guerra de Rusia contra su país quedó en un segundo plano, supeditada, en realidad, a la buena relación personal del anfitrión con Vladimir Putin. En esos términos, más cercanos al interés particular que al nacional, Trump respaldó desde el llano en 2022 al primer ministro de Hungría, Viktor Orban, y, de vuelta en la Casa Blanca, a Karol Nawrocki en las presidenciales de Polonia de 2025. Entre afinidades ideológicas y rencillas políticas, la diplomacia electoral consiste en encasillar gobiernos o candidatos, de modo de alentarlos o denigrarlos. Por esas pasaron el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, acusado sin basa de persecución de blancos, y el canciller de (leer más)

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En Venezuela renace la ilusión

Persiste la incertidumbre sobre Venezuela, pero también renace la ilusión. El gobierno de Donald Trump cerró las vías diplomáticas y elevó a 50 millones de dólares la recompensa por la captura de Nicolás Maduro, acusado por narcotráfico en Estados Unidos, así como de otros cabecillas del régimen. Antes del sorpresivo anuncio del premio Nobel de la Paz, otorgado a la líder opositora María Corina Machado, el sociólogo Rafael Uzcátegui, codirector de Laboratorio de Paz, expresaba su preocupación por la renuncia de dos integrantes de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela, Patricia Tappatá y Francisco Cox, debido a la crisis presupuestaria de la ONU. «Brasil y Colombia podrían haber tenido un rol protagónico para resolver el conflicto», decía Uzcátegui, exiliado en México, durante una entrevista en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV, con referencia al fraude electoral del 28 de julio de 2024 por el cual Maduro continuó atornillado en el poder. «Lo que ocurrió en México (con los aranceles) puede ser un espejo, con matices, (leer más)

Catalejo

Nobel con cara de mujer

Dos años y dos días después de la masacre terrorista, Israel y Hamas acordaron la primera fase del plan de paz propuesto por Donald Trump para la Franja de Gaza. El anuncio fue en la víspera de otro de gran calibre: la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, ganó el premio Nobel de la Paz «por su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano”. Un pueblo en vilo, sometido a las arengas de Nicolás Maduro por el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe bajo el argumento de combatir a los cárteles de la droga. Un cambio de régimen a la fuerza, teme Maduro. Aquello que pretendía Trump de modo de sombrear el galardón que Barack Obama obtuvo en 2009, terminó en manos de Machado, la mayor beneficiaria de la operación norteamericana en Venezuela si, finalmente, caen Maduro y compañía. El director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, no tardó en expresar su fastidio. El suyo y, presumiblemente, el de su jefe: “El presidente Trump (leer más)

Actualidad

A-1, hundido

Con un ataque en aguas internacionales contra una lancha que supuestamente transportaba drogas, Donald Trump dio el pistoletazo de salida (starting shot, en su léxico) contra el régimen de Nicolás Maduro. La nave había partido de Venezuela. Iba a Estados Unidos. Murieron 11 personas. Pertenecían, según Trump, al cártel Tren de Aragua, nacido hace más de una década en una prisión del Estado homónimo del centro de Venezuela. La pandilla en cuestión operaría al mando de Maduro, según el gobierno norteamericano, a pesar de una evaluación rebatida por su propia inteligencia. Maduro, mientras tanto, estaba dándose un baño de masas o de “amor patriótico”, como señaló un meloso presentador de la televisión de su país. Caminaba con su mujer, Cilia Flores, por las calles del barrio de su infancia. El envío de buques norteamericanos a aguas de Venezuela para frenar el narcotráfico se vio ahora coronado por la primera acción concreta. La acusación de Trump iba contra el Cártel de los Soles, presuntamente dirigido por Maduro y respaldado por «individuos venezolanos de alto rango». Lo (leer más)

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Borrar a la oposición

En vísperas de los comicios regionales y legislativos del 25 de mayo, el régimen de Venezuela apeló al mismo método que había aplicado antes y después de las fraudulentas presidenciales del 28 de julio de 2024: la detención arbitraria de opositores y activistas, muchos de ellos extranjeros, como el gendarme argentino Nahuel Gallo, preso desde diciembre de 2024. La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela había advertido antes de las últimas elecciones que el gobierno de Nicolás Maduro debía cesar de inmediato la detención de opositores o de quienes percibe como tales, como los defensores de derechos humanos. Uno de sus miembros, Patricia Tappatá, defensora de derechos humanos con formación en ciencias sociales, dice en Cuarto de Hora, programa de CADAL TV conducido por Jorge Elías: “El gobierno viene desarrollando una política destinada a eliminar todo rastro de oposición”. Como en Nicaragua y en Cuba. Ese órgano, establecido en 2019 por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU a raíz de las violaciones de derechos humanos (leer más)

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Venezuela, filial de Cuba

Finalmente, Nicolás Maduro asumió su tercer mandato a pesar de la falta de evidencias sobre el resultado de las presidenciales del 28 de julio. Al acto asistieron solo dos mandatarios: el de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el de Nicaragua, Daniel Ortega. Señal del rumbo autoritario adoptado por Maduro, con presos políticos antes y después de las elecciones, y millones de venezolanos en el exilio. Como explica el politólogo y periodista Claudio Fantini en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV, “el G2 cubano es una de las claves de la subsistencia del régimen venezolano”. Con la toma de posesión, celebrada un día después de una multitudinaria marcha de la oposición tras la cual fue detenida y luego liberada María Corina Machado, Maduro quiso ponerle un broche o, acaso, una bisagra a la acusación de fraude de buena parte de la comunidad internacional. El presidente electo, Edmundo González Urrutia, asilado en España, se vio impedido de ingresar en Venezuela desde República Dominicana merced a los férreos controles en las fronteras y la promesa de encarcelarlo del ministro (leer más)

Política

Dos por uno en Venezuela

Flanqueado por sus pares de Cuba y Nicaragua, Nicolás Maduro se proclamó presidente de Venezuela para un tercer período a pesar de estar flojo de legitimidad y de papeles. A la toma de posesión solo asistieron Miguel Díaz-Canel y Daniel Ortega, déspotas en cuyos espejos puede verse reflejado. Eso ocurrió un día después de la confusa detención y liberación de la dirigente opositora María Corina Machado, parodiada por el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, a raíz del video que supuestamente le hicieron grabar en los 20 minutos durante los cuales se desconocía su paradero. Machado había encabezado un acto multitudinario en Caracas después de haber vivido 133 días en la clandestinidad. Iba en una moto. De regreso a su refugio. El conductor resultó herido de bala. Cabello se burló de la situación en su programa de televisión, Con el mazo dando: «La Sayona (personaje de leyenda que castiga a los hombres infieles) juega a que la están persiguiendo. Por cierto, ¿si ven un bolso azul por ahí, me avisan?”. En el (leer más)

Actualidad

Toda política es local

Nahuel Gallo, cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina, está detenido en Venezuela desde el 8 de diciembre porque, según el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de ese país, Diosdado Cabello, “venía a cumplir una misión”. Nada menos que, acaso al estilo Rambo, liberar a los seis opositores refugiados desde el 26 de marzo en la embajada argentina en Caracas, sin agua ni luz y bajo el asedio de francotiradores. Uno de ellos, Fernando Martínez Mottola, negociador del expresidente encargado Juan Guaidó, decidió volver a su casa. Insólito: tardó nueve meses en admitir sus diferencias con los otros cinco. En esa madeja, el régimen de Nicolás Maduro y el gobierno de Javier Milei confrontan en las redes sociales con acusaciones y réplicas de todo calibre. Cabello emprende la embestida desde su programa de televisión, Con el mazo dando. La ministra del Interior de Argentina, Patricia Bullrich, responde con un tono parecido al de las peleas de barrio. Para empeorar las cosas, la vicepresidenta Victoria Villarroel, enfrentada con Milei, tuiteó: «Lo que está ocurriendo (leer más)

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Inversiones chinas bajo la lupa

Un total de 147 proyectos valorados en más de US$46.000 millones forman parte de las inversiones de grupos estatales chinos entre 2000 y 2023 en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, según el estudio Identificación y seguimiento de empresas estatales chinas en la región Andina (2000 – 2023), publicado por la Fundación Andrés Bello y el Centro de Investigación Chino Latinoamérica. La autora, María Catalina Micolta Portocarrero, directora de Proyectos de Investigación de la Fundación Andrés Bello, describe en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV, las irregularidades asociadas con esos proyectos, como las inconsistencias financieras y en las metas de construcción y de producción, así como los reclamos ambientales, sociales y laborales. Esos proyectos e inversiones incluyen tanto la participación directa como la gestión de subsidiarias, joint ventures (empresas conjuntas) y empresas adquiridas total o parcialmente. Si bien Bolivia concentró la mayor cantidad de proyectos, Perú resultó ser el más beneficiado en inversiones.   Los sectores con mayor contribución fueron el petróleo y la infraestructura ferroviaria, vial y eléctrica. Del total de 147 (leer más)