Política

Doble vara con los narcos

Y uno se pregunta: ¿hay narcos buenos y narcos malos? Es igual con las dictaduras: ¿las hay buenas y las hay malas? Son narcos y dictaduras a secas. Así como no existe el embarazo a medias, tampoco caben las vacilaciones en esos casos. El dictador nicaragüense Anastasio Somoza “puede ser un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Le atribuyen esa frase a Franklin D. Roosevelt. Pertenece, en realidad, a su secretario de Estado, Cordell Hull. En esos tiempos, Estados Unidos premiaba el anticomunismo, cual estigma de la Guerra Fría, a pesar del virtual elogio para regímenes represivos y corruptos. De contradicciones está plagada la historia. En América Latina y el Caribe, la supuesta izquierda enrolada en el capitalismo de amigos del socialismo del siglo XXI aborrece el legado de las dictaduras militares, pero convalida con vítores o silencios las violaciones de los derechos humanos en Venezuela y Nicaragua, sucursales de Cuba, la casa matriz. Para el régimen fraudulento de Nicolás Maduro, cobijado por esa facción, pesa ahora no sólo el mote de (leer más)

Política

¿Mamdani esquina Obama?

Tres días antes de la contienda por la alcaldía de Nueva York, Barack Obama llamó a Zohran Mamdani para ofrecerle su apoyo. Tras el triunfo, curiosamente, no lo felicitó. Mamdani, un musulmán de 34 años y ascendencia india nacido en Uganda, no ganó las elecciones por su trayectoria como asambleísta del Estado ni por ofertas tan quiméricas como el transporte y las guarderías gratuitas o los supermercados administrados por la ciudad. El rechazo a la política económica de Donald Trump y las redadas de inmigrantes, cual plebiscito, pudo haber influido en las desnortadas filas demócratas para inclinarse hacia el extremo izquierdo. Hubo algo más: carisma y esperanza. De ambos atributos carecen muchos políticos. Franklin D. Roosevelt prometió “un nuevo acuerdo para el pueblo norteamericano” en medio de la Gran Depresión, John F. Kennedy propuso una “nueva frontera” y Obama coreó el eslogan “Sí, podemos”. Todos eran demócratas, como Mamdani. Entre los republicanos, Abraham Lincoln alentó a los ciudadanos a «votar por sí mismos», más allá de que después estallara la Guerra de Secesión, y Ronald (leer más)