El duelo de cabecera
La pelea de fondo de Donald Trump no es con Irán ni con Venezuela ni con Ucrania ni con Rusia ni con Cuba ni con Groenlandia ni con la Unión Europea ni con ningún otro confín que no sea China. Ese duelo de cabecera, la gran excusa del desmadre mundial ocasionado desde el 20 de enero de 2025, obliga a Xi Jinping a desempolvar viejos manuales de gestión de crisis. Algo que ocurrió durante el primer mandato de Trump y continuó durante la presidencia de Joe Biden. ¿Se trata de una disputa por aranceles y chips o de un choque entre naciones por la primacía mundial? Trump y Xi tienen algo en común: rinden culto a la personalidad mientras apelan al pragmatismo como juez implacable. En ese solaz de sombras, sin blancos ni negros, la imprevisibilidad de uno se codea con la rigidez del otro. Uno, Trump, no viene a restaurar el sistema, sino a imponer su propio código de barras. El otro, Xi, apela a la lógica del Partido Comunista Chino: a diferencia de (leer más)
