El espejo incómodo de Irán
El aire de Teherán vuelve a enrarecerse. No por su smog crónico, sino por el humo de una protesta que ha mutado respecto de las anteriores. El eco de las consignas ya no pide reformas ni maquillajes. Clama por el final de una era frente al quebranto económico. A diferencia de la Ola Verde tras las elecciones de 2009 o del grito “Mujer, Vida, Libertad” de 2022 a raíz del burdo asesinato de la joven Masha Amini por llevar mal puesto el velo islámico, aquello que comenzó con la caída estrepitosa del rial, la moneda iraní, pasó a ser una impugnación del régimen que rige los destinos del país desde la revolución islámica de 1979. Se trata de la postración de un contrato social con un régimen zombi que sobrevive por la fuerza bruta, con un tendal de cadáveres y detenidos aún incierto por el apagón informativo. La vulnerabilidad dejó de ser interna. Donald Trump, con su Doctrina Donroe, ha reconfigurado el tablero internacional desde la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Esa presión, la (leer más)
