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El Terminator del siglo XXI

Por Marcos Gonzalez Gava La ficción distópica de Terminator ubicaba a Cyberdyne Systems, la corporación responsable de crear Skynet y desencadenar el fin de la humanidad, en California. Pero si el escenario apocalíptico imaginado por James Cameron ocurriera hoy, las probabilidades indican que el ejército de máquinas asesinas llevaría una etiqueta bien diferente: «Made in China», con componentes críticos fabricados en Taiwán. El dominio manufacturero chino China no solo lidera la producción global de componentes electrónicos, motores, sensores y baterías; también concentra la mayor capacidad de manufactura a escala del planeta. Empresas como Ubtech Robotics, UBTech y Siasun ya fabrican robots humanoides avanzados, mientras el gobierno chino invierte masivamente en robótica dentro de su estrategia de modernización industrial y desarrollo tecnológico. En términos de hardware y manufactura robótica, resulta altamente probable que un Terminator contemporáneo sea ensamblado en suelo chino. Ningún otro país cuenta con la infraestructura, escala productiva y cadena de suministro necesaria para fabricar millones de unidades robóticas complejas. Taiwán: el cerebro del futuro distópico Sin embargo, existe un componente crítico que China aún (leer más)

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¿Espías con placa?

En el primer Boletín Oficial de 2026, el presidente de Argentina firmó un decreto de necesidad y urgencia mediante el cual modificó la Ley de Inteligencia. Con 41 artículos, Javier Milei determinó una nueva estructura organizativa del Sistema de Inteligencia Nacional, así como sus funciones y deberes. «Modificar Ley de Inteligencia a través de un DNU es absolutamente inconstitucional», afirma Roberto Saba, profesor de derecho en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Palermo, en Cuarto de Hora, programa de CADAL TV. Desde 1983, ningún gobierno ha podido resistir la tentación de usar los servicios de inteligencia como un brazo ejecutor de la política doméstica. Esto parece ir un paso más allá. Con la reciente reforma por decreto, el gobierno le ha devuelto a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) la capacidad de realizar detenciones “en auxilio judicial o flagrancia”, además de inyectar miles de millones en fondos reservados sin un control parlamentario claro. Se habla de modernización y de nuevas amenazas, pero también se encienden alarmas sobre el control judicial y la (leer más)