Catalejo

Me falta algo: ¡mi hija!

Errar es humano y ser primer ministro británico es divino, aunque David Cameron haya olvidado a su pequeña hija de ocho años en un pub Por Jorge Elías Nadie es perfecto. Menos aún en el difícil arte u oficio de ser padre. David Cameron olvidó a su hija de ocho años de edad en un pub. Lo advirtió apenas arribó con su mujer, Samantha, a la residencia de Chequers. Estaban Arthur, de seis años, y Florence, de casi dos. Faltaba Nancy. Los Cameron se miraron en silencio, perplejos. Como suelen viajar en dos vehículos por razones de seguridad, el primer ministro británico creyó que la pequeña estaba con su madre y viceversa. Ocurrió en 2012. Era domingo. Habían ido a almorzar con otras dos familias y sus custodios habituales al pub The Plough Inn, en Cadsden, Buckinghamshire, cerca de la casa de campo de los primeros ministros. Me consuela la distracción de Cameron después de haber dejado de propina en un restaurante a mi propia hija, Macarena, cuando tenía cinco años de edad. Me di (leer más)