Sociedad

Colombia y Brasil son responsables de asesinatos de periodistas

La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Colombia y a Brasil por incumplir su deber de proteger a los periodistas Nelson Carvajal, asesinado el 16 de abril de 1998 en Pitalito, departamento de Huila, y Vladimir Herzog, privado de su libertad, torturado y asesinado el 25 de octubre de 1975 en San Pablo. Se trata de fallos emblemáticos que premian el esfuerzo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), acompañada primero por la Fundación Knight y después por la Robert F. Kennedy Human Rights, en su lucha contra la impunidad en los crímenes de periodistas. Las sentencias demuestran que Carvajal y Herzog murieron por su labor como periodistas. Eso implica una serie de medidas de reparación. Entre ellas, indemnizaciones a los familiares. En el caso Carvajal, investigado por la SIP desde 2002, “nuestro camino fue áspero, pero siempre estuvimos seguros de que debíamos obtener justicia”, dice el director ejecutivo de la SIP, Ricardo Trotti. La sentencia, agrega, “sienta un precedente importante en las Américas y nos incentiva a seguir en nuestra lucha”. La lucha (leer más)

Sociedad

Preparen, apunten, periodista

Gleydson Carvalho fue asesinado a tiros mientras conducía su programa en Radio Liberdade FM, de Brasil, el tercer país más peligroso de América latina para ejercer el periodismo después de México y Colombia Sin mediar palabra, dos personas ingresaron en los estudios de Radio Liberdade FM, en el municipio de Camocim, Ceará, al noreste de Brasil, y ejecutaron a balazos al conductor de uno de sus programas, Gleydson Carvalho, el jueves 6 de agosto de 2015. Se habían hecho pasar por anunciantes. El periodista, apodado Amigão (Amigo), murió camino al hospital. Había recibido amenazas por sus denuncias contra la corrupción. No se trató de un hecho aislado. Ocurrió en un país cuyo gobierno, sus políticos y su establishment tambalean por la crisis de Petrobras y las derivaciones de la operación Lava Jato (Lavado de Auto). La absurda muerte de Carvalho lejos estuvo de los enjuagues de Brasilia, donde la presidenta Dilma Rousseff debió deshacerse de varios de sus colaboradores por sospechas de corrupción y enfrenta los coletazos del llamado mensalão (mensualidad), traducido en sobornos a (leer más)