Catalejo

Los enroques políticos

En su momento, la cúpula del poder ruso decidió enrocarse. Enrocarse no es enroscarse. ¿Qué significó en ese caso enrocarse? El congreso del partido gubernamental Rusia Unida aceptó la propuesta del presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, de permitir que él mismo encabezara la lista de candidatos parlamentarios para las elecciones de diciembre de 2010 y fuera el primer ministro, y que quien ocupaba el cargo, Vladimir Putin, su antecesor y mentor, fuera el candidato presidencial en marzo de 2012. Un acuerdo entre bambalinas, de modo de apuntalar a Putin. Un enroque en toda regla. En el ajedrez, el enroque es la única jugada en la cual se mueven dos piezas a la vez: consiste en llevar el rey dos escaques en dirección al rincón y hacer saltar la torre por encima del rey y situarla a su lado contrario. Putin, ocho años presidente antes de ser primer ministro y cederle por los siguientes cuatro años el poder nominal a Medvedev, aceptó el enroque con otra referencia ajedrecística: “Nadie nos puede tumbar del caballo”.  Esa es (leer más)

Cultura

Locos por el golf

Obama ama este deporte como Clinton y la mayoría de los mandatarios norteamericanos, pero, en su caso, las molestias que ocasiona cuando lo practica suelen convertirse en un bumerán político En China, Bill Clinton recibió como una bendición la pregunta de un tal Lee, oyente del programa Ciudadanos y sociedad, de la Radio Popular de Shanghai: “Un amigo y yo notamos que usted está envuelto en varias actividades y se lo ve saludable, con buena figura, señor presidente. ¿Qué deporte practicaba en la universidad y cómo hace para mantener la energía en su trabajo?”. Transcurría 1998. Era el momento más difícil de su presidencia, jaqueada por su relación con Monica Lewinsky. La oposición republicana amenazaba con someterlo a un impeachment (juicio político). Estábamos todos pendientes en ese viaje de un eventual resbalón en suelo enjabonado. El tal Lee permanecía a mi lado, fuera del estudio, expectante. Parecía bien entrenado con el micrófono. Clinton, del otro lado del vidrio, era el primer mandatario norteamericano que visitaba China tras la masacre de Tiananmen, en 1989. Debía lucirse (leer más)